Israel, la tierra prometida, conocida históricamente como Palestina “país de los filisteos”, Judea o Canaan, estaba ocupada en tiempos de Jesús por el imperio romano. Dividida en cuatro provincias, Galilea, Samaria, Judea y Perea, Israel vivía en plena efervescencia política en un escenario de ocupación donde zelotes, esenios, saduceos y fariseos, herederos del judaísmo que arranca con Abraham y su nieto Jacob, cuyos doce hijos fundarían las doce tribus de Israel.

Saduceos

Los saduceos, eran la casta sacerdotal más poderosa e influyente, y con toda seguridad la más odiada debido a la connivencia, cuando no la más abierta colaboración, con el invasor romano. Muchos estudiosos, sin embargo, consideran que su función tenía más que ver con la administración de justicia y el funcionariado que con aspectos meramente religiosos.

Los saduceos, respecto de los fariseos, representaban el polo opuesto. De tendencias claramente conservadoras, negaban la inmortalidad del alma y la resurrección de la carne, despreciando otras muchas tradiciones y rigiéndose exclusivamente por el Pentateuco (los cinco primeros libros de la Biblia). Los saduceos ocupaban la mayoría de posiciones de poder, entre ellos la mayoría de los 70 lugares del Sanedrín, un concilio gobernante que, de hecho, se ocupaba más de asuntos políticos que religiosos.

La revuelta del 66-70 d.C., con la destrucción del templo y la disolución del estado, trajo consigo el final de los saduceos.

Fariseos

Los fariseos, al contrario que los saduceos, hacían una interpretación mucho más estricta del judaísmo, por lo que sus postulados eran aceptados por la mayoría del pueblo judío.

La caída del templo, que supuso la desaparición de los saduceos, significó también que el control del judaísmo cayera en manos de los fariseos. Consideraban herejes a la incipiente secta cristiana, negaban que Jesús fuera el Mesías y, por supuesto, su condición divina.

Los fariseos entran en escena como una fuerza significativa, según relata Flavio Josefo, en tiempos de Juan Hircano, el sumo sacerdote al que se opusieron radicalmente.

Podría decirse que los fariseos eran el partido más cercano al ideario cristiano que inició Jesús en Israel, sin embargo existieron diferencias, tanto en la interpretación de los textos como en los rituales de pureza, hasta tal punto que el término fariseísmo ha pasado a ser sinónimo de hipocresía, aunque es más probable que estas diferencias se manifestaran mucho más claramente en los tiempos en que se redactaron los evangelios –a finales del siglo I–, y no tanto así en el periodo en que vivió Jesús, cuando los enemigos naturales era los saduceos.

Esenios

Los esenios, tras la revuelta macabea, a la que prestaron su apoyo aunque en desacuerdo con los resultados finales, se retiraron al desierto bajo las órdenes de un nuevo líder; el Maestro de Justicia. Esto sucedía hacia la mitad del siglo II a.C. Se sabe, no obstante, de nuevo gracias a Flavio Josefo, que los esenios también vivían integrados entre el pueblo judío, teniendo incluso un barrio propio y propagando pacíficamente sus creencias.

Se he especulado mucho sobre la pertenencia de Jesús a la secta de los esenios, incluso que estos fueran el germen del cristianismo, pero la ausencia de testimonios históricos –tampoco la Biblia los menciona en ningún caso– mantiene esta hipótesis en el campo de la especulación.

El hallazgo de los manuscritos del Mar Muerto ha avivado la polémica sobre la identidad de los esenios, aunque la información sigue siendo escasa. Algunos estudios recientes postulan que los esenios, después de todo, no fueron los autores de dichos manuscritos, por lo que la polémica continúa bien viva. Además de Flavio Josefo, también Filon de Alejandría y Plinio el Viejo mencionan a los esenios. Filon hace una descripción de su modo de vida: “Entre ellos no hay esclavos ni señores por estar convencidos que la fraternidad humana es la relación natural de los hombres. Poseen el don de la predicción del futuro, son extremadamente limpios y visten siempre de blanco. No dan importancia al tiempo ni lo usan como excusa para no trabajar. Vuelven gozosos de sus tareas, como quien regresa de un concurso atlético. Los esenios se han reunido a causa de su celo por la virtud y la pasión de su amor a la humanidad”.

Zelotes

Los zelotes, grupo fundado por Judas el Galileo, constituían el movimiento más beligerante de la época en respuesta a la ocupación romana. Más allá de los aspectos religiosos, los zelotes integraban el movimiento nacionalista más extremo con evidentes connotaciones políticas. Su objetivo era la independencia, y no precisamente por caminos pacifistas. Su enfrentamiento con saduceos y fariseos también era frecuente.

Dentro del movimiento zelota estaban los sicarios, el grupo más radicalizado y cuyo nombre proviene de la “sica”, un pequeño puñal de la época con el que los sicarios asesinaban a sus enemigos. Flavio Josefo asocia a los zelotes, y particularmente a los sicarios, con la resistencia y el suicidio en masa que se produjo en el año 73 en Masada, antes de ser capturados con vida por los romanos.

Uno de los personajes más relevantes de la historia, relacionado con Jesús, fue Judas Iscariote, para muchos eruditos, Judas el sicario. Otro personaje vinculado con Jesús fue Simón el Zelote. En esta misma línea, aunque los evangelios se han mostrado expeditivos en cuanto al rechazo de la violencia por parte de Jesús, lo cierto es que en el momento de ser prendido en el Monte de los Olivos, el grupo que acompañaba a Jesús iba armado.

Podéis seguir mis artículos en Twitter.