El nombre del archipiélago deriva de Eolo, el dios griego del viento que, según la tradición homérica, habría habitado en las islas Eolias. La historia de ellas, geológica y humana, es antiquísima: nacidas como volcanes submarinos, emergieron a la superficie 2 millones de años atrás y fueron pobladas desde 4000 años a.C.

Los colores de las islas Eolias

El amarillo y el rojo del azufre, en Vulcano; el blanco de la piedra pómez y el negro de la obsidiana, en Lipari; el verde de los árboles, en Salina; el violeta de los brezos, en Alicudi; el rojo fuego, en Stromboli; el blanco calcáreo, en Panarea; el amarillo de las retamas, en Filicudi. Todas, inmersas en el celeste-verde-azul del mar.

Lipari, la más grande de las islas Eolias

De su historia milenaria, aún quedan cuatro iglesias, una grandiosa catedral y el museo Eoliano; construcciones protegidas por una fortificación construida por los españoles en el siglo XVI, después de los daños causados por los sarracenos.

Marina Corta y Marina Lunga son los dos puertos de Lipari; Papesca, la playa blanca y Punta del Perciato es una enorme masa volcánica con una arcada: paso obligado de un paseo en barco.

Vulcano, la que fuma ininterrumpidamente

Circundar el gran cráter no es un camino fácil, pero es un espectáculo de infierno dantesco. Se sube entre vapores blancos, se pasa por bosques de retamas, se avanza por escarpados senderos, se atraviesan tramos amarillos por las incrustaciones de azufre y se continúa sobre las cenizas de antiguas erupciones hasta alcanzar un panorama maravilloso: el cráter de 500 metros de diámetro y 200 de profundidad.

Stromboli: el único volcán de Europa en continua actividad

Entre las rocas, un único paso que da lugar a una sola embarcación para alcanzar el puerto más pequeño del mundo: Pertuso (agujero, en dialecto). Desde este minipuerto, una ríspida escalera conduce a Ginostra, uno de los dos centros habitados de la isla.

Salina, el don del agua

Es la única isla del archipiélago con agua dulce que le permite tener abundante vegetación, algo excepcional para una isla volcánica. Densos bosques de pinos, robles y castaños; cultivos de alcaparras, higos de la India, olivos y vides. Aquí nace, se produce y se exporta el Malvasia, vino de intenso aroma y delicadamente dulce.

Panarea, la más pequeña y antigua

Un archipiélago en el archipiélago de las Eolias: un grupo formado por la isla Panarea y grandes rocas que la coronan. Con tres kilómetros de largo y dos de ancho, fue la primera en surgir del mar. Nació de una enorme explosión de un único complejo volcánico submarino que se disgregó en mil pedazos, creando un archipiélago en sí. La aspereza del terreno no permitió la formación de grandes centros poblados.

Alicudi y Filicudi: las más lejanas y menos turísticas

La primera es bella y salvaje, para amantes de las caminatas por senderos escalonados; la segunda es famosa por la espléndida gruta del buey marino, en un tiempo refugio de la foca monje (Monachus monachus), hoy casi desaparecida.

Itinerario para visitar el archipiélago volcánico

Se parte del puerto de Milazzo, a 40 kilómetros de Messina, Sicilia. Hay varias compañías de navegación que realizan el trayecto con traghetti o aliscafos. El viaje de Milazzo a Vulcano, dura 40 minutos. Desde esta primera isla del itinerario se emplean solo 10 minutos para llegar a Lipari. El tiempo de navegación entre Lipari y Panarea es de una hora. Desde la más pequeña de las Eolias a Stromboli hay 30 minutos de recorrido, mientras desde esta última a Salina, se emplea una hora. Filicudi se alcanza desde Salina en 50 minutos y desde aquí a Alicudi se necesitan 30 minutos más.

Las islas volcánicas se forman solo cuando el volumen de lava es suficiente para que el volcán en formación alcance el nivel del mar. Salina, Filicudi, Panarea y Lipari, poseen los volcanes más antiguos. La actividad endógena cesó completamente en Filicudi, Salina y Alicudi. En Lipari y Panarea hay aún aguas termales y fumarolas; y Vulcano y Stromboli son volcanes activos.