Realmente quizás sea la figura divina con más fuerza dentro de la mitología egipcia, incluso más que sus hermanos Osiris y Set o su hijo Horus.

Gran parte de las historias giran en torno a ella, y a veces tiene un papel benigno y otras uno no tan beneficioso, pero siempre su relevancia es insustituible, y a menudo suele intervenir para hacer algo que resuelve el problema planteado en el tema del mito.

Pero antes de explicar con más detalle lo expuesto es útil presentar un pequeño perfil del personaje en cuestión.

Isis, la diosa

Para los egipcios Isis es la diosa de la fertilidad, del matrimonio y de la maternidad. Junto a su esposo Osiris y su hijo Horus forman la triada de dioses más populares y socorridos, aunque no son los más antiguos en cuanto a tradición.

Tampoco son dioses creadores, como Ptah, ni protectores cuya presencia sea esencial para la vida, como Ra, pero forman parte del mito más famoso y contado de la tradición nilótica, y del que más enseñanzas sacaban los sacerdotes para sus discípulos

La muerte de Osiris, el dios verde

Osiris, Usir para los egipcios, era un dios bonachón que gobernaba en la tierra a los demás dioses. Todos le querian y respetaban excepto Set, su hermano, que envidiaba no sólo su poder sino también su fama y su popularidad.

Osiris es un dios cuya función hasta su muerte no está clara. Se dice que es el rey de los dioses pero sin embargo no está por encima de Ra en capacidad de decisión, lo cual es una diatriba poderosa a la hora de tener en cuenta el verdadero valor del dios.

Algunos estudiosos como Johnatan Black, en su libro Historia secreta del mundo (2010), sostienen que Osiris es un dios vegetal, es decir, un ser divino que creó los animales y al hombre a partir de materias vegetales, y que por eso se le representaba con un color verdoso mortecino en muchas ocasiones.

Pero esta opinión no esta contrastada y resulta paracientífica, por lo que no parece relevante como para ser tomada como aporte interesante, a no ser que se revelasen sus fuentes y se hiciera la indagación oportuna que confirmara su aseveración.

Volviendo al hilo que nos ocupa, la envidia de Set llegó hasta tal punto que decidió convidar a su hermano Osiris a un banquete y tras una sutil artimaña desembarazarse de él.

Esta artimaña consistió en construir un ataúd de madera de las proporciones exactas de Osiris y, una vez que este fue engañado y convencido para que se tumbase dentro de él, cerrar el ataúd y lanzarlo al Nilo. No contento con ello, después Set despedazó el cuerpo de su hermano muerto y los repartió por toda la tierra.

Isis, la maga

A partir de este hecho se revela otro de los atributos de la diosa Isis, y es su capacidad para realizar conjuros y otras artimañas mágicas. Gracias a ellas pudo encontrar los trozos de su amado esposo, recomponerlo, y momificarlo debidamente con la ayuda de Anubis, el dios chacal. Esta es la primera momificación de la historia egipcia y la que sirvió de modelo para las demás.

Este proceso, el de la momificación de Osiris, se cuenta con todo detalle en el Libro de los muertos. Así como también se cuenta que, gracias a sus artes mágicas, Isis lograra revivir al esposo y hacer que la dejara embarazada de su hijo, Horus.

Una de las tradiciones de este mito relata que para ello Isis usó una magia poderosa que la convirtió en un gigantesco ave, que con el batir de sus alas hizo que el semen de Osiris saliera de su cuerpo. Una vez recobrada su forma oríginal, Isis lo introdujo en su cuerpo, quedando así encinta.

Isis y el verdadero nombre de Ra

Una vez nacido Horus, Isis hubo de exiliarse para evitar la muerte del pequeño dios de manos de su perverso tio. Pero debía de conseguir una cosa para tener la seguridad de que Horus tuviera alguna posibilidad de vencer a Set en la guerra que inevitablemente iban a librar tío y sobrino, y esa cosa era ni más ni menos que el verdadero nombre de Ra.

Humildemente y de buenas maneras le suplicó la diosa al viejo Ra que se lo dijese, pero este se negaba rotundamente, con lo que, para conseguir el objetivo tuvo que recurrir, de nuevo, a la magia.

Isis aprovechó un momento que Ra estaba dormido para recoger un poco de su saliva, que transformó en una pequeña y tremendamente venenosa serpiente, que puso en el camino diario que Ra hacia por la Tierra.

Como la diosa supuso, el torpe dios Sol no se dió cuenta de la presencia del reptil hasta que este le emponzoñó, y ciego de dolor, suplicó a los dioses que le libraran del terrible padecimiento que sufría.

Pero ningún dios, ni siquiera el sabio Toth, tenía el conocimiento necesario para librar a Ra de su mal, y ya se lamentaban los demás dioses por su pérdida, cuando con gran boato entró Isis y le dijo que ella le libraría de su mal si le revelaba su verdadero nombre. Ra tuvo que acceder, con la condición de que la diosa nunca se lo revelara a nadie salvo a su hijo Horus. Isis aceptó, pues era lo que quería.

Isis, el icono

Por último, para concluir, se ha hablado de la figura de esta diosa como modelo ideal de diosa madre, protectora de la familia, del hogar y de la vida, y eso hizo que su popularidad y devoción de mantuvieran hasta bien entrado el siglo III en Roma. E incluso se sostiene que fué el último culto pagano que se mantuvo, tras el triunfo del cristianismo.

También se sostiene que las estatuas en que Isis aparece amamantando al niño Horus fueron el modelo para las escenas de María amamantando a Jesús. Por eso muchos expertos la consideran un icono, un modelo para la sociedad actual.