La isla, cuya historia es fascinante, es un lugar muy escogido por los jóvenes españoles para estudiar Inglés. Si este es vuestro caso o si simplemente queréis ir a pasar unos maravillosos días, saber algunas cosas antes de embarcaros en la aventura es imprescindible.

Preparación de la estancia

Una vez decidido que queréis visitar Irlanda, hay que elegir entre un viaje para pasar unos días o ir a pasar unos meses o años para aprender inglés. Hay varias maneras de costearse la estancia. Desde las becas del MEC a estudiantes universitarios hasta el trabajo para extranjeros. Se puede trabajar en varios oficios: las chicas suelen preferir el trabajo de au-pair.

El trabajo de au-pair es un trabajo sencillo: cuidar de los niños de la familia en la que resides. Serás una más de la familia, y te pagarán una compensación (que no un sueldo). La paga suele ser de 100 euros semanales, es decir 400 euros al mes. Está bastante bien teniendo en cuenta que no has de contribuir con la comida ni el alojamiento. La familia te lo paga todo y te da 400 euros al mes a cambio de que cuides a los niños y, dependiendo de la familia, te pedirá que realices alguna tarea doméstica siempre relacionada con los niños. La familia te suele dar el fin de semana libre y dos tardes a la semana para que puedas compaginar tu trabajo con clases de inglés.

Otros trabajos que suelen llevar a cabo los españoles que van a Irlanda son: trabajos de hostelería, trabajos en zumerias o cafeterías… Todo depende de los gustos de cada uno. En internet se pueden encontrar páginas que se dedican a esto aunque, como se han detectado fraudes, es mejor acudir a alguna agencia o academia, que aunque te suelen cobrar unos 200 euros de comisión por encontrarte la familia o el trabajo, estás seguro de que no te van a engañar. Una de las academias reconocidas en España es Top School. La podéis encontrar en Internet o acercaros a alguna de las academias que tiene repartidas por toda España. Hay muchas más. La cuestión es buscar y saber elegir.

A la hora de buscar el billete de avión, aparte de los buscadores como atrápalo, skyscanner o edreams, puedes ir directamente a las páginas webs de las aerolíneas, de manera que no te cobran comisión. Las mas asquibles para volar de España a Irlanda son Aerlingus o Ryanair. Los vuelos varían mucho dependiendo de la ciudad de la que salgas y las fechas en las que vayas. Pero saliendo de Madrid, en invierno puedes encontrar billetes baratos, entre 30 y 60 euros por trayecto, pero en verano suelen ser algo más caros llegando a los 100 o 120 euros por trayecto.

Los mejores lugares de la isla

  • Dublín: Aunque es pequeña, la capital de Irlanda tiene muchas cosas para ver: grandes parques, catedrales, castillos e Iglesias… También la fábrica de Guiness o salir de fiesta por Temple Bar.
  • Glendalough. Un pueblo celta precioso. Uno de los parajes de la Irlanda profunda más bonitos. Se puede ir desde Dublín en autobús.
  • Bray y toda la costa Este: La costa Este, donde se encuentra Dublín tiene ciudades bonitas como Howth, Malahide, Bray… Lo ideal es coger el DART (el tren que se recorre la costa Este) y pararse en estos pueblos.
  • El Oeste: El oeste es una de las partes más bonitas de Irlanda. Galway es la ciudad más visitada, y desde aquí merece la pena apuntarse a una excursión organizada a los Cliffs Of Mother o las Aran Island. Realmente es impresionante. Además esta es la única zona donde el irlandés es la primera lengua y la segunda el inglés. En el resto de Irlanda pasa el contrario.
  • Irlanda del Norte: Depende de Inglaterra, no de Irlanda. Es una parte con mucha historia, por las batallas entre estos dos países. Una vez en Irlanda del Norte, es imprescindible visitar la capital, Belfast, que, aunque no es bonito, tiene mucha historia. Contratar un guía y que os haga un recorrido por la ciudad es lo más interesante que podéis hacer en esta ciudad. En esta región también podéis visitar la Calzada de los Gigantes, un lugar mítico y original.

Cosas a tener en cuenta

  • Si vas de viaje, no te centres solo en la capital, Dublín. Aunque es preciosa, en un par de días la has visto, ya que no es muy grande. Hazte una guía de los sitios para visitar y muévete por la isla. Al ser pequeña tiene muy buena combinación de trenes y autobuses.
  • La gente es mucho más educada y amable que en España. Excepto en la capital, a la gente le encanta hablar. No os extrañe que os hable la gente sin conoceros cuando vayáis en el tren o en el autobús. Además, en los pueblos apenas hay pasos de peatones, sin embargo los coches siempre paran para que pasen los transeúntes.
  • El agua es carísima. Vale más un botellín de agua que uno de coca cola, algo extraño teniendo en cuenta toda el agua que hay en Irlanda.
  • Algo importante es que cuando te subes al autobús (en el servicio urbano de Dublín) tienes que llevar monedas. Tienes que pagarles el importe exacto, porque los conductores no llevan cambio, si no, no te dejan subirte, o como mucho, se quedan con tu cambio y te dan un vale para que vayas a la estación de autobuses a cobrar. ¡Todo un dilema!
  • Todo es muy muy pero que muy caro. Desde 5 euros una "coronita" hasta 6 euros los kebabs que encuentras en España por 3. (Pero ya sabéis, para los españoles cualquier lugar de Europa es más caro que nuestro país), pero si vuestra intención es ir a trabajar tened en cuenta que también cobraréis mucho más que en España.
En resumen: una isla maravillosa, única e impresionante a la que hay que visitar al menos una vez en la vida.