El trading de CFD (Contratos por Diferencias) sobre acciones tiene algunas ventajas respecto a las operaciones tradicionales. Al comprar acciones de una compañía mediante un proveedor tradicional, el inversor posee literalmente un porcentaje de esa compañía y recibe sus correspondientes dividendos.

Acciones en corto

En el trading tradicional con acciones, si el inversor espera que el precio de las acciones de una compañía caiga, una forma de hacer ganancias sería ir en corto en esas acciones, pero este proceso es generalmente visto por los traders como ir en contra de la naturaleza del mercado.

Cuanto se venden acciones a través de un proveedor tradicional, el proceso puede parecer complejo. Y es que supone tomar prestadas un determinado número de acciones de un accionista de una empresa, venderlas y luego volverlas a comprar a un precio menor, generando por tanto unas ganancias. En las inversiones en corto al descubierto lo que ocurre es que el inversor vende las acciones sin haberlas tomado prestadas aún.

La incertidumbre económica propicia las posiciones al descubierto

La práctica de ir en cortos al descubierto se convierte en un proceso bastante común en situaciones de incertidumbre económica como la que Europa está atravesando en la actualidad. De aquí que muchos países tomen la decisión de prohibir esta práctica, la última ha sido la canciller alemana Ángela Merkel, que ha prohibido este tipo de operaciones para evitar la caída del mercado financiero alemán.

A parte del revuelo montado en la Unión y los rumores de expansión de esta medida a otros países europeos, Francia, Suiza y Holanda ya han negado que vayan a seguir a Merkel en esta prohibición. Por su parte, analistas e inversores ya afirman que la medida de Alemania no es la verdadera solución al problema y que sin embargo ha supuesto una descoordinación más entre los gobiernos europeos, ya que las demás naciones quedaron sorprendidas ante la noticia, al igual que los inversores.

El CFD puede dar unas pérdidas superiores al aporte inicial

Pero aún existe una forma de ir en cortos: el trading de CFD. Al operar con un CFD sobre acciones o sobre cualquier instrumento financiero, como no se posee físicamente la acción o el activo en cuestión, es el inversor el que decide si cree que la tendencia del activo será alcista o bajista en el mercado. El proceso a seguir es sencillo, se ‘compra’ cuando se cree que el precio del activo subirá en el mercado y se ‘vende’ cuando se cree que bajará.

También es importante recordar que el trading de CFD puede dar unas pérdidas que pueden exceder al aporte inicial por lo que antes de operar se aconseja entender bien el riesgo que suponen.