La dependencia al consumo de combustibles fósiles parece atisbar su finalización en estos próximos años. Aunque parezca una utopía y el consumo de productos derivados del petróleo o del carbón siga en elevados niveles, el empleo de energías limpias y proyectos que generan electricidad sin necesidad de carburante alguno están empezando a copar el interés de importantes grupos inversores.

Generar energía en edificios y carreteras

Se podría decir que este cambio de rumbo viene motivado por la latente preocupación social que puede traer el cambio climático para las generaciones futuras. El peso de la energía solar y eólica es mayor cada día en la demanda energética mundial, sin menoscabo de otro tipo de energías como la geotérmica o la mareomotriz. En este sentido, la normativa tiene una gran importancia en aras de solventar las nuevas necesidades sociales. En España, la publicación en 2006 del Código Técnico de la Edificación es un buen exponente de esta situación.

Los edificios pueden contribuir con generosidad a generar energía limpia para su propio abastecimiento, sin necesidad de incrementar las emisiones de CO2. A medio plazo, se espera que tanto la generación de electricidad como en los requisitos de confort interior sea generada casi en su integridad por energías limpias, reduciéndose al máximo el uso de los tradicionales combustibles que han degradado tan notablemente el medio ambiente.

Los modelos urbanísticos son otro foco de trabajo importante con objeto de luchar de la explotación masiva de recursos naturales. El esfuerzo no solo se debe de centrar en la configuración y ordenamiento del espacio, sino también en los elementos que componen, tales como el mobiliario urbano, espacios comunes, instalaciones de abastecimiento, etc. En este sentido, las carreteras empiezan a ser elementos de estudio profundo, no solo por su configuración y composición, sino por la energía que esta superficie es capaz de captar.

Rampas para generar electricidad en la carretera

El día en el cual las carreteras puedan generar electricidad no está lejos. Son varios los proyectos que están trabajando en este concepto y que han demostrado las importantes posibilidades de negocio. Estos sistemas utilizan la captación de energía proveniente del movimiento de los vehículos, o de los agentes naturales. En el primer caso, el kit de la cuestión reside en la energía cinética. La inversión estadounidense está detrás de uno de estos proyectos, conocido por Motion Power Energy Haryesters, basado en un sistema de rampas que son capaces de generar energía cuando un coche pasa por encima de las mismas.

Compitiendo con este sistema, Peter Hughes ha preparado un sistema análogo al estadounidense, con unas rampas de gran extensión, y que solo se levantan un par de centímetros sobre la rasante del vial. Gracias al movimiento de vaivén consiguen generar unos importantes kilovatios de energía. Estos sistemas, según palabras propias del británico Hughes, “cuatro de estas rampas serían suficientes para suministrar energía a las farolas, los semáforos y demás señales de tráfico luminosas en una calle de un kilómetro y medio de largo”. La inversión se puede amortizar en unos cuatro años, y la contribución al medio ambiente puede ser de gran calado.

Otros proyectos para generar energía en la superficie de las carreteras

El estadounidense Scott Brusaw considera que el futuro no llega si no se persigue. Su idea de sustituir el asfalto por paneles solares, ha pasado de la utopía a convertirse en un proyecto que despierta un interés inusitado, más si cabe cuando ha recibido el respaldo del departamento de Transportes de EE UU, que le ha concedido una subvención para poner en marcha el prototipo. Según este concepto, la composición de la misma se dividiría en tres capas, paneles solares, red distribución eléctrica y red de cables de fibra óptica para televisión e internet, sobre un lecho resistente como soporte.

La inclusión de aerogeneradores de eje vertical en las autopistas y carreteras es ya una realidad, desde que su creador Mark Oberholzer pudiera llevarlo a cabo sobre una autopista en New Jersey. Es sorprendente la apuesta por estas ideas que, lejos de ser descabelladas, pueden escribir importantes líneas en la captación de energía en los próximos años.