Que Internet es una extraordinaria fuente de información es un hecho cada día más corroborado por todos, sean o no usuarios del ordenador. Nada parece resistirse a sus atractivos alicientes y así, el deseado libro que antaño elegiría un náufrago en una isla perdida, se cambiaría hoy sin la menor duda por un portátil con conexión inalámbrica.

Todos los conocimientos, noticias, distracciones e imágenes, servidas de inmediato y lo que es mejor para ser elegidas en todo momento, poseen tal fuerza que es comprensible, por ejemplo, que la extendida y muy bien aceptada Enciclopedia Encarta, acogida en especial por los estudiantes del año 2005, haya desaparecido con su última actualización del 2009. Alegan sus creadores que ya no tiene sentido ni resulta rentable ante el empuje arrollador, creciente sin medida, de la bien llamada red de redes.

No todo el monte es orégano

Afirma así uno de nuestros sabios refranes, cargado de razón para que seamos selectivos en todo lo que deseemos ver o leer a lo largo de la vida.

Internet, ese enorme almacén de cuanto existe en el mundo satisface, en gran parte, al estudioso ávido de saber, pero entontece al presuntuoso que todo cree saberlo y que empezando a leer muchas páginas sin terminar ninguna, llega a la ingenua conclusión de que casi tiene una carrera, cuando el resultado objetivo es que su tiempo libre lo ha utilizado para rebuscar en la Red, sin la menor criba, algo que sin duda le satisface pero de contenido incierto o dudoso, porque "a falta de un principio general tomamos a veces un hecho que no tiene más verdad y certeza de la que nosotros le otorgamos" como sentencia Balmes en su reconocida obra "El Criterio".

De ahí, la conclusión clara de profundizar en cualquier tema pero cuando ya se dispone de una mínima base sólida, capaz de discernir lo bueno de lo mediocre o superfluo para conseguir una labor meritoria y gratificante.

La medicina, vocación e idealismo

Estudios recientes afirman que son pocas las personas que trabajan a gusto en sus cometidos. Por distintas razones se ven obligadas a ganarse el sustento ejerciendo una carrera a desgana o desarrollando una labor muy a su pesar y así, lógicamente, no todo siempre sale bien.

Este fenómeno no es nuevo ante las circunstancias actuales que vivimos donde algo parece justificar el temor al desempleo. "El hombre se siente invadido por un sentimiento de miedo y de insignificancia", decía Erich Fromm en "El miedo a la libertad" y es que casi todo se tuerce cuando la inclinación a una profesión o carrera, que es definitiva la vocación, no se lleva a efecto.

La medicina, noble carrera vocacional, encierra de una forma entrañable el más alto idealismo ... curar a los demás.

Tal arraigo crea la carrera de medicina y tanta responsabilidad infunde ya en el recién licenciado, que hay muchos que al ser llamados "doctor", tienen que aprender a no mirar a su alrededor pues creen que no se refieren a ellos.

Problemas del médico

En un libro ameno y aleccionador, con el significativo título de "Por los caminos de Hipócrates", su autor el médico Escudero Ortuño, entre sus innumerables vivencias y entrañables anécdotas señala con satisfacción y un cierto tono de nostalgia que "un médico que ejerce se va haciendo esclavo de su profesión y su problema es la falta de tiempo". Esa limitación horaria, en una profesión tan humana donde las normas curativas son tan variadas, se ha recrudecido en la actualidad debido a la ampliación del cupo de pacientes en las consultas y la extendida buena fe del doctor que siempre se excede en su trabajo, aún a costa de la incomprensión de algunos.

Pero el verdadero problema, tan generalizado hoy de la falta de respeto en todos los órdenes, se está ensañando con la clase médica y sus auxiliares. Es curioso observar cómo cualquier sabihondo se encara con el facultativo, exigiéndole que debe hacerle tal o cual prueba diagnóstica aludiendo, con pretendida justificación, que lo ha visto en Internet. La actitud a veces es tan agresiva, en expresiones verbales o físicas, que sólo la buena educación del médico con su prudente silencio o la intervención del personal de seguridad del centro sanitario es capaz de cortar el desafuero.

Y mañana, nuevos problemas

Se dice con frecuencia que el médico es un ser privilegiado, pero no se aclara si lo es por su benemérita labor o por su enorme capacidad de resistencia. A su trabajo diario, tenaz y siempre emocionalmente tenso, debe añadirse su voluntad de continuo aprendizaje por revistas y actos profesionales, artículos, cursillos, colaboraciones, charlas y un sin fin de entusiastas actividades que honran a todos los profesionales de la medicina, a ese gran número de personas que no siempre -por su extraordinaria condición humana- son capaces de olvidar situaciones ajenas que "llevan a su casa", afectando a su vida privada y familiar.

Y así, día tras día, porque mañana... nuevos problemas, pero también, como de costumbre, nuevas soluciones.