La creatividad dejó de ser una virtud asociada exclusivamente al ámbito de la publicidad o las creaciones artísticas, y pasó a formar parte de una valiosa cualidad que puede ser aplicada en todos los roles de una persona: desde el familiar o relacional, como en cualquier empleo e incluso en la salud. La capacidad del cerebro de aprender a cualquier edad, conocida como neuroplasticidad, nos asegura un camino de éxito.
Creatividad e inteligencia
Íntimamente ligada a la inteligencia, la creatividad puede definirse como la capacidad del ser humano de resolver situaciones nuevas generando ideas originales y utilizando sus recursos internos, como la imaginación y la perseverancia. Suele decirse que supera o va más allá de los conocimientos previos, aunque yo considero que es justamente gracias a esos conocimientos que se posibilita construir algo diferente e innovador. Y, si bien algunas personas tienen naturalmente más aptitud para ser creativos, la misma puede desarrollarse con unos simples pasos a aplicar cada día.
¿Qué hacer para ser más creativo?
- Decidir ser más creativo. Para ello, salir de la cotidianidad y el automatismo que rigen la rutina.
- Despojarse de las ideas preconcebidas, los juicios y las limitaciones. Abrir la mente, sabiendo que todo es posible y que no existen fronteras para lo que el hombre puede lograr.
- Innovar en cualquier actividad que uno haga habitualmente. Por ejemplo, tomar diferentes caminos para ir al trabajo, variar la receta o la forma de preparar una comida, probar hacer cosas diferentes en el trabajo y ver cómo funcionan, etc.
- Probar cosas nuevas. Estudiar un idioma raro, practicar un deporte extremo, escuchar a un cantante desconocido o pasear en helicóptero. Todas las actividades que nos logren sacar del círculo de comodidad prepararán el cerebro para ser más flexible e innovador.
- Aprender una nueva palabra del diccionario cada día.
- Inventar juegos nuevos. Puedes crear nuevos reglamentos para juegos de naipes o dados y luego enseñárselos a los demás y porque no, ¡divertirse!
Cómo generar ideas originales
- Prestar atención a las coincidencias. Leer algo, encontrarse con alguien o soñar pueden contener la semilla de una idea sensacional.
- Relajarse y descansar. Después de concentrarse o pensar demasiado en un problema, despejarse saliendo a caminar, dándose un baño de inmersión o durmiendo una siesta. Las mejores ideas aparecen cuando el cerebro disminuye su actividad mental.
- Llevar un pequeño libro de ideas. Muchas veces durante el día nos surgen pensamientos potencialmente vivos, y por no tener dónde anotarlos finalmente quedan en el olvido. Para ese caso un cuadernito dentro del bolso puede ayudar.
- Practicar la escritura libre. Escribir sobre todas las ideas que nos surgen para una cuestión en particular, por más ridículas que parezcan, permiten no juzgarlas de antemano y sacarlas a la luz. Quizás la respuesta no sea una de esas ocurrencias, pero a partir de ellas puede surgir la que finalmente sirva a nuestro propósito.
- Inventar un cuento o una poesía. No te preocupes por cómo sale, simplemente hazlo.
- Dibujar, pintar con témperas o crear un collage con brillantina y papel glasé.
Una vez que has decidido a partir de ahora aumentar tu creatividad y luego tomas las actitudes correctas, será cuestión de días hasta que sientas que posees esa cualidad como parte tuya natural y puedas sacarle provecho al momento de solucionar problemas. El cerebro es altamente desarrollable y flexible, solo tienes que exigirle cada vez más.
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