Se denomina isla de Gran Bretaña a la entidad física, esto es, a la más grande de las islas del noroeste de Europa. Este territorio había estado históricamente dividido en tres áreas diferenciadas: Gales, Escocia e Inglaterra. Sin embargo, en la Baja Edad Media (1284), Gales ya había pasado a ser parte del Reino de Inglaterra.

En la época moderna se llevará a cabo la unión con Escocia, momento en que conformará el Reino de Gran Bretaña. Esta entidad política se mantendrá en el tiempo hasta principios del siglo XIX, cuando Irlanda se incorporará para pasar a formar el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, llamado a menudo sencillamente Reino Unido.

El Acta de Unión de 1707: Inglaterra y Escocia forman el Reino de Gran Bretaña

El antecedente de la unidad entre Escocia e Inglaterra se puede encontrar en la muerte de Isabel I. Al fallecer, la reina no dejó un heredero al trono, por lo cual asumió como rey el monarca escocés como Jacobo I de Inglaterra. Durante todo el siglo XVII, el problema religioso cumplió un papel central en la historia inglesa, en tanto existían sectores protestantes y sectores católicos enfrentados; así como también el problema político planteado por la relación entre el poder del monarca y el del Parlamento. Ambas controversias quedaron cerradas en 1688 con la llamada Gloriosa Revolución, que derrocó al católico Jacobo II, recortando al mismo tiempo los poderes del monarca, en favor del Parlamento.

A principios del siglo XVIII, la sucesión al trono era un problema. Ana Estuardo, la reina, no tenía sucesores y se abría nuevamente la posibilidad de que un rey católico se hiciera del trono. La unión con Escocia permitiría mantener el trono en manos protestantes, al tiempo que le daría a Inglaterra más injerencia en los asuntos escoceses. En este marco, se firmó el Acta de Unión de 1707 que unificaba ambas coronas al tiempo que establecía la unidad económica entre ambos reinos, formando así el Reino de Gran Bretaña, a pesar de la oposición de un importante, sino mayoritario, sector de la población escocesa.

Unión con Irlanda y constitución del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda en 1800-1801

La colonización y dominación sobre Irlanda no era una novedad. Durante siglos los protestantes escoceses e ingleses habían penetrado en el territorio de la isla de Irlanda, desplazando a la población católica local. La unidad política se formalizó mediante el Acta de Unión de 1800, documento que incluía ciertos derechos políticos para los católicos irlandeses, tales como la representación en la Cámara de los Comunes del Parlamento británico.

Quedaba así oficialmente constituida una unión que sería necesariamente problemática, dado que los derechos prometidos no serían siempre respetados, al tiempo que el mayor desarrollo económico inglés significaría la expoliación de los recursos irlandeses y la pobreza de esos territorios. La mano de obra irlandesa desocupada sería uno de los factores que contribuirían a dotar de fuerza de trabajo económica a la Inglaterra que ya había atravesado su Revolución Industrial.

Se conformaba, de este modo, la entidad conocida como Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda o, más brevemente, Reino Unido.

Creación de la República de Irlanda y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte

A principios del siglo XX, las tensiones entre Irlanda e Inglaterra llegaban a un punto máximo. En 1919, un grupo de parlamentarios se niega a formar parte del Parlamento británico, constituyendo un Parlamento irlandés. Al intento por declarar la independencia, le sigue la llamada Guerra de Independencia Irlandesa que tiene como resultado el establecimiento de un nuevo tipo de relación jurídico-política con el centro británico, obteniendo Irlanda ciertas prerrogativas de autonomía.

Para el sector republicano, el Tratado Anglo-Irlandés que estableció el régimen mencionado, llamado de Estado Libre, no constituía una verdadera independencia. Comenzó, así, la férrea oposición entre el sector independentista de la IRA y los defensores del Tratado. Aunque las fuerzas de la IRA no lograron imponerse, en 1949 acabó por fin declarándose la República de Irlanda, momento en que las prerrogativas que el régimen anterior seguía cediendo al rey británico pasaron a manos del presidente irlandés.

El Tratado Anglo-Irlandés incluía también la posibilidad para las provincias del norte de Irlanda de seguir siendo parte del Reino Unido, cosa que así hicieron, aunque hasta la fecha un sector de la población se mantiene en contra de esta disposición. Así, desde 1921 se constituyó el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Inglaterra, Gran Bretaña y Reino Unido en los libros

Los historiadores, y otros estudiosos sociales, se refieren a menudo a estas tres entidades de forma indiferenciada. Así, se hablará de Inglaterra en el siglo XIX, por ejemplo, cuando en realidad correspondería hablar de Reino Unido. Probablemente, la explicación de esto pueda encontrarse en el hecho de la que unidad siempre se realizó en torno a Inglaterra, la zona económicamente más avanzada de la entidad política. Así, por ejemplo, mientras la Revolución Industrial transformaba la estructura económica de Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVIII y una segunda etapa de esta revolución volvía a hacerlo hacía los años 1820-1850, Irlanda seguía siendo un país predominantemente agrícola. En síntesis, lo que podría llamarse el “núcleo duro” tanto de Gran Bretaña como del Reino Unido, seguía siendo el viejo reino de Inglaterra.