Los padres son las personas más importantes durante la infancia y la adolescencia. Los padres deben cuidar, proporcionar alimento, cariño, cobijo y cubrir las necesidades de los hijos.

Además de todo esto, los progenitores transmiten valores y educan a sus hijos de forma en que cada uno considera mejor.

En lo referente a la sexualidad, muchos padres ignoran la importancia que tiene otorgarles una buena educación en este aspecto.

Educación afectivo-sexual

La sexualidad, según la Organización Mundial de la Salud se define como: “un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales”.

Según esta definición la sexualidad va más allá del sexo, contemplándose esta como un aspecto influyente en la totalidad de la persona. Por todo esto, la sexualidad también incluye los afectos.

La afectividad es importante en todos los aspectos de la vida. Una buena educación afectiva proporcionará seguridad personal y alta autoestima, dotando a la persona de las herramientas necesarias para desenvolverse en los diferentes ámbitos de la vida.

Mala educación sexual

Muchas personas creerán que no recibieron una educación sexual durante la infancia o adolescencia. Esto es lo que sucede cuando nunca se habló de sexualidad en la familia, en la escuela o en la calle. Pero la realidad es muy distinta. Cada una de estas personas que no recibieron educación sexual, en realidad recibieron una inadecuada educación sexual.

Esta mala educación sexual podía estar compuesta por información errónea, mitos populares y demás historias en torno a lo que era tener relaciones sexuales.

En otros casos, estaba compuesta por mensajes negativos sobre el sexo y su vivencia. A todo esto, habría que añadir las diferencias de género en la forma de vivir la sexualidad.

Una buena educación sexual, no sólo debe hablar de infecciones de transmisión sexual o embarazos no deseados, sino que también debe hablar de los afectos asociados a ella y de cada una de sus funciones.

Problemas afectivos y sexuales en la edad adulta

Muchas personas desencadenan problemas o disfunciones sexuales en la edad adulta producidos por una inadecuada educación sexual por parte de los progenitores.

Normalmente, las personas que llegan a desarrollar disfunciones, no solo recibieron información errónea, sino que además, también recibieron información negativa sobre el sexo en general o la anatomía sexual.

Los juicios morales en torno a la sexualidad se agravaban cuando alguno de los hijos era mujer. En estos casos, aún hoy persiste la creencia de que la mujer no debe disfrutar de la sexualidad, sino que debe estar supeditada al placer del hombre.

Con todo esto, sobre todo las mujeres, han podido desarrollar disfunciones debidas al malestar producido entre lo moral e inmoral y el sentido del deber.

Padres autoritarios

Existe también cierta relación entre muchas mujeres que acuden a consultas de sexología por diversos problemas sexuales. La mayoría de ellas comparte el haber recibido una educación muy autoritaria en todos los aspectos.

Estas mujeres han ido creciendo con un alto sentido del deber, una gran autoexigencia y perfeccionismo, con el fin de agradar o “no fallar” a sus padres.

En la edad adulta, muchas de estas mujeres desarrollan disfunciones del deseo sexual, debido a no haber desarrollado su faceta sexual a lo largo de la vida. Otras de ellas, pueden desarrollar anorgasmia, dificultad para llegar al orgasmo, dispareunia o vaginismo.

Cambio de modelo sexual, información y autoconocimiento

Debido a la enorme influencia que pueden generar los padres aún en la vida adulta, es necesario que estas personas, sean hombre o mujer, tomen la decisión de vivir su propia vida, responsabilizándose de sus actos.

Cuando se han producido disfunciones sexuales debidas a una educación autoritaria y represiva en torno a la sexualidad, se deberá aprender a desarrollar una adecuada vida sexual.

Para ello, será necesaria información correcta sobre prácticas, anatomía, fisiología sexual, entre otras.

Además, la persona deberá cambiar el modelo sexual, tratando de abrir su mente a nuevas concepciones más saludables. El último paso será el autoconocimiento de su propia anatomía y fisiología sexual.