Se sabe que mantener una relación en pareja es una tarea cada vez más difícil. Complacer al otro al cien por ciento suena realmente imposible y, en muchas ocasiones, no se logra como tal, sin embargo para cumplir con todos los factores que la convivencia amorosa demanda no implica solamente un ramo de rosas o el beso de cada mañana.

La infidelidad se inicia en casa

Mencionar infidelidad genera una inmediata proyección mental de una tercera persona, la cual invade la intimidad y estrecho entre pareja. Pero la realidad es que la infidelidad empieza por uno mismo, si no se es capaz de ser sincero consigo mismo no se logrará serlo con la pareja y el no serlo ya es considerado una falta de lealtad hacia el amor que existe y los mantiene unidos.

Hablar es compartir y eso implica mencionar absolutamente todo lo que es bueno y malo para la relación que nos llevará a una excelente comunicación con un objetivo final de mantener una relación auténtica y transparente.

La infidelidad no es solo sexo

Esta dicho que la infidelidad es la falta de honestidad y respeto hacia la pareja que en pocas palabras es tener encuentros de tipo íntimo con alguien más sea del sexo opuesto o no. Se llama infidelidad sexual a un tipo de infidelidad solamente y claro está que llegar a este punto es el máximo en su tipo. Sin embargo, ocultar cosas, sostener mentiras, realizar cualquier tipo de actividad a escondidas, llamarse o mantener una relación de amistad con el (la) ex, son acciones que pueden considerarse una traición.

Un encuentro sexual es considerado desde una caricia hasta un beso y por supuesto la penetración. Estas situaciones suelen presentarse la mayoría de veces en hombres, ellos por naturaleza son más vulnerables al deseo sexual ante la figura femenina debido a la acelerada respuesta que su testosterona produce. Por otro lado, la mujer es menos sensible al deseo sexual ya que es considerada un ser emocional que se entrega únicamente al hombre que ama y su anatomía no permite una rápida intimidación. Sin embargo, no siempre es así, "No todos los hombre son infieles, ni todas las mujeres son santas".

Cuando una mujer es infiel es generalmente por un desgaste emocional. Es decir, su relación actual no está funcionando o bien no está obteniendo lo que desea de su pareja ya que la mujer entrega mente y cuerpo en el sexo, mientras que por el contrario el hombre solo busca placer y considera su infidelidad como una aventura la cual olvida fácilmente. Por lo tanto, al ser la mujer infiel aumentan las posibilidades de que mantenga una relación con esa otra persona y del cual en la mayoría de los casos podría hasta enamorarse.

La mitad de una mentira no es la verdad en una relación de pareja

Decir a la pareja que estarás en una reunión sin mencionar que estará tu ex no es completamente honesto, aunque se tenga la seguridad de tu relación y de lo que existe dentro de la misma ya se ocultó algo que podría mal interpretarse de algún modo y generar problemas. U ocultar que se nos han pasado las copas por mantener una buena imagen, recibir llamadas a altas horas de la madrugada y atenderlas sin hacérselo saber por mencionar algunos ejemplos son acciones que al final del camino no son malas, pero sí lo parecen.

Decir la verdad siempre será la vía más conveniente para evitar una infidelidad, ser sincero consigo mismo para posteriormente proyectarlo a la pareja siendo capaces de pedir lo que nos gusta o bien nos hace falta de la misma. No todas las parejas son iguales, cada persona es un mundo y tiene necesidades totalmente diferentes. Sin embargo, la clave está en entender al otro y llegar a un mutuo acuerdo que mantenga conformes ambas partes.

Es importante que los dos hablen de la situación y la enfrenten de la mejor manera sobre todo que estén dispuestos a llegar y cumplir un compromiso, así como negociar reglas fundamentales que por fidelidad propia deben cumplirse, ya que lamentablemente al detectar una falla como esta se genera una profunda desconfianza que en muy pocas ocasiones se recupera al cien por ciento.