La agrupación guerrillera argentina denominada Montoneros desarrolló sus actividades durante la década de los ´70 centrando su accionar, en su primera época, en desestabilizar a la “Revolución Argentina” que detentaba el poder de facto para lograr el retorno al país del Gral. Juan Domingo Perón que estaba exiliado en España y poder instaurar el sistema político denominado “Socialismo Nacional”.

Montoneros tuvo actividad política pública cuando Perón regresó, pero también tuvo desacuerdos con el líder del “Movimiento Peronista” y luego de su muerte la viuda de Perón, en ejercicio de la Presidencia de la Nación, decretó la ilegalidad de la agrupación guerrillera, aunque ésta ya había declarado que voluntariamente retornaba a la clandestinidad.

Con el golpe de estado dado por los militares en 1976 la dirigencia de Montoneros se instaló en México y posteriormente en Cuba, desde donde alrededor de cien integrantes de la organización regresaron en 1979 a la Argentina para luchar contra el régimen militar.

La película Infancia clandestina de Benjamín Ávila comienza su relato cuando un matrimonio, integrante de Montoneros, retorna a Buenos Aires acompañado de sus dos hijos.

¿De qué se trata Infancia clandestina?

Juan (Teo Gutiérrez Moreno) es un niño de once años que ha vivido el exilio de sus padres (Natalia Oreiro y César Troncoso), que son montoneros en Cuba y cuando con ellos y su pequeña hermana regresa a la Argentina, se encuentra con la realidad de que públicamente se llamará Ernesto (en homenaje a El Che), que en su documento figurará otra fecha de nacimiento, que deberá perder su llamativo acento cubano al hablar y aprender a esconderse si se presenta en el domicilio un operativo militar.

Con esas anormalidades retoma su vida “normal”; va a la escuela y se siente atraído por una compañera, disfruta muchos momentos de alegría con sus padres y con el tío Beto (Ernesto Alterio), que vive con ellos, y sus días transcurren como los de todos los chicos, aunque el guarda más de un secreto.

Catarsis del director

Benjamín Ávila basó el argumento del guión que escribió con Marcelo Müller en sus propias experiencias infantiles como hijo de montoneros, aunque aclara que no se trata de un filme autobiográfico sino que la trama y subtramas son absolutamente ficción.

Contar lo sucedido durante los años de la dictadura militar desde la mirada de un niño no es algo nuevo en el cine argentino y se ha visto en las películas Kamtchaka de Marcelo Piñeyro en 2001 y Andrés no quiere dormir la siesta de Daniel Bustamante en 2010.

La diferencia de Infancia clandestina está dada en que Ávila pone énfasis en mostrar al espectador la dualidad con la que aprende a vivir el niño, que cuando es Juan, es contenido por sus padres y por su tío con alegrías, retos y consejos, mientras que cuando es Ernesto, vive la misma cotidianeidad de sus compañeros de colegio.

Los padres del niño también son sacados por el director del encasillamiento de la imagen del subversivo que hace suponer que el montonero estaba todo el día combatiendo, para ubicarlos como una pareja que ama a sus hijos, les dan amor y quieren para ellos lo mejor. Esto se muestra de manera contundente cuando discuten la madre y la abuela en una magistral escena actuada por Natalia Oreiro y Cristina Banegas.

Un elenco solvente

Queda evidenciada la buena dirección actoral cuando en una película se luce todo el elenco. Teo Gutiérrez Moreno como Juan, el protagonista, realiza un trabajo llamativamente minucioso para un actor de su edad.

Natalia Oreiro demuestra su permanente crecimiento como actriz al componer a Charo, una madre que ama y que milita con la misma intensidad.

César Troncoso como el padre mantiene la misma y creíble línea de actuación en todas las escenas que actúa.

Quizá párrafo aparte merezcan Cristina Banegas como la abuela y Ernesto Alterio como el tío Beto al desarrollar sin desbordes a personajes que por su construcción en el guión podrían haber inducido a los estereotipos, pero todo el elenco trabaja de manera homogénea y en el lucimiento también debe mencionarse la actuación de Violeta Palukas como la niña que despierta el corazón (y las hormonas) del casi adolescente Juan.

Crítica a Infancia clandestina

Se mencionó en párrafos anteriores las diferencias que alejan a Infancia clandestina de otras películas sobre hijos de montoneros en lo que hace al desarrollo de la trama.

En cuanto a la factura de la película desde la dirección debe destacarse que Benjamín Ávila lleva al espectador a muchos momentos de ansiedad a los que alterna con momentos de distensión que casi llegan a la comedia.

Un hallazgo creativo es la inclusión de dibujos (en trazos), realizados por el artista plástico Andy Riva. para contar situaciones de suma tensión y violencia; puede encontrarse así un doble mensaje subliminal, los niños generalmente se expresan mejor dibujando y algunos montoneros desaparecidos eran dibujantes de historietas, pero la película no contiene adoctrinamiento político ni golpes bajos. .

Luis Puenzo y el premio Oscar a la Mejor Película Extranjera.

Luis Puenzo es uno de los productores de Infancia clandestina dirigida por Benjamín Ávila y los dos cineastas jugaron con la eventualidad de que este filme pudiera considerarse como una precuela de La historia oficial, la película con la que Puenzo ganó el premio Oscar y en la que se contaba la historia de una niña hija de guerrilleros que era "adoptada" por un militar y su esposa.

Los niños hijos de montoneros que debieron vivir en la clandestinidad en 2012 ya tienen más de treinta años y entre ellos se encuentran muchos que fueron apropiados por militares argentinos y aún desconocen su verdadera identidad.

Infancia clandestina, a pocos días de su estreno, fue seleccionada por la Academia de Ciencias y Artes como candidata a ser nominada como Mejor Película Extranjera para el premio Oscar 2013

Cines que proyectan Infancia clandestina en Buenos Aires

Village Recoleta, Village Caballito, Arteplex Centro, Monumental, Atlas Patio Bullrich, Cinemark Caballito, Gaumont y Arte Cinema. Próximamente la película será estrenada en toda la Argentina.