Tierra adentro de La Mosquitia viven los tawahkas. Su principal aldea es Krausirpe, situada en la margen derecha del río Patuca y en la desembocadura de su afluente, el Wampú. La única vía de comunicación de esta comunidad son los cauces fluviales.

Desde el siglo XVII

Los tawahkas viven en esta zona desde el siglo XVII. Estos indios eran una de las etnias más numerosas de Centroamérica durante el primer periodo de la colonización. Se extendían desde el sur de Honduras hasta la sierra central de Nicaragua, colindando allí con el territorio de los matagalpas, en el mismo lago Nicaragua.

Cuando los españoles desembarcaron en la costa nicaraguense, ya los misquitos o zambos habían vencido a los caribes y, ante el empuje de los españoles, abandonaron la costa y se ocultaron en los frondosos bosques del interior. Allí se encontraron con los tawahkas o sumos y se enfrentaron con ellos, obligándolos, a su vez, a replegarse hacia la región que ocupan en la actualidad. Aunque hace mucho que en esta zona no se realizan censos de población indígena, se calcula que entre Honduras y Nicaragua puede haber alrededor de 14.000 tawahkas, divididos en siete comunidades.

Los poblados tawahkas son extremadamente pobres si los vemos desde nuestro punto de vista. Carecen de luz eléctrica, agua corriente, teléfono y servicios sanitarios; están rodeados de extensas zonas selváticas y la única forma de comunicación con los centros más cercanos de civilización es un viaje de tres o cuatro días en unas embarcaciones llamadas pipantes (una especie de canoas)

Alimentación

Su dieta se basa principalmente en el arroz, el plátano y la yuca, aunque también consumen pescado, tortugas, huevos de gallina, cangrejos, animales de monte (venados o tapires) y, en menor proporción, carne de res o de cerdo.

Tienen influencia misquita en la alimentación y se deja notar en la preparación de una bebida llamada guabul, fabricada con platano y otros productos de la zona, como el guineo, que machacan en un caldero de hierro añadiéndole leche de coco, agua y azucar.

Como bebida fermentada alcohólica utilizan también la chicha, igual que los chocoes y casi todas las tribus de la región.

El idioma

La lengua tawahka y la misquita son muy semejantes en su estructura morfológica y sintáctica; sin embargo, el léxico en común no es muy numeroso.

Ambas lenguas pertenecen al grupo chibcha, uno de los más numerosos en Sudamérica. Se supone que en épocas lejanas, los antepasados de los tawahkas, misquitos y otros, ascendieron desde Colombia hasta Honduras y Nicaragua, atravesando el istmo de Panamá, regresando al norte por algún motivo que desconocemos, desandando el camino que todas las tribus habían emprendido desde Alaska hasta el Sur.

Leyenda religiosa y nacional

Hace mucho tiempo había un dios bueno que se llamaba Mapapak que protegía a la tribu de los indios sumos.

Una noche la luna no estaba como siempre. Se oscurecía cada vez más por que el dios malo llamado Wasallá movía a la Tierra cerca de la luna. De pronto se puso roja con la ayuda del sol.

Los sumos sabían que era una lucha entre el Bien y el Mal. Se sentían en peligro porque sabían que los eclipses podían dejar a la tribu en la ruina. Entonces salieron de sus casas y se reunieron en la selva, a orillas del río.

De pronto, de las aguas apareció el espíritu del Mal. Al verlo, ellos comenzaron a hacer ruidos y fogatas para espantarlo.

Mapapak envió un mensajero valiente que tenía forma de pájaro con un grueso pico y plumas de brillantes colores, verde, azul y amarillo.

Este guerrero del Bien venció al espíritu del Mal, pero en la lucha salió lastimado. Desde aquel día, la guacamaya tiene también en su plumaje el color rojo. Es la guara roja, el ave nacional de Honduras.