El rojo volvió a disputar el torneo más importante del continente americano y lo hizo con todo, demostrando que el hambre de gloria está más latente que nunca. Esas ganas de recuperar su propia identidad para volver a ser el “Rey de copas” se complementaron con una presión casi mística ejercida por las tribunas colmadas de Avellaneda.

Con todos estos sentimientos y emociones encontradas, el equipo que dirige técnicamente Antonio Mohamed salió a la cancha y demostró estar a la altura de las circunstancias. El 2 a 0 final en favor del equipo argentino le regala una cierta tranquilidad de cara a la revancha que se jugará el próximo martes en la altura de Quito.

Análisis del partido

El resultado final del partido no debe confundirse con el desarrollo del encuentro. Lo cierto es que Independiente no tuvo un gran despliegue de fútbol, más allá de las ganas y la intensión de atacar durante los 90 minutos. Esta constante búsqueda forzó las equivocaciones de los ecuatorianos que no supieron mantener la solidez defensiva que mostraron en la primera parte del encuentro.

De esta manera a los 4 minutos del segundo tiempo, un muy buen centro de Silvera hizo que el arquero Checa no pudiera despejar y Matías De Federico, no perdonó. Primer partido oficial con la camiseta del rojo, primer gol, y primera ovación para el ex Huracán.

El gol allanó el terreno para que crezca aún más la presión del rojo, y a los 37 minutos logró gritar el segundo tanto. Con una jugada similar al primer gol, Cabrera sacó un centro pasado y Patito Rodríguez conectó un derechazo inatajable para sellar un resultado final que deja a los de Mohamed mucho más tranquilos para la revancha.

Los objetivos de Independiente

El rojo fue ganas, garra y corazón, y eso le alcanzó para lograr los dos objetivos más importantes con los que había salido a jugar el partido: mantener el arco propio en cero y ganar el encuentro por la mayor cantidad de goles posibles. El primer punto es muy importante porque los goles de visitantes valen doble, y al mantener la valla invicta en casa, todo se facilita afuera. Además en caso de que el equipo de Avellaneda convierta un gol en Quito, el Deportivo debería hacer nada menos que 4 tantos para poder clasificar. En este punto hay que mencionar la salvada heroica de Julián Velázquez quien evitó sobre la línea un gol cantado de los ecuatorianos.

Por otro lado los dos goles de local le dan un cierto margen más amplio de tranquilidad, aunque no debe confiarse ya que el equipo ecuatoriano demostró que tiene poderío para buscar la clasificación en Quito. La altura espera.