Los incendios que se producen en los establecimientos industriales donde se utilizan o almacenan gases y líquidos inflamables pueden ser de varias clases, dependiendo del tipo de depósito y combustible o las características específicas de la fuga, vertido o accidente que provoca la explosión. Veamos los más habituales.

Incendio de charco

El suceso desencadenante de un incendio de charco (también llamado pool fire) es el vertido de un líquido inflamable que se extenderá sobre el suelo alcanzan­do un espesor reducido o, si existe un cubeto u otra zona de contención, formando un charco de mayor profundi­dad.

En ambos casos puede existir un punto de ignición muy próximo que provoque el incendio de forma inmediata. Pero incluso si el punto de ignición está más alejado, también puede producirse el incendio de forma retarda­da de la siguiente manera: el combustible empezará a evaporarse más o menos en función de su volatilidad y también de la temperatura del líquido, de la temperatura ambiente y de la velocidad del viento en el momento del vertido.

Así, se formará una pequeña nube inflamable que será más pesada que el aire atmosférico, por lo que será desplazada por el viento a ras de suelo. La nube en su avance irá diluyéndose progresivamente, pero si entra en contacto con un punto de ignición, cuando su concentración se encuentra entre los límites de inflama­bilidad, se producirá su combustión y el frente de llama retrocederá hasta alcanzar el vertido, lo cual provocará el denominado incendio de charco.

Es por ello que, en toda instalación industrial en la que se utilicen o almacenen líquidos inflamables, está prohibida cualquier práctica que genere un punto de ignición, tal como fumar o soldar y se deben utilizar siempre herra­mientas antichispa. En los casos más restrictivos puede incluso prohibirse realizar fotografías con flash en el in­terior de la fábrica.

Incendio de tanque

Los incendios de tanques de almacenamiento de com­bustibles líquidos son potencialmente más peligrosos porque involucran una cantidad de combustible mucho mayor y además pueden dar lugar al accidente llamado Rebosamiento por Ebullición o BoilOver.

Se trata de un fenómeno extremadamente peligroso aso­ciado a los incendios de tanque de crudo de petróleo, en los que suele haber restos de agua que, por ser más pesada, queda decantada en el fondo.

El proceso de generación del BoilOver es el siguiente: durante la evolución del incendio, que puede durar va­rias horas, se queman primeramente las fracciones más volátiles del petróleo. De esta forma, al irse enriquecien­do en los componentes más pesados (de mayor tempe­ratura de ebullición), forman una capa superficial que va aumentando de temperatura y espesor y también va progresando en profundidad.

De esta manera, una “onda de calor” de más de 200ºC se propaga hacia la parte inferior del depósito hasta que toma contacto con el agua decantada provocando su vaporización súbita la cual generará una violenta erupción que incrementará instantáneamente la radiación térmica y extenderá el incendio en las inmediaciones, como sucedió con la explosión del pozo Oil Rig 380 frente a las costas de Louisiana, en septiembre de 2010.

Dardo de fuego

El suceso inicial para este tipo de incendio, también conocido como jet fire, es una fuga accidental de vapores o gases inflamables a presión, como por ejemplo en la rotura de una tubería procedente de un vaporizador o en la línea de impulsión de un com­presor.

El escape dará lugar a lo que se denomina chorro turbu­lento (jet). Dicha turbulencia hará que la masa de gas in­flamable se mezcle con el aire circundante desde el pun­to de fuga. En la zona frontal del jet, donde ya ha cesado la turbulencia, la nube inflamable diluida resultante será desplazada por el viento y continuará dispersándose.

Como se ha indicado en el caso de incendios de charco, si la nube inflamable resultante alcanza un punto de ig­nición se producirá inmediatamente la inflamación de la masa de gas, retrocediendo el frente de llama hasta el lugar de la fuga, por lo que se formará un dardo de fuego que continuará mientras permanezca la emisión de gas/vapor.

Nube tóxica y Directiva Seveso

El pool fire, el boilover y el jet fire son los tipos más habituales de incendios industriales cuando fallan las medidas de prevención (que incluyen la construcción de una instalación de protección de agua contra incendios) y sus efectos suelen ser devastadores, debido a la alta inlfamabilidad y al alto poder térmico de los combustibles afectados.

En ocasiones, presentan otros fenómenos asociados como la BLEVE o Bola de Fuego, además de la formación de nubes tóxicas, como la que se observó en el accidente histórico de Seveso (que dio nombre a la primera directiva europea sobre seguridad industrial) o en el más reciente incendio químico en Canberra (septiembre de 2011).