
- Church NYC - Foto: Alberto G. Luna
¿Quién no se ha fijado en la frase que aparece en el reverso de la impronta de George Washington, justo entre los supuestos símbolos iluminati y que encabeza la palabra de un dólar norteamericano? ‘In God We Trust’ ("En Dios ponemos nuestra confianza") reza. Y curiosamente EE.UU. no profesa ninguna religión concreta. Entonces, ¿cuál es la razón de esta fe tan exacerbada?
EE.UU. ¿Un país religioso?
La decisión de incluir a Dios en el dólar se debe a Lincoln, quien lo invocó para defender que su causa era justa tras la Guerra de Secesión y a M.R. Watkinson, un pastor protestante que solicitó a la Secretaría del Tesoro que quedara plasmada la fe de la deidad de EE.UU.
“Es la voluntad de Dios que el pecado de la esclavitud se redima, que cada gota de sangre derramada por el látigo sea correspondida por otra derramada por la espalda”, declaró el por entonces presidente. Y después de él le siguieron el resto de republicanos y demócratas que ocuparon la Casa Blanca.
Jimmy Carter se declaró a sí mismo un cristiano renacido. Eissenhower, reconoció que “nuestro gobierno no tiene sentido a menos que esté basado en una fe profundamente religiosa, y no importa cuál sea ésta”. El propio Reagan vio en la nación el cumplimiento de la palabra de Dios y Bill Clinton se sumergió en la tradición fundamentalista de la fe protestante de los baptistas sureños. Bush hijo lo hizo en la fe y en el juicio del cielo y el propio Obama lo invocó en su discurso de investidura. No es simple retórica política. Siete de cada 10 estadounidenses afirman que Dios existe de verdad y sin lugar a dudas.
Según Pew Forum on Religion and Public Life el 71% de estadounidenses creen en Dios y sólo el 5% no. Por si fuera poco, hasta el 81% reconoce que la religión es exageradamente importante en su vida o muy importante, y tan sólo el 7% declara que directamente no reza. El 80% está seguro de que la Biblia es literalmente la palabra de Dios y otro 70% cree en el demonio.
Diversidad de religiones
A simple vista podría parecer que EE.UU. es un país cuanto menos religioso pero es que Washington nunca ha apoyado ni formal ni económicamente ningún credo, y además siempre ha contado con una de las mayores diversidades religiosas. Este país formado por católicos, judíos, cuáqueros, calvinistas, metódistas, musulmanes de todos los credos y hasta presbiterianos no se casa con ninguna Iglesia.
Sólo donde existe una incesante competición entre marcas religiosas en la que hasta el 17% de los ciudadanos se declaran baptistas, el 23% católicos, el 34% protestantes e incluso el 70% reconoce que no sólo su religión es el único camino hacia la vida eterna, si no que también hay otras, como es que el individuo puede encontrar el verdadero camino a la fe, la doctrina y la práctica que mejor encaje con sus creencias. Como dijo Norman Birnbaum -catedrático de la Universidad de Georgetown- “la religión es la fuerza que vincula el pasado con el presente y con el futuro de EE.UU”. Ni más ni menos.
