Los hititas, también conocidos como hetitas o heteos y cuyo origen no está claro, hablaban una lengua indoeuropea y se instalaron, tras una invasión, en la tierra que a partir de entonces se conoció como Hatti. Esto acontecía en el año 1900 a.C. Pronto se impondría su idioma y su cultura en toda la zona. Un gran imperio sobre el que no se sabía nada hasta el siglo XIX.

Antiguo y nuevo reino hitita

En lo que se conoce como antiguo reino, la primera ciudad que establecieron los hititas fue Nesa. Hacia el 1800 a.C. conquistarían Hattusa, que posteriormente, en el reinado de Labarna (1680 a.C. – 1650 a.C.), se convertiría en la capital del imperio. Labarna conquistaría casi toda la Anatolia central, extendiendo sus dominios hasta el Mediterráneo. Sus sucesores ampliarían el territorio hasta alcanzar el norte de Siria. Mursil I (1620 a.C. – 1590 a.C.), arrasaría Babilonia. Posteriormente sería asesinado y el imperio hitita entraría en un periodo de luchas internas que la debilitarían considerablemente.

Hacia el año 1450 a.C. entraría en escena lo que se ha dado en llamar el Nuevo Reino Hitita. Uno de los personajes más trascedentes de esta época fue Subbiluliuma que, tras derrotar a su principal enemigo, el reino de Mitanni, situado al norte de Mesopotamia, extendería sus ejércitos más allá de Siria, conquistas facilitadas por el debilitamiento del poder egipcio en la zona, que por aquel entonces correspondía al faraón Ajnatón. El imperio hitita se mantuvo, rivalizando en poder e influencia con Egipto, Babilonia y Asiria, hasta el año 1200 a.C., cuando cayó en manos de los invasores denominados Pueblos del Mar.

Los primeros datos sobre los hititas

La primera constancia que se tiene sobre los hititas procede de documentos egipcios y de ciertos pasajes de la Biblia, donde se les llama "Hijos de Heth". Con posterioridad se alude a ellos como siro-hititas.

Excavaciones efectuadas en 1906 en Bogazköy, trajeron consigo el hallazgo de los archivos reales de los hititas, lo que permitió a los expertos descifrar la lengua hitita, así como otros aspectos desconocidos sobre su cultura, organización política, legislación, religión y literatura. Muchos de esos textos estaban escritos en lengua hitita, exceptuando algunos tratados y cartas de Estado, donde el idioma utilizado era el acadio, que era el idioma internacional de la época. Los hititas hicieron uso de la escritura cuneiforme que adoptaron de los babilonios, aunque también hay muchos textos donde utilizaron jeroglíficos. La literatura de los hititas adquirió un gran nivel, quedando patente en los documentos históricos y narraciones.

Religión, arte y arquitectura hitita

Los hititas tenían un extenso panteón de divinidades, tal y como consta en muchos de sus documentos de estado. En ellos es habitual la invocación a los "miles de dioses de Hatti", que ya eran venerados en Asia Menor antes y durante el periodo hitita. Los expertos están de acuerdo en las claras influencias sumeria, babilónica, asiria, hurrita, luvita, así como de otras divinidades extranjeras que terminaron conformando el panteón hitita.

La mitología hitita, que guarda muchas similitudes con los mitos griegos contenidos en la Teogonía y de los que muy posiblemente fueran precursores, muestra una combinación entre la diversidad de cultos que existían en el reino. Los mitos muestran las sucesivas generaciones de dioses que rigen el universo.

A pesar de que el arte y la arquitectura de los hititas estuvieron claramente influenciadas por todas las culturas contemporáneas del antiguo Oriente Próximo, y sobre todo, por la de Babilonia, cabe destacar que los hititas alcanzaron una cierta independencia en su estilo, lo que a la postre distingue su arte pese a las similitudes. Los materiales con que construyeron los edificios solían ser la piedra y el ladrillo, aunque también se han hallado pruebas de que hicieron uso de columnas de madera. Sus numerosos palacios, templos y fortificaciones fueron adornados con frecuencia a base de relieves estilizados y complicados, que eran tallados en muros, puertas y entradas.

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