Algo va cambiando poco a poco, pero sin cesar, en fiel obediencia a la ley natural de la vida. De pronto, casi sin notarlo, los abuelos aprecian que su nietecita, la chiquilla revoltosa y algo rebelde, amiga de los columpios, de los cromos y de los dibujos animados ha cambiado todo por sus amigables redes sociales, en las que crea su propio y actual perfil, "chateando" con frecuencia con sus amigos del colegio o afines. Sus mensajes tienen aún el encanto de lo ingenuo con una pizca de picardía y mucho misterio; sus claves hábilmente enrevesadas tratan de proteger sus secretos y todo ello por el impulso vital del cambio de niña a mujer.

Adaptándose a los tiempos

Decía el genial pintor Picasso que llegar a ser joven llevaba tiempo y de esto sabemos mucho los abuelos, porque el continuo trato y la maravillosa convivencia con los nietos requiere la distancia cronológica que separa al bebé de su adolescencia. Es cierto que los niños unen a su imaginación infantil el enorme poder de adaptación a las costumbres, circunstancias y actitudes de los que están frecuentemente con ellos; por eso, no en balde, a lo largo de ese tiempo hacen un acopio de juegos tan singulares como el de la actual quinceañera que, a sus cuatro añitos, "ejercía" de notario dando fe de la venta de una hipotética granja a su ensimismado abuelo que se veía obligado a firmar el garabateado documento, con sello y todo, que le presentaba muy seria, perfectamente acomodada en su mesa de despacho, su "profesional" nietecita.

Circo, collares y anillos, pastelería

Recordar es bonito, aunque a veces se acompañe de una agridulce nostalgia que enseguida se supera ante la vitalidad y agradable imagen de la actual nieta de quince años, sus espléndidos quince que sólo se cumplen una vez. Atrás quedaron las sesiones de circo en las que ella hacía de diestra domadora procedente de lejanos países, con los abuelos como únicos espectadores que aplaudían sin cesar las piruetas o cabriolas, supuestos ejercicios de doma, de tan genial artista ante un feroz e imaginario tigre.

Collares, anillos, pulseras y demás aderezos en abigarrada combinación pretendían resaltar la blusa, cogida del armario de la abuela que, arrastrándola por el suelo, entre carcajadas lucía con orgullo ante la sorpresa y fingido susto que aparentaba por semejante ocurrencia la feliz y resignada abuela.

Pastelería, con variadas y casi apetitosas piezas de bollería hechas con plastilina multicolor, eso sí, por riguroso encargo y vendidas a los abuelos con una convincente técnica comercial muy propia de sus pocos años ¡Recuerdos, qué bonitos recuerdos!

El privilegio de los abuelos

Vivir, evocar y volver a vivir los continuos cambios en la vida de sus nietos, porque "ser abuelo es un oficio que permite desarrollar la imaginación, la memoria y la verdadera capacidad de amor" en palabras de Silvia Adela Kohan en su libro "¿Qué es lo mejor de ser abuelos?".

La primera nieta, al cumplir ahora sus bonitos quince años, recordará algunas vivencias de su niñez, pero sus abuelos no olvidarán ni una sola en todos los años que tengan de vida y les gustaría encargar para la fiesta una monumental tarta de quince pisos a Alejandro Bautista , propietario de "Las Lomas", su pastelería de Filadelfia; como no es posible por la distancia, a buen seguro que sí imaginarán en el pastel, más modesto pero igual de dulce, un letrero que diga "mis quince años" y mientras ella, como festejada, apaga las velas, con toda seguridad su madre orgullosa y emocionada, recordando la dedicatoria de Enrico Altavilla en su obra "Proceso a la familia", "augurará a su hija una familia tan feliz como la de su abuela".

Quince juveniles años

Llena de vida, pletórica de ilusiones, muy buena estudiante y entusiasta deportista ... así es la chica que, al cumplir sus inolvidables quince años, ahora como siempre dará títulos a canciones como la conocida del Dúo Dinámico "Quince años tiene mi amor" o la no menos extendida de Julio Iglesias "De niña a mujer".

Excelente compañera y extraordinaria amiga. Presumida en su justo término, guiñando a su abuela para que acorte un poquito más el largo de la falda colegial, mientras que su madre, como casi siempre, disimulará mirando a otro lado... ella también fué jovencita.

Su padre, su hermano son varones. Salvando las distancias entre uno y otro, ella con total respeto, mucho cariño pero con cierto desdén, ya marcadamente femenino, dirá: "son chicos que no terminan de comprendernos". Y tal vez, lleve razón.

Felicidades, querida nieta

Hace tiempo, en el Diario de Barcelona, José María Gironella escribió un artículo titulado "Color y significación de los ojos". En él, manifestaba que "los ojos nórdicos son testigos; los nuestros, fiscales. Los ojos nórdicos miran; los nuestros observan". No hace distingos el escritor sobre ojos femeninos o masculinos, pero la chica que cumple en este mes de Abril sus quince años, se puede asegurar sin la menor duda que tiene unos preciosos ojos claros, serenos y, además, se llama Natalia.