Entre las nuevas tendencias lumínicas se están popularizando los muebles con luz, una original propuesta que llena de singularidad y carácter cualquier estancia. En las cocinas, esta iluminación decorativa se traduce en el que uno o varios módulos aportan una luz difusa a la estancia, perfecta para destacar parte del mobiliario o distintos elementos arquitectónicos (como las hornacinas).

Cristal iluminado

Una buena opción para una iluminación moderna en las cocinas son los vidrios retroiluminados, tanto para el mobiliario como para los muros, excelentes para crear ambientes muy diferentes en función del color escogido. Sin olvidar los focos o proyectores que se disponen en la parte trasera de los armarios superiores y que proporcionan una cálida luz indirecta al conjunto de la estancia.

Iluminación con LED

También se ha popularizado el uso de LED en la cocina, ya sea en el frontal de los armarios o en los rodapiés de los mismos, con el objetivo de proporcionar mayor protagonismo al mobiliario. Y es que las zonas más iluminadas son las que atraen, inicialmente, todas las miradas. Los LED (abreviatura de light emitting diode), diodo emisor de luz, actúan transformando la electricidad en luz (a través de semiconductores), y destacan tanto por su resistencia y alta durabilidad (más de 100.000 horas) como por su mínimo consumo (no llegan a 2 W de potencia).

Asimismo, estas diminutas fuentes de luz no desprenden calor, no precisan energía para iniciar su funcionamiento, pueden mantenerse encendidas durante horas sin problemas y su luz no fluctúa (porque funcionan con tensión continua). Por otro lado, son ideales para crear un ambiente sugerente y lleno de matices gracias a su gran variedad de colores.

Muebles de cocina iluminados en su interior

Iluminar el interior de algunos módulos es una opción muy común en las cocinas, ya que facilita la búsqueda de los diferentes elementos. Utilizada tanto en gavetas como armarios, se emplea, principalmente, en vitrinas con frentes de cristal transparente, pues es una manera muy efectiva de destacar el contenido de las mismas: vajilla, cristalería...

En el mercado pueden encontrarse luminarias que se accionan automáticamente al abrir la puerta y se apagan al cerrarla, o bien otras que llevan un pequeño interruptor incorporado en uno de sus laterales. Otra posibilidad consiste en instalar un interruptor general conectado a estas luces, de forma que puedan encenderse y apagarse como el resto de luminarias de la estancia. Una opción interesante y muy práctica, sobre todo por la noche, ya que hace innecesario encender las luces del techo.

Focos halógenos o fluorescentes

Lo más habitual es instalar focos halógenos o fluorescentes. El único requisito imprescindible es que el mueble disponga del espacio necesario para que el transformador quede oculto en su interior. De lo contrario, pueden colocarse apliques en la parte de arriba de los armarios superiores o en el filo de las puertas. El efecto conseguido no es el mismo, aunque también destacan formas y transmiten sensaciones, al tiempo que permiten iluminar un rincón de la cocina.

Luz puntual con las linestras

Las linestras, pequeños tubos de luz incandescente de 40 o 60 W ofrecen una luz agradable que, al mismo tiempo, no distorsiona la visión. En el mercado es posible adquirir diseños que incorporan un pequeño interruptor, una solución muy práctica y funcional que facilita el día a día en la cocina. Tanto las linestras como los focos halógenos (su potencia oscila entre 10 y 20 W y proporcionan una luz más cálida que las primeras) deben estar protegidos con regletas para evitar deslumbramientos. Otra opción igual de válida son los apliques, que permiten dirigir el haz de luz sobre el plano que se desea iluminar facilitando las tareas de manipulación de los alimentos.

En las islas y superficies sin armarios altos puede recurrirse a focos orientables y proyectores sobre carril.

Muebles y pavimentos en tonos claros

Una excelente manera de reforzar el efecto de la luz natural es optar por un pavimento, unos revestimientos y unos muebles en tonos claros. Por otro lado, y para evitar la formación de molestas sombras, es preciso combinarla con varias fuentes de luz artificial, ya sea en forma de focos halógenos empotrados en el falso techo, apliques, linestras, fluorescentes...

Sea cual sea la opción escogida, se trata de una excelente solución decorativa pues proporciona una luz tenue a la estancia en el hogar. Y es que aunque este tipo de iluminación no es imprescindible, sí resulta perfecta para añadir un toque de calidez a la cocina, y hacerla más acogedora.