Una cena romántica es una forma excelente de celebrar un momento especial, como un aniversario o un día de San Valentín, o de agasajar a la pareja de forma inesperada. El ambiente, la decoración, el menú e incluso el vestido deben formar parte de la puesta en escena de esta singular velada, si bien la intención y la sorpresa probablemente serán suficientes para garantizar el éxito. Y no es necesario saber cocinar, contar con un menaje especial o con un presupuesto elevado. Existen multitud de opciones para preparar una cena romántica en casa que llegue directamente al corazón de la pareja.

El ambiente ideal para una cena romántica

El ambiente que rodea a la cena romántica es un punto muy importante. No es tanto la decoración en sí como el hecho de que el otro tome conciencia, nada más ver la mesa y la estancia, de que allí ocurre algo especial.

Las iluminaciones tenues e indirectas crean ambientes muy íntimos y acogedores; y la luz de las velas es casi obligatoria en una ocasión como esta. Además, puede acompañares la cena con una música suave de fondo, mejor si se sabe que es del gusto de la pareja.

La presentación de la mesa también es clave. Se puede optar por sacar las mejores galas: un mantel especial, la vajilla de las grandes ocasiones y una cristalería fina. Pero tampoco es imprescindible y la mesa puede quedar bien incluso con vasos de plástico. Lo importante es tratar de combinar entre sí los elementos, por ejemplo, colocando velas del mismo color que las servilletas o que el mantel, o poniendo un discreto centro de mesa a base de flores.

El menú para una cena romántica

Existen muy diversas y acertadas opciones para preparar un buen menú para una cena romántica. Lo fundamental es escoger algún plato que se sepa que guste a la pareja. En general, lo más recomendable es preparar una cena ligera y delicada, más detalle que abundancia, y evitar los platos contundentes o pesados, y también los que resulten incómodos de comer, como un pescado lleno de espinas o un ave pequeña repleta de huesecillos.

Una buena opción es siempre decantarse por los alimentos afrodisíacos, como fresas, vinos espumosos, marisco, las especias o el chocolate. Esta es una buena ocasión para trabajar un poco más de lo habitual la presentación del plato.

Para el primer plato se puede optar por algo de marisco, brochetas, canapés o una original ensalada, ya sea fría o templada. En el segundo plato se puede buscar algo más de contundencia con algún pescado delicioso o una carne exquisita. Para el postre se puede elegir un refrescante sorbete, una macedonia exótica, un helado digestivo o alguna combinación rica en chocolate.

Opciones fáciles y económicas para preparar una cena romántica

Para que la cena romántica sea un éxito, se puede tirar la casa por la ventana y decidirse por aquellos alimentos que solo se consumen en ocasiones especiales. Pero también existen exitosas propuestas para economías más ajustadas o para aquellos para los que la cocina no es su fuerte.

Las ensaladas o la pasta ofrecen muchas opciones económicas y sabrosas. Para cualquiera de los dos casos se puede elegir como acompañamiento un vino Lambrusco rosado, elegante, refrescante y bastante asequible.

Una idea original y sencilla es la de un plato compartido, como una fondue de queso o de chocolate, que permitirá acercarse más a la pareja y vivir un momento divertido e íntimo.

Para los menos cocinillas, se puede preparar una elegante cena-picoteo a base de ahumados e ibéricos, regados con un buen vino. También se puede elegir algún plato ya preparado, que solo haya que calentar para tener listo.

No interrumpir una cena romántica con continuas visitas a la cocina

Sea cual sea el menú elegido, todo tiene que estar preparado y listo para servir en cuanto se esté a la mesa. El cuidado ambiente que se ha elaborado para la cena romántica puede enfriarse si se interrumpe con constantes visitas a la cocina para controlar el horno, buscar el sacacorchos o cualquier otra cuestión que hubiera sido fácil tener prevista de antemano.

Vestirse para una cena romántica

Una vez listo el menú y la ambientación, no hay que descuidar el vestido. No es necesario preparase con las mejores galas, pero sí vestirse para la ocasión, como si se fuera a cenar en un restaurante. Una cena romántica puede celebrarse sin duda en pijama, pero si se preparan de una manera especial la casa y la estancia en la que va a celebrarse, lo lógico es arreglarse también uno mismo en consonancia.

Una velada romántica solo para dos

Para que la cena sea realmente íntima y romántica es imprescindible apagar los móviles y desconectar el teléfono fijo. La televisión ni se toca. Y si se tienen niños, lo mejor es mandarlos a casa de algún pariente o amigo, para no tener interrupciones durante la cena ni durante los, seguramente agradables, momentos posteriores.