Los ''magiares mágicos'' era el apodo del cuadro húngaro, debido a la gran calidad técnica de sus integrantes. Encabezada por Ferenc Puskás, sexto mejor jugador de la historia según la IFFHS, Hungría cosechó variados logros, destacando la medalla de oro de los Juegos Olímpicos en 1952 y el subcampeonato del Mundial en 1954.

Primer éxito húngaro

El equipo de Europa del Este mostraría por primera vez sus credenciales de potencia en la Copa del Mundo de 1938, en Francia. Con Gyorgy Sarosi y Gyula Zsengeller como segundos máximos artilleros- ambos con cinco anotaciones- los húngaros llegaron a la final del certamen.

Las victorias en el camino al subcampeonato fueron inapelables: goleada 6-0 a Indias Orientales Holandesas, victoria 2-0 ante Suiza y un contundente 5 a 1 contra los suecos. Sin embargo, colgarse el cartel de favorito no fue suficiente puesto que, en la final, cayeron por 4 a 2 ante los italianos. Los ''azzurri'', que venían de eliminar al local Francia y a Brasil, truncaron el sueño magiar en el tercer Mundial de la FIFA.

Aparición de los ''magiares mágicos''

Hungría volvería a sonar fuerte en el ámbito internacional en la década de los 50. Ferenc Puskás y Sándor Kocsis fueron los principales referentes del equipo. El primero, delantero que conquistó cuatro trofeos pichichi y cinco Ligas con Real Madrid, se convirtió en el goleador histórico del seleccionado con 83 goles en 84 partidos jugados, todo un récord en el balompié internacional. El segundo, también atacante, anotó 75 goles en las 68 ocasiones donde vistió la camiseta roja.

El plantel, lleno de riqueza técnica, acabó ganándose el mote de ''magiares mágicos'' y 1952 fue la fecha de la consagración. Los Juegos Olímpicos de Helsinki fue el escenario donde Hungría aplastó con sendas goleadas a Rumanía, Italia, Turquía y Suecia, llegando a la final con 18 goles a su haber.

Del otro lado de la cancha apareció Yugoslavia. Los balcánicos mostraron su poderío en expresivas goleadas- como el 10 a 1 contra India- por lo que serían un duro escollo para los magiares. Sin embargo, un tranquilizador 2 a 0 le dio el oro a los húngaros, comenzando la senda de una generación exitosa.

Ante la brillante exhibición de fútbol brindada en tierras finlandesas, las expectativas eran altas para el Mundial de Suiza 1954. La selección húngara fue una verdadera aplanadora a lo largo de la cita planetaria: anotó 25 goles en cuatro partidos, encuentros donde destacan las goleadas sobre Uruguay- actual campeón de ese entonces- y ante Brasil, ambas por 4 a 2.

Sin embargo, en la brega más importante, los magiares cayeron 3-2 ante Alemania y se quedaron con el subcampeonato. El resultado fue una sorpresa para el medio futbolístico, dado que los húngaros vapulearon por 8-3 a los alemanes en la fase de grupos.

Al perder en la final, Hungría acabó con un invicto de cuatro años (31 partidos), uno de los máximos récords de selecciones.

1960: otra década de oro

En los 60, los húngaros brillaron con una generación de jugadores en donde destacan Mészöly, Bene y muchos otros. La obtención de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos en 1964 y 1968, de manera consecutiva, así como las semifinales en la Eurocopa de España, hacía pensar que el país europeo se consolidaría definitivamente con una tradición de potencia y sería cosa de tiempo el conseguir una Copa del Mundo.

Sin embargo, en los mundiales de esta década- Chile 1962 e Inglaterra 1966- solamente alcanzaron los cuartos de final.

Declive futbolístico

Luego de estos años, en donde lograron posicionarse como uno de los peces gordos europeos, Hungría perdió el crédito de potencia que, hasta el día de hoy, no ha sido capaz de recuperar. Los húngaros estuvieron ausentes en México 70 y Alemania 74. Posteriormente, clasificarían a los siguientes tres mundiales, siendo eliminados en primera fase.

México 1986 fue la última cita mundialista en donde se hicieron presentes. Desde ahí, los magiares cayeron en una serie de procesos fallidos y generaciones perdidas. Hoy sólo queda el recuerdo de la Hungría avasalladora, y esto se refleja en el amistoso que disputaron ante Brasil en 2004. El partido tenía un sabor especial, ya que los pentacampeones nunca habían superado a los europeos. El resultado: 4-1 a favor de los sudamericanos.

Leve repunte

Pese a no clasificar a la Eurocopa a disputarse en Polonia y Ucrania el próximo año, la selección húngara obtuvo un histórico ascenso en el último ranking elaborado por la FIFA, que apareció en septiembre. El cuadro adiestrado por Sándor Egervari subió 18 posiciones y se alzó como el equipo 27º del mundo, metiéndose por primera vez entre los 30 mejores combinados del planeta desde la creación del medidor en 1993.

Las clasificatorias al Mundial de Brasil 2014 será la posibilidad de esta generación para volver a poner el nombre de Hungría en la palestra futbolística del globo y recuperar algo del prestigio conseguido en épocas pasadas.