Huatulco abre al público importante zona arqueológica

Estructura IV - INAH Héctor Montaño
Estructura IV - INAH Héctor Montaño
A partir de esta semana, el INAH abre al público el sitio prehispánico Bocana del Río Copalita, así como un museo de sitio, tras diez años de investigación.

A partir de esta semana, Huatulco, ubicado en el estado de Oaxaca, añadirá un atractivo adicional al turista nacional y extranjero. No sólo ofrecerá la belleza de sus espectaculares bahías, su cálido clima y los sabores de la gastronomía oaxaqueña, sino que también se erigirá en una ventana para conocer la riqueza arqueológica de la zona.

La zona arqueológica Bocana del Río Copalita se ubica en el municipio de Santa Cruz Huatulco, a 10 kilómetros sobre la carretera escénica, hasta llegar a la comunidad de Bocana del Río Copalita.

El sitio arqueológico de Bocana del Río Copalita consta de 35 hectáreas

Bocana del Río Copalita, la cuarta zona arqueológica abierta al público en el actual sexenio, es el resultado de profusas labores de excavación y restauración, en un sitio prehispánico cuyos orígenes datan de hace 2.500 años.

Raúl Matadamas Díaz, director de este proyecto arqueológico, explica que las primeras ocupaciones de este lugar de la costa de Oaxaca, fueron producto tanto de migraciones de grupos zoques procedentes de Chiapas, como de zapotecos del istmo de Tehuantepec, que se asentaron en la desembocadura de este caudal que termina en el Océano Pacífico.

Sin embargo, explica el arqueólogo “no se ha determinado con precisión la filiación étnica de los antiguos pobladores de Copalita, porque como en toda región hay evidencias de varios grupos que transitaron por el lugar”.

En el “Lugar de copal”

Cabe destacar que el nombre “Copalita”, deriva del vocablo náhuatl Copalitlan, que significa “Lugar de copal”, Este toponímico fue instaurado a la llegada de los mexicas al sitio. “Entre 1436 y 1464 Moctezuma I conquistó el pueblo de Huatulco, como lo relevan las fuentes históricas”, refiere Matadamas Díaz.

El arqueólogo Matadamas Díaz indicó que durante la Conquista, entre 1522 y 1524, Bocana del Río Copalita fue sometida por Pedro de Alvarado, para luego quedar en manos de Antonio de Gutiérrez de Ahumada quien se convirtió en el encomendero de Huatulco.

De acuerdo con lo descrito en la Relación de Guatulco, de finales del siglo XVI, el sitio siguió ocupado durante el lapso de 1530 a 1535, y después la población comenzó a disminuir por problemas de salud”, explicó el especialista.

La frontera de los señoríos mixteco y zapoteco

Culturalmente -destacó Matadamas Díaz-, Copalita representó la frontera entre los señoríos mixteco y zapoteco, donde el río delimitaba cada demarcación. Asimismo, fue un sitio que controló la navegación costera, y es el único registrado hasta el momento que cuenta con un indicador de navegación, consistente en una estela de piedra ubicada en la parte alta de un acantilado, que servía para orientar los cayucos cuando estaban en mar abierto.

Se ha establecido que hacia el periodo de 200 - 600 d.C., Copalita ya celebraba intercambios con Teotihuacan, en razón de la presencia de obsidiana gris. “Además, la zona arqueológica de Bocana tiene un estilo arquitectónico similar al teotihuacano”, comentó Matadamas Díaz.

El arqueólogo también destaca que Bocana del Río Copalita sostuvo contacto comercial con los pueblos mayas del sureste, con zoques de lo que hoy es Chiapas, además de haber sido un asentamiento contemporáneo de Monte Albán.

Un espectacular sitio arqueológico

El área que se abrirá al público corresponde al conjunto donde residió la clase gobernante durante los primeros seis siglos de nuestra era.

Está compuesta por el Templo Mayor o Estructura IV, la Estructura II o Templo de la Serpiente, la Terraza 1 y el Juego de pelota, este último presenta piedras grabadas en bajorrelieve.

El llamado Templo Mayor es una de las edificaciones más importantes por su altura de 15 metros, de la cual sólo se ha excavado su base, de 60 metros de largo por 50 m. de ancho y un espesor de 2.5 m. Esta construcción piramidal fue hecha sobre una loma natural a la que le hicieron modificaciones, y que fueron cubiertas con piedra bola de río.

El Juego de pelota tiene 45 metros de longitud por 23 de ancho, y presenta semejanzas con la cancha de Monte Albán. “En esta cancha se encontraron piedras grabadas en bajorrelieves con representaciones de jugadores que portan la indumentaria para el ritual, como protectores en brazos y caretas, además de sostener pelotas entre las manos”, detalló el arqueólogo del INAH.

La Estructura II se le denominó también Templo de la Serpiente, porque durante su excavación se hallaron dos fragmentos de esculturas de piedra pulida con la forma de la cabeza de este reptil.

La Terraza 1 se compone de una plataforma con su rampa de escalinata, que probablemente fue la base de un templo que estaba dispuesto en el centro de un conjunto de terrazas habitacionales.

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