Se acerca el día de San Valentín y plena crisis, los pocos afortunados que no hacen cola en el SEPE piensan que después de trabajar necesitan echar una canita al aire y compensar tanto exceso. Vale, el paso número uno ya está decidido, hay que buscar un hotelito con SPA, tampoco hace falta que sea de cinco estrellas pero que tenga una buena piscina para hacer deporte, sea del tipo que sea y buenos masajistas, por supuesto que eso es imprescindible.

Una vez elegido el hotelazo algunos se preguntarán: “¿Para qué quiero yo tanto SPA si luego lo que más me gusta es salir a correr por la calle?". Olvidémonos de nuestras costumbres habituales, nos vamos de vacaciones. Si el destino elegido es una gran ciudad, existen alternativas de todo tipo, ocio nocturno, cine, teatro, museos y también la posibilidad de perderse en gigantes comerciales como Ikea o El Corte Inglés. Si hablamos de turismo rural, tener a mano una buena guía "El País Aguilar" puede llegar a serle muy útil a la romántica pareja.

El Kamasutra

También cabe la posibilidad de rescatar ese antiguo manual hindú del amor que reposa secretamente en muchas estanterías caseras y llevarlo en la maleta por si acaso.

Lo cierto es que este texto de origen hindú resulta hoy en día algo desfasado. En primer lugar aquello que cantaban Alberto Comesaña y Cristina del Valle de “sesenta y nueve formas de pasarlo bien” no es del todo exacto o por lo menos en el Kamasutra que ofrece nada menos que sesenta y cuatro "artes".

Entre ellas es necesario destacar algunas tan surrealistas como la de “El Móvil del Molino” conforme la cual ella se sienta encima de él y da vueltas sobre sí misma. Hay otra, que se llama “La Unión Del Simio” u otra con nombre estrambótico “La gran apertura” que viene a ser la de la tijera de toda la vida.

Lo cierto es que debería haber un hotel que se llamara “Kamasutra”, sería el más visitado en el día de los enamorados. ¿Habrá muebles adaptables al Kamasutra? Puede ser que "Ikea" haya diseñado uno transformable para las sesenta y cuatro posturas del amor con un revistero incluido para colocar el manual del sexo. Sería interesante desde el punto de vista comercial, porque el sexo vende, hasta tal punto que toda promoción publicitaria lo incluye, si no que se lo pregunten a Donald Draper y a los chicos de “Mad Men.”

Fin de fiesta

Ya de vuelta en el hotel, el ambiente huele a pétalos de rosa y hay velitas encendidas por todas partes. Para ponerle la guinda al pastel sólo falta rematar con una cena por todo lo alto en un buen restaurante oriental. Seguro que será un San Valentín inolvidable.