Los hombres y las mujeres son tan parecidos y a la vez tan distintos, pues ambos tienen casi las mismas características físicas, pero en cuestiones mentales, emocionales y sicológicas hay una marcada diferencia, responsable de que exista el dicho "Las mujeres son de Venus y los hombres de Marte".

En una gran mayoría, a los hombres les gusta que las demás personas sepan lo grandiosos que son en todos los aspectos y es una tendencia casi inevitable conversar las hazañas y exagerar un poco para quedar bien ante los ojos de los demás.

En términos sicológicos, cuando una persona en particular presume es por la necesidad de captar la atención del resto y ser el centro. Si se lo traduce al caso de los hombres, se puede entender que para ellos es una necesidad que los demás piensen que es un hombre ejemplar en todos los aspectos, pues esto va a contribuir con su orgullo; aun cuando deba exagerar un poquito.

La necesidad y la causa de presumir

No se puede decir que todos los hombres buscan este medio para hacerse reconocer, pero el número de hombres que sí lo hace es bastante elevado.

El aspecto social es la primera causa, ya que en la sociedad el hombre tiene que ser valiente, fuerte, aguerrido, decidido, de carácter fuerte, el protector del hogar y por ende no se puede dar el lujo de manifestar temor o debilidad al momento de enfrentarse a una situación difícil.

El aspecto sexual es otro blanco de presunción, puesto que es muy común escuchar a los hombres decir que son los mejores amantes del mundo, los más complacientes, los más machos, los maestros sexuales, entre otros; para que las mujeres tengan mayor interés sexual en ellos y para que los demás hombres los admiren.

También es común oír del sinnúmero de acciones arriesgadas que han hecho en su vida, se han enfrentado a gigantes, han hecho cosas peligrosas, conflictos con la ley, peleas ganadas en desventaja, entre otros.

Aunque no cabe duda que la misma sociedad sea la culpable, puesto que al hombre le dan un papel difícil de cumplir y en el cual tiene que encajar, pues de no hacerlo quedará catalogado como cobarde, quedado, afeminado, entre otros.

Las mujeres también tienen bastante responsabilidad sobre esto, pues suelen ser las primeras en criticar la incapacidad de un hombre respecto a la fuerza y en caso de rechazo sexual del hombre hacia ellas usan el chantaje diciendo que son homosexuales.

Algunos mienten demasiado

Tal vez exagerar un poco en ciertos relatos no tenga nada de malo, pero cuando esa exageración rebasa los niveles normales, viola la integridad de otras personas e irrespetan los derechos de los demás, se convierte en mentiras dañinas.

Los hombres que tienden a mentir de forma patológica y dañina tienen un perfil sicológico con problemas, poseen una baja autoestima y tienen la desesperada necesidad de atención.

De esto suelen surgir los mitómanos, que mienten por compulsión, porque no pueden evitarlo.

Esto es un problema también por el hecho de que este tipo de hombre suele no fijarse a quién hace daño diciendo mentiras, son despreciados por el resto de personas y fastidian a sus parejas, a la larga nadie más cree sus falsedades y terminará alejando a la familia y amistades.

Normalmente se reconoce al presumido exagerado por comportamientos descritos a continuación.

  • Lo sabe todo y todo lo discute
  • Inventa situaciones irreales
  • Es el más mujeriego, el mejor en la cama y lo vive recalcando, incluso sin respetar la intimidad ajena
  • Es el mejor conductor del mundo
  • No puede evitar contar sus supuestas vivencias si ve que alguien más conversa las suyas
  • Tiene una actitud algo prepotente frente a los demás
  • Todo lo que no haya hecho o pasado él, no tiene mérito alguno
Esto es indicio de problemas sicológicos muy claros, que deberían ser tratados por un especialista, ya que un hombre así se hace daño a sí mismo y al resto.