Al ver las imágenes colocadas para ilustrar este artículo, casi nadie las relacionaría con otra cosa distinta al holocausto nazi de los campos de concentración alemanes. Sin embargo esta barbarie ocurrió años antes para exterminar a un pueblo por parte de otro despiadado de la historia: Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, conocido por todos como Stalin.

Los Kulaks

Los kulaks eran los agricultores y campesinos propios de la URSS que poseían propiedades y contrataban a trabajadores.

A finales del siglo XIX, el zar Alejandro II abolió la servidumbre y veintidós millones y medio de siervos/esclavos formaron el campesinado ya que volvieron a sus lugares de origen a trabajar las tierras. Es Piotr Stolypin quien lanza una reforma para crear prósperos campesinos que apoyen al zar en 1906 y en poco tiempo aparecen cuatro tipos de clases sociales del campesinado: bednyaks, los más pobres; seredniaks, la clase media; y kulaks, los granjeros ricos. Además, estaban los batraks, que eran los agricultores sin tierra.

La situación en la URSS en la revolución

Al llegar la guerra civil, que tuvo lugar entre 1917 y 1923, la situación cambió drásticamente. La monarquía fue derrotada y se impuso el nuevo régimen revolucionario que dictó normas nuevas con respecto a la maltrecha agricultura que ocupaba sólo el 62% del área de preguerra y el rendimiento de la cosecha era sólo el 37% del rendimiento normal. El número de caballos disminuyó de 35 millones en 1916 a 24 millones en 1920, y el ganado de 58 a 37 millones. Además se acabó con la industria privada y el comercio, pero el nuevo gobierno era incapaz de administrar el estado por falta de experiencia…

Los bolcheviques expropiaron la tierra a la nobleza y a los terratenientes (kulaks) estatizándola, produciendo un reparto de tierras entre los agricultores. Con el tiempo algunos campesinos consiguieron prosperar. Estos pequeños propietarios de tierras vivían medianamente acomodados, siendo del 5% al 7% de la población soviética.

Los salvajes enfrentamientos

Sin embargo en 1929 tiene lugar la colectivización total y la clase agricultora en general se mostró contraria provocando movimientos anti-soviéticos que, unidos al creciente sentimiento nacionalista de Ucrania, se convirtieron en un peligro para el estado soviético. A partir de 1929 se inició un enfrentamiento entre las fuerzas del Estado y los campesinos insurgentes que fueron denominados kulaks de forma genérica. Se llegaron a contabilizar más de 14.000 enfrentamientos y se envío al ejercito rojo para sofocar esta rebelión apoyados por la funesta policía secreta. Fueron deportados y fusilados miles de intelectuales ucranianos y la resistencia movilizó cerca de tres millones de personas, en particular de las regiones pobladas por cosacos de los ríos Don, Volga, Kuban, del norte del Cáucaso y sobre todo en Ucrania.

El 27 de diciembre de 1929, Stalin liquida los Kulaks que quedan divididos en tres categorías:

  1. Los que deben ser encarcelados o ejecutados.
  2. Los que serían enviados a Siberia, el norte de los Urales o Kazajistán, después de ser confiscadas sus propiedades.
  3. Los privilegiados que serían desalojados de sus hogares y mandados a "colonias de trabajo forzado".

El hambre y la muerte

A partir de 1931, comenzó a faltar la comida en varias regiones de la Unión Soviética, especialmente en Kazajistán y Ucrania, situación conocida perfectamente por las autoridades.

Las confiscaciones de cereal fueron tan elevadas que los campesinos escondían la mayor cantidad posible para garantizar las reservas alimentarías indispensables para su supervivencia.

Stalin manifestó su creciente impaciencia respecto al lento ritmo de las confiscaciones de alimentos en Ucrania, acusando a los dirigentes locales de la responsabilidad de la situación y el 7 de agosto de 1932 entra en vigor la ley sobre el "robo y dilapidación de la propiedad social " (más conocida por "ley de las cinco espigas") por la que fueron condenadas más de 100.000 personas a muerte, en los primeros meses de la aplicación de ley.

La barbarie comienza por orden de Stalin

Stalin creía que el Partido Comunista y el Gobierno ucraniano tenían infiltrados agentes nacionalistas y espías polacos. El 9 de noviembre de 1932 se suicida su segunda esposa, Nadezhda Alliluyeva, entrando Stalin en una fase de aislamiento y crueldad y decide utilizar el hambre provocándola artificialmente con la voluntad de "dar una lección" a los campesinos, especialmente en Ucrania. Entre Noviembre y Diciembre, detiene a 27.000 personas y ordena aumentos en las cuotas de producción de comida, lo que se llevó a cabo hasta el agotamiento de los suministros en los graneros ucranianos. La cosecha de trigo de 1933 se vendió en el mercado mundial a precios por debajo del mercado para agotarla. La situación llegó a los extremos de que se llegaron a imprimir pósters con la leyenda: "Comer niños muertos es salvajismo". El castigo por robar variaba, desde la muerte, al envío mínimo de 10 años para realizar trabajos forzados en un Gulag. Durante los peores momentos se calcula que morían de hambre unas 25.000 personas cada día, sólo en Ucrania. Desde Europa occidental y EE. UU. los emigrantes ucranianos respondieron enviando cargamentos de comida. La ayuda fue requisada por las autoridades soviéticas.

El número total de víctimas

A pesar de la existencia estimada que van de 1,5 a 10 millones de víctimas ucranianas, los cálculos más recientes de historiadores indican un número de entre 3 a 3,5 millones de muertes en Ucrania. Por otra parte, se calcula que de 1,3 a 1,5 millones murieron en Kazajistán (exterminando entre un 33% a 38% de los cosacos), así como centenas de millares en el Cáucaso del Norte y en las regiones de los ríos Don y Volga, donde el área más duramente afectada correspondió al territorio de la República Autónoma Socialista Soviética de los Alemanes del Volga, en total aproximadamente de 5 a 6 millones de víctimas, entre los años 1931 y 1933. El número total de víctimas entre 1930 y 1937 fue de 14,5 millones.

El 23 de octubre de 2008, el Parlamento Europeo adoptó una resolución en la que se reconocía el “holodomor” como un crimen contra la humanidad.