En los últimos años del siglo XVIII y hacia los primeros años del siglo XIX, en las vísperas de la época revolucionaria, el Virreinato del Río de la Plara había logrado un grado de progreso económico notable, llegando a lo que en ese momento podría ser su Producto Bruto Interno a la cifra de 20 millones de pesos fuertes.

Recordemos que el Virreinato del Río de la Plata abarcaba en ese momento lo que hoy son las repúblicas de Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, junto con otros territorios que todos estos países perdieron muchos años después en manos de Brasil o Chile.

Fuentes de riqueza del Virreinato del Río de la Plata

Los ganados traídos por los primeros colonos españoles se habían reproducido de manera asombrosa y sin control, sobre todo en la fértil llanura pampeana. Millones de cabezas de ganado cimarrón pastaban en los campos infinitos, sin dueños.

Por lo tanto, la principal industria que surgió en el Río de la Plata, era la derivada de la ganadería, de la que se exportaban los cueros secos, acopiados en las barracas, así como los cueros salados y en la confección del tasajo, es decir la carne seca y salada, preparada para su conservación por largos períodos de tiempo.

La plata del Alto Perú en Buenos Aires

Sin duda que uno de los mayores impactos que generó la creación del Virreinato del Río de la Plata fue que quedó para este la administración de lo que hoy es Bolivia y que se llamaba en esa época Alto Perú. La riqueza del cerro Potosí, cuya explotación mediante trabajos forzados de los indios de la zona fue una de las fuentes en las que abrevó la neo leyenda negra, fue el origen de tanta plata circulante, fundamental para el Virreinato, sobre todo para Buenos Aires, la ciudad puerto que más beneficiada se vio por esta abundancia del metal.

No solamente significó un impulso para la macro economía de la región, sino que también ese circulante hizo que surgieran numerosas platerías y talabarterías. Pero no solamente en fue en Buenos Aires donde se difundió esta riqueza. En el interior, en Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y San Luis, se extendió la industria textil con tejidos de lana de oveja y de guanaco, así como la ganadería y agricultura aptas de esas regiones. Por su parte en Catamarca y La Rioja abundaba el algodón, que también se aplicó a la confección de telas finas y lienzos. Todo lo que hoy es Cuyo en Argentina y el Noroeste, se destacaba por la producción vitivinícola y derivados, así como frutas típicas de su zona árida a semiárida.

Apertura del Puerto de Buenos Aires

El sistema impuesto para el comercio entre España y América era un férreo monopolio, por el que solamente se habían habilitado cuatro puertos para llevar a cabo todo el comercio, por medio del sistema de flotas y galeones. Este sistema consistía en viajar muchos barcos juntos en flota para defenderse de los piratas. Los dos puertos de España eran Sevilla y Cádiz y los dos puertos de América eran Portobello y Panamá. Por cierto que para los productos del Río de la Plata el costo por flete era elevadísmo y el tiempo que insumía el viaje se hacía muy largo.

Esto no fomentaba más que el contrabando, por el que los habitantes del Río de la Plata y sobre todo de Buenos Aires, conseguían los productos mediante el contrabando, proveniente de holandeses, ingleses y de portugueses, los que llegaron a fundar la Colonia del Sacramento, en lo que hoy es Uruguay, frente a Buenos Aires.

Pese a que este sistema se fue flexibilizando hacia mediados del siglo XVIII, con algunos barcos llamados "de Registro" autorizados a comerciar entre Cádiz y Buenos Aires, no fue hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 y la sanción del Reglamento del Comercio Libre en 1778, que el comercio se liberó para Buenos Aires y el territorio del Virreinato del Río de la Plata, lo que le permitió comerciar con todos los puertos de América española y con España.

Estas medidas de política comercial fueron muy beneficiosas para todo el territorio del Virreinato, que estaba postrado desde hacía siglos por el aislamiento del sistema de monopolio, y eso se vio en el aumento del comercio y la industria y en el aumento de la población, que se cuadruplicó en menos de 25 años.