Todas las culturas que han practicado el arte de tatuar le han atribuido al tatuaje un significado distinto a los símbolos reproducidos (fecundidad, poder, belleza, erotismo). El tatuaje también parecería tener un significado transcultural, porque se presta a una práctica compartida: imprime en modo indeleble sobre lo más íntimo, el propio cuerpo, símbolos de otras culturas como deseo y necesidad de una diversidad cultural.

Origen del término tatuaje

En 1769 James Cook, en su primer viaje de exploración al Pacífico, recogió la palabra tatau en Tahití y divulgó el término en inglés, tattoo, junto a la descripción de la práctica del tatuaje.

El tatuaje no era una práctica desconocida en Occidente antes de Cook: griegos, romanos, celtas y otras antiguas civilizaciones realizaban tatuajes, aunque no estéticamente elaborados como los de Oceanía o Japón.

Con el descubrimiento de los tatuajes en la Polinesia se abría una nueva página, no solo porque los tatuajes polinesios eran bien representados, sino porque muchos marineros hicieron amistad con los nativos para hacerse tatuar por los habitantes del lugar.

El tatuaje después de su descubrimiento

A fines del ‘700, además de los marineros, los nobles de las cortes se mostraron fascinados por los tatuajes. En el ‘800 se tatuaban casi exclusivamente los presos, marineros, prostitutas y artistas de circo. El tatuaje era interpretado como la “marca de Caín”, símbolo que, según la Génesis, Dios imprime sobre el primer homicida como signo de perdón o, tal vez, como marca de infamia.

Muchos misioneros, viendo en estas prácticas una interferencia en la obra de la construcción divina, prohibieron los tatuajes en varias partes de Oceanía.

El renacimiento del tatuaje en el ‘900

A fines de 1960, los jóvenes norteamericanos pertenecientes al Movimiento de los Primitivos Modernos, comenzaron a tatuarse para reivindicar las cualidades estéticas y morales de la práctica del tatuaje.

En un Occidente que comenzaba a reflexionar en manera más crítica acerca de sí mismo y de su propia historia colonial, los “otro”, los “primitivos” y sus prácticas, son pensadas como posibilidades alternativas, como vías de escape del conformismo y el consumismo dominantes.

El tatuaje en los años ‘80

En estos años la técnica del tatuaje de la Polinesia fue recreada por intelectuales a partir de una búsqueda en estas islas en donde los tatuajes no habían desaparecido. En Samoa, por ejemplo, los nativos continuaban a practicar el pe’a y el malu (tatuajes masculino y femenino). En la cultura samoana el tatuaje representa una manera de “construir humanidad”, para acompañar a los jóvenes en el ingreso de la edad adulta.

El significado de tatuarse

El que graba sobre su piel cifras o siglas quiere indicar la pertenencia a un determinado grupo. Se acentúa la individualidad del cuerpo, para reafirmar su valor social. Promueve una hermandad, favoreciendo el retorno de un “cosmos”, entendido como comunicación entre el microcosmos de la subjetividad y el macrocosmos de la colectividad.

Por otro lado, el hombre resalta la necesidad de marcar diferencias, exalta la propia autonomía haciéndose tatuar para imponer su identidad y huir de la uniformidad.

El tatuaje como comunicación

Detrás del acto de tatuarse se esconde una necesidad comunicativa: muchos quieren transformar el cuerpo en un imperio de símbolos, convirtiéndolo en un instrumento lingüístico. Sobre el cuerpo se graban pensamientos, obsesiones, secretos y pasiones para transformarse en una “vestimenta” o en una “extensión indumentaria”.