Aún cuando China está considerado hoy como la segunda potencia económica mundial esta todavía por verse lo que sucederá en los próximos años pues le falta todavía mucho por hacer en cuanto a la calidad de vida de buena parte de su población. En contraste Japón, el país que le seguía a Estados Unidos en cuanto a riqueza económica medida en términos de PIB, ya se encuentra dentro de los primeros lugares mundiales en cuanto a calidad de vida y calidad ambiental. Por ello, vale la pena estudiar el sistema gubernamental japonés.

El Sistema del Emperador

Se acuerdo con el Dr. Katusaki Yamazaki, Profesor de Administración Pública del Instituto de Estudios Regionales Comparativos de la ciudad de la Universidad de Kitakiushu de Japón, la Constitución Meiji estableció constitucionalmente en 1989 el Sistema del Emperador. La cual restauraba la figura del Emperador como una posición central, divina y con poder autoritario.

Esto quedó establecido en el Artículo primero que decía El Imperio Japonés será reinado y gobernado por una línea de Emperadores sin ruptura hasta la eternidad. No obstante, al final de la Segunda Guerra Mundial, en Agosto de 1945, las fuerzas aliadas cambiaron el estatus del Emperador de “un dios vivo” a “un símbolo” de la unidad del pueblo japonés y de Japón.

El sistema actual

En el artículo primero de la nueva constitución promulgada en noviembre de 1946 se lee “El Emperador será el símbolo del estado y de la unidad del pueblo japonés, cambiando esta posición desde la supremacía del Emperador a la voluntad del pueblo en quienes reside la soberanía del poder”. El fallecimiento del Emperador Hiroito (diciembre de 1926 a enero de 1989) y la entrada del Emperador Akihito cambio la cultura de la Casa Imperial.

Cabe resaltar que los cambios en la política económica de Japón ocurrieron durante el periodo de Hiroito. Esto es de suma importancia dado que Japón se oriento fuertemente hacia el mercado internacional mediante un plan basado en la industria pesada. La fuerte estructura institucional del periodo de Hiroito garantizaba la confianza en sus instituciones un aspecto que según algunos autores ha sido la causa del retraso de las economías emergentes para alcanzar el desarrollo económico como sucedió en Japón.

Del Gobierno Imperial al Gobierno Popular

Durante el Gobierno Imperial el Estado era Burocrático. Los Burócratas y los servidores públicos eran los oficiales del Gobierno Imperial. En cambio, a partir del Gobierno Popular la Democratización hace que la soberanía resida en el pueblo, en la democracia parlamentaria, en la autonomía de los gobiernos locales y en la eficiencia del sistema de servicios públicos y democráticos.

Otro aspecto muy importante de los cambios constitucionales fue el establecimiento de las relaciones cordiales y pacíficas con todos los países del mundo. En su artículo nueve se declara “Aspiramos sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y en el orden, el pueblo Japonés renuncia para siempre a la guerra como un derecho soberano de la nación o el uso de la fuerza como medio para resolver las disputas internacionales”.

Consecuencias económicas y sociales

Una consecuencia trascendente fue el ahorro de recursos públicos en armamentos. Al desmilitarizarse, Japón pudo destinar estos gastos hacia la creación de una importante infraestructura en puertos, puentes, túneles, carreteras, líneas de ferrocarriles, universidades públicas, centros de investigación, centros de monitoreo ambiental, y otros más. Lo que lo llevo a crear ventajas comparativas impulsando su crecimiento hacia fuera como hacia adentro.

En consecuencia, a decir de algunos profesores del Centro Internacional de Kitakiushu, el progreso de Japón se realizó a partir de las reformas. Las reformas liberaron las fuerzas del mercado y por supuesto crearon igualdad en todos los sentidos. Lo que puede simbolizarse mediante la llegada de la Emperatriz Michiko, quien no formaba parte de la familia imperial sino del pueblo japonés.

Por último, merece mención atención especial explicar que el crecimiento de Japón también se debió a una mejor distribución del ingreso. Esto fue debido al establecimiento de una política salarial más equitativa. Dado que fijaron un salario máximo de ocho veces el salario mínimo contrastando esto con países emergentes adonde existen diferencias de hasta más de 200 veces entre servidores públicos y ciudadanos.