Italia debe ganar el Mundial”. Lo dijo Benito Mussolini, Il Duce. Y así fue. El Campeonato del Mundo de 1934 se disputó bajó el yugo del fascismo y en Italia se convirtió la competición deportiva en un motivo más de exaltación al régimen. El triunfo estuvo plagado de sospechas.

Las irregularidades comenzaron con la presencia en el equipo italiano de dos jugadores, Monti y Demaría, que no podían jugar con los anfitriones. La FIFA exigía a los jugadores nacidos en otro país, en este caso hijos de emigrantes italianos a Argentina, que residieran tres años en el país de origen. Aunque jugaron, no era así en estos dos casos.

Pero si algo levantó algo más que sospechas fue la eliminatoria de cuartos de final ante España. Para apear a los españoles, Italia necesitó de un partido de desempate y de la actuación descaradamente parcial de los dos árbitros, el belga Baert primero y el suizo Mercet después.

Árbitros aleccionados

Los árbitros estuvieron bien aleccionados para que ganara Italia. El régimen fascista lo necesitaba”, recuerda uno de los futbolistas españoles, Luis Regueiro, en el libro Los Mundiales de Fútbol, editado en 1990 por el diario El Independiente. “Fue lo más vergonzoso que he visto nunca en un campo de fútbol”, apuntó en las mismas páginas Isidro Lángara.

España se adelantó e Italia empató con un gol en falta. Después, el árbitro anuló el que debió ser el tanto de la victoria española. Los locales exhibieron un juego violento, que impidió que siete españoles pudieran disputar el desempate. Y ahí, más de lo mismo. Más lesionados españoles, otro gol italiano ilegal y dos legales no concedidos a España.

Sufrimiento italiano

Salvo en el partido inaugural, en el que goleó por 7-1 a Estados Unidos, Italia sufrió mucho para ganar su Mundial. En semifinales, jugó ante la gran favorita, Austria. Un solitario gol de Guaita a los nueve minutos le dio el triunfo. Y en la final, ante Checoslovaquia, tuvo que llegar a la prórroga.

Mussolini estaba en el palco y vio cómo los checoslovacos se adelantaron en el minuto 71, por medio de Puc. Diez minutos más tarde empató el italiano Orsi, dando comienzo mundialista al mito de la fuerza italiana, la de una selección que nunca se rinde por muy mal que pueda jugar.

Victoria en la prórroga

A los cinco minutos de la prórroga, Schiavio hizo el 2-1 definitivo. La Italia fascista había logrado su Mundial. Checoslovaquia echó en falta los goles del máximo anotador del Mundial, Nejedlý, que había convertido cinco en los tres partidos anteriores (en su momento, la FIFA le anotó cuatro, y no le reconoció el quinto hasta 2006).

El técnico italiano, Vittorio Pozzo, fue capaz de conjugar talento y fuerza en un equipo en el que sobresalió Giuseppe Meazza, delantero del Inter que marcó dos goles, el segundo de ellos el que eliminó a España.

Cinco oriundos

Aquella selección contó con nueve jugadores de la Juventus, dominante de la época en el fútbol italiano, y con cinco oriundos, que ya habían jugado con las selecciones de Argentina (cuatro de ellos) y Brasil.

Junto con el Mundial de 1930, el de Italia en 1934 es la cita con menos goles, 70, aunque con un encuentro menos. Fue un torneo de máxima igualdad, ya que doce de los 17 partidos acabaron con victoria por la mínima (la mitad de ellos con un gol en los últimos diez minutos), y uno de ellos con empate (el primer España – Italia).

Hubo fase previa

No hubo fase de grupos, y el campeonato se disputó íntegramente a eliminatorias directas. Los 16 clasificados para el Mundial se dilucidaron en una fase previa, y era la primera vez que ésta se disputaba, ya que fueron 32 las selecciones inscritas.

Si la primera cita mundialista se caracterizó por el dominio americano, en ésta hubo que hablar de una superioridad europea más contundente. Hubo pleno europeo en cuartos de final. Uruguay devolvió el boicot europeo a su Mundial y se convirtió en la primera y única selección que no defendió su título.

España eliminó a Brasil

Argentina también pensó en el boicot pero finalmente decidió acudir con una selección muy mermada. Brasil tenía buen equipo, pero se topó en octavos con la potente España, que venció por 3-1. Y Estados Unidos fue barrida del campo por Italia en esa primera ronda.

También a las primeras de cambio se quedó Egipto, primer país africano en participar en un Mundial, que cayó ante Hungría.