Estados Unidos vivió un Mundial muy bien organizado, pese a las dudas que despertaba su nula tradición futbolística, e irregular en cuanto a juego. Ganó Brasil por cuarta vez en la historia. Romario fue su estrella, pero ni él ni Baggio brillaron en la primera final resuelta en la tanda de penaltis y sin ningún gol en 120 minutos. El italiano, además, falló el lanzamiento decisivo.

Brasil llegó a final con solvencia. Sólo Suecia pudo empatarle en la primera fase, aunque luego cayó en la semifinal. Y sólo Holanda le puso en verdaderos aprietos en un bonito partido de cuartos, sobre todo en su segunda mitad, que acabó 3-2. Romario se erigió en su estrella, con la colaboración de Bebeto. Delantera "española": el primero del Barcelona y el segundo del Deportivo.

Italia, en cambio, sufrió muchísimo para llegar a la final. Pasó como tercera en un grupo en el que los cuatro equipos sumaron cuatro puntos y tuvo que resolverse por el gol average. Y si pasó las eliminatorias fue por el brillo de un solo jugador: Roberto Baggio. El 10 italiano marcó cinco de los seis goles de su selección en los cruces, todos ellos decisivos.

Final aburrida y sin goles

La final, en cambio, no cumplió con las expectativas generadas. Las dos grandes estrellas del Mundial pudieron dar la victoria a su selección en la prórroga, después de un aburrido 0-0. Los penaltis fueron crueles con Italia. Sus dos mejores jugadores, Baresi y Baggio, fallaron, y convirtieron a Brasil en tetracampeona.

Como en 1970, la canarinha venció a la azzurra. Brasil se convirtió en la campeona que menos goles anotó -once- los mismos que la Italia de 1938 y la Inglaterra de 1966, pero con tres y un partido más respectivamente que aquellas selecciones. Brasil no enamoró, pero volvió a ganar.

La forma en que se resolvió el Mundial restó brillo en el imaginario colectivo del fútbol a una competición que tuvo sus momentos brillantes y que estuvo llena de sorpresas ya desde la fase de clasificación. Ni Francia ni Inglaterra fueron capaces de llegar a Estados Unidos. Los ingleses habían sido cuartos en 1990.

El golazo de Owairan

Sorpresas positivas fueron Nigeria y Arabia Saudí. La primera pasó como primera de grupo y forzó la prórroga contra Italia en octavos, hasta que apareció Baggio. La segunda no fue rival para Suecia, pero dejó para el recuerdo un maravilloso gol de Owairan, con un slalom impresionante desde su campo.

Suecia y Bulgaria se colaron en las semifinales con caminos relativamente sencillos. El búlgaro Stoichkov se proclamó máximo goleador del Mundial, compartiendo la gloria con el ruso Salenko. Con su selección ya eliminada, el delantero de Rusia le endosó cinco goles a Camerún, un récord nunca igualado. Roger Milla se convirtió aquel día en el jugador y en el goleador más longevo del Mundial: 42 años y 39 días.

Estados Unidos cumplió con buena nota su papel de organizador. Se batió el récord de espectadores y, sobre el césped, la selección norteamericana dejó un buen sabor de boca, con una digna primera fase y un notable partido ante Brasil en octavos. Aquel día, Estados Unidos sintió el fútbol de verdad.

Maradona, expulsado por dopaje

Otra cuestión que restó brillo al Mundial de Estados Unidos fue el final de la figura de Maradona. Tras el partido que enfrentó a Argentina y Nigeria, el astro albiceleste pasó el control antidoping y dio positivo por cinco sustancias prohibidas. Fue expulsado del Mundial y castigado con quince meses de suspensión. Argentina quedó rota y cayó en octavos.

No fue la única sanción importante, aunque esta otra fue deportiva y no de dopaje. España e Italia se enfrentaron en cuartos de final. Dino Baggio adelantó a los transalpinos, Caminero, la estrella española en este Mundial, empató. Salinas tuvo el 2-1, pero fue Roberto Baggio quien marcó. Y entonces llegó la polémica.

El codazo de Tassotti

En el minuto 94, Tassotti pegó un alevoso codazo a Luis Enrique dentro del área. Lo que debió ser penalti y expulsión se quedó sin castigar. La FIFA utilizó el vídeo para sancionar al jugador italiano con ocho partidos de suspensión y, en la práctica, acabar con su carrera internacional.

Pero España quedó eliminada, con los cuartos de final como su techo inamovible. Y cayó cuando mejor jugó. Tanto españoles como alemanes sufrieron con Corea en la primera fase y cayeron en cuartos (los teutones ante Bulgaria).

La tragedia llegó de la mano de Colombia. Tras clasificarse con un antológico 0-5 en Argentina, muchos la veían como favorita, pero cayó en primera fase. Tras regresar a su país, Escobar, que se había marcado un gol en propia puerta, fue asesinado a tiros.