Hasta el siglo II a.C. no existen referencias del uso de animales en espectáculos de circo, salvo contadas excepciones. Fue hacia finales de este siglo que en Roma surge la costumbre de emplearlos en la arena de los anfiteatros, actividad que se prolongó hasta principios del siglo V de nuestra era.

El primer relato proviene de Plinio, que cuenta sobre la inclusión de elefantes en una lucha entre facciones de gladiadores. Poco tiempo después se incorpora una lucha entre leones. A partir de ese momento, cientos de miles de animales morirán en la arena de los juegos romanos, para diversión del pueblo.

Las matanzas de animales en los juegos romanos

Séneca refiere a un caso en el que se hizo ingresar leones al solo efecto de ser asesinados con jabalinas. Lo mismo ocurrió con un grupo de elefantes, que lucharon bravamente para evitar la inútil matanza, que de todas formas fue reprobada por el público.

Por esa época, Julio César hizo traer unos 400 leones, los que en su mayoría eran de la especie asiática, más pequeños que el africano.

Con motivo de la inauguración del Coliseo, ya durante el imperio, se hizo una de las peores matanzas en poco tiempo: unos 9.000 animales en el transcurso de 100 días. Fue en esos primeros gobiernos imperiales, cuando más animales se aniquilaron en el circo, cifras que con el correr de los siglos fueron decayendo, por la dificultad para conseguir ejemplares en las provincias. Finalmente, hacia principios del siglo V, los juegos se discontinuaron y terminó la matanza de animales por diversión en lo que quedaba de los dominios romanos.

Otras actividades de diversión tenían que ver con la matanza de toros o las carreras de carros tirados por caballos o por camellos.

Los cristianos y los leones en el juego circense

Hacia mediados del siglo I se produce una de las primeras persecuciones de los cristianos, que eran llevados a la arena del circo para ser devorados por leones hambrientos.

Estas prácticas fueron impulsadas por el emperador Nerón, de quien se dice que en una oportunidad presentó una lucha entre jinetes en la que intervinieron 400 osos y 300 leones.

Animales en cautiverio en la antigua Roma

También se capturaban animales para mantenerlos en cautiverio en residencias de emperadores o de personajes importantes.

Nerón, por ejemplo, tenía una gran variedad de animales en su palacio. Por su parte Augusto, el primer emperador romano, tenía en sus propiedades la friolera de 3.500 animales, entre ellos 420 tigres, 260 leones, un rinoceronte, un hipopótamo, osos, cocodrilos, serpientes, águilas y elefantes.

Caracalla, un de los emperadores de los que menos juicio demostró en su gobierno, gustaba rodearse de leones cuando viajaba y en algunas oportunidades comía y dormía con ellos.

Trajano, un emperador de la época del apogeo de Roma (siglo II) llegó a tener 11.000 animales en cautiverio. Probo y Heliogábalo (siglo III), dos emperadores de la decadencia romana, tenían avestruces, hipopótamos, ciervos, jabalíes, antílopes gamuza, jirafas y cocodrilos, entre otros.

Adiestramiento de animales en la antigua Roma

Adiestrar animales era una tradición de mucho tiempo en Roma. Sin embargo las referencias concretas se ven en Pompeya, donde se encontró un mural de un domador de jirafas. También se sabe de la doma de elefantes - de la especie africana - nacidos en cautiverio en la propia Roma, tal como ocurrió en exhibiciones que se hicieron en la época de Augusto o también se ve su adiestramiento en murales descubiertos en Pompeya.