México se ha hecho famoso por sus mercados, ya sea fijos o movible, también conocidos como mercados sobre ruedas. El comercio ha sido una de las opciones que tiene la gente para enfrentarse a la pobreza o para generar riqueza. La historia de los mercados se une a la historia nacional y a la familiar, por su papel en la economía y por los recuerdos que generan en la mente de cada uno de sus visitantes. Conocer los mercados es una hermosa experiencia, ya sea para adquirir algún producto, comer algún antojo o simplemente para conocer su estructura.

El mercado en la ciudad prehispánica

Desde la época prehispánica existieron mercados importantes, se les llamaba tianquiztli, que dio origen a la palabra tianguis. El más famoso fue el de Tlatelolco, que fue descrito por Hernán Cortés en su segunda carta de relación en 1520. Los mexicas donde hay fruta hay alegría, por eso en sus mercados se encontraba diversos productos tunas, nopales, cacao, chocolate, maguey, pulque, miel, joyas, plata, plumas, aves, pescados, ahuautle, venados, xoloescuintles. Existían autoridades que cuidaban el orden y estaban atentos de que no hubiera robos. A partir de esta información se han realizado maquetas cómo la que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología.

Es factible que en cada barrio haya existido algún mercado, pero además habían algunos especializados como los de Azcapotzalco, donde se vendían esclavos; Acolman, se ofertaban perros; el de Texcoco donde se encontraba ropa y loza fina y el de Cholula donde se vendían joyas, piedras y plumas ricas. La forma de transición era por medio del trueque, aunque existen indicios de que se usara los granos del cacao como moneda.

El mercado en la ciudad novohispana y en el siglo XIX

Los mercados se enriquecieron con los productos venidos de occidente como cerdo, res, pollo, limones, trigo, etc. El mercado de Tlatelolco fue trasladado a la plaza de las Vizcaínas, pero ya no tuvo el mismo éxito. Otros mercados importantes fueron el de San Hipólito, San Diego y San Juan. En la Plaza Mayor existió un mercado que se ubicaba en frente del ayuntamiento, funcionó desde 1611 a 1692, cuando se dio el célebre tumulto, por el cual se destruyó el mercado y el palacio virreinal. En ese mismo sitio se construyó en 1703 el mercado del Parián, en el que se vendían mercancías traídas por la nao de China, que en realidad provenía de Filipinas. Además de todo lo concerniente con la preparación de la comida, junto a él se encontraba el “Baratillo”, donde se podía conseguir ropa y muebles de segunda mano.

El 19 de enero de 1792 se inauguró el mercado del Volador, en lo que hoy es el palacio de la Suprema Corte de Justicia, a un costado del colegio dominico de Portacoeli. Se le dio ese nombre porque ahí se efectuaba la danza de los voladores de Papantla. Manuel Payno en sus Bandidos de Río Frío describió como era el mercado en el siglo XIX, a partir de uno de sus principales personajes la exuberante Cecilia la frutera El presidente Santa Anna mandó remodelar el mercado en 1844. Su declive se inició en 1870 con un incendio que lo acabó casi en su totalidad. Un último intento de rescatarlo se dio durante el Porfiriato. Después de la Revolución Mexicana se optó por quitarlo, lo cual sucedió en 1930.

Los mercados de la ciudad de México en la actualidad

Los mercados más populares de la ciudad son el de la Merced, en el cual se puede adquirir todo tipo de productos a un buen precio ayudando a la economía familiar o permitiendo surtir los pequeños comercios; además encontrar antojitos mexicanos. El de Sonora que vende plantas medicinales y productos esotéricos, el de Jamaica, en donde las novias consiguen hermosas arreglos florales para su boda. El de la Viga especializado en la venta de marisco y pescados. El de San Juan donde se pueden conseguir carnes de animales exóticos. La Central de Abastos en Iztapalapa se ha convertido en otra opción para las familias mexicanas que buscan ahorrar. El mercado de la Lagunilla es muy famoso donde se pueden encontrar zapatos, vestidos para XV años, boda, primera comunión, trajes, muebles, antigüedades, etc.

En lo referente a artesanía son conocidos los mercados de Balderas, San Juan y de Revolución. Para ropa la gente acude a Mixcalco, donde encuentra una amplia variedad de surtido y precios. En las delegaciones sobresale el de Azcapotzalco, Ferrería, Xochimilco, etc. El gran reto que tiene los mercados tradicionales es la competencia que tienen que enfrentar con los nuevos centros comerciales surgidos por la globalización. La lucha no se da en circunstancias iguales ya que los mercados no cuentan con los recursos para lanzar la misma cantidad de publicidad; además de que varios mercados se encuentran abandonados por las autoridades.