Los druidas fueron una antigua orden de sacerdotes celtas en las sociedades de Europa occidental, Gran Bretaña e Irlanda. Los druidas celtas eran de esos funcionarios públicos que ya no se encuentran hoy en día, combinando y realizando las funciones de sacerdote, vidente, poeta, filósofo, académico, historiador, maestro, médico, astrónomo y astrólogo. También realizaban las tareas de aconsejar a los líderes, actuaban de jueces en disputas, supervisaban ejecuciones y controlaban el sistema legal.

Eran tan respetados que si un druida se interponía entre dos ejércitos la batalla se detenía. Los sacerdotes druidas actuaban como medios por los que los espíritus podían ser invocados y oídos, siendo los rituales realizados en bosques sagrados de robles y en los famosos círculos de piedras verticales.

La jerarquía religiosa de los druidas

Los celtas desarrollaron un complejo y sofisticado sistema religioso, en el que había tres divisiones de druidas. La división más baja, los Ovates, eran los sanadores y videntes. Luego, la segunda división, eran los famosos Bardos, quienes se encargaban de memorizar las canciones, poemas e historias de la tribu, cumpliendo la función de historiadores y poetas. Por último la principal eran los Druidas, quienes eran expertos en las ciencias naturales y enseñaban filosofía y ética.

Primeros registros de los druidas

Si bien los druidas siguieron apareciendo en mitología irlandesa y en literatura, la información que se tiene acerca de ellos es muy limitada. Por ende, la historia de los druidas celtas está plagada de misterios. La fuente literaria principal de información que se tiene es de de los dos primeros siglos antes de Cristo, con Plinio el Viejo y Julio César. El primer y más completo registro de los druidas y su religión que se tiene es el de Julio César en su Commentarii de Bello Gallico, libro VI, escrito en Gaul en 59-51 A.C. César escribe: “El principal punto de su doctrina es que el alma no muere y que luego de la muerte pasa de un cuerpo a otro.”

César también hablaba de sacrificios humanos practicados por los druidas, el más famoso siendo mediante el ritual del llamado "hombre de mimbre", en el que se hacía un hombre gigante de mimbre, se encerraba a la víctima dentro y luego se prendía fuego. Sin embargo, las ideas de sacrificio humano entre los celtas ha sido fuertemente desacreditada y se piensa que eran intentos de los romanos para hacer parecer a los celtas como una tribu bárbara.

Por su parte, Plinio el Viejo cuenta sobre el ritual del roble y el muérdago de los druidas en su Naturalis Historia: “…preparan el sacrificio ritual y el banquete debajo de un árbol y luego traen dos toros blancos, cuyos cuernos son atados por primera vez en esta ocasión. Un sacerdote de vestimenta blancas trepa el árbol y, con una hoz dorada, corta el muérdago y lo guarda en una capa blanca. Finalmente matan a sus víctimas, rezándole a un dios para que su regalo sea propicio a quienes se los ha dado. Creen que el muérdago dado para beber impartirá fertilidad en cualquier animal y que es un antídoto para todos los venenos.”

La supervivencia de la religión druida

Luego del primer siglo antes de Cristo, los druidas continentales desaparecieron por completo y fueron mencionados solo en muy raras ocasiones. Sin embargo, hay evidencia que sostiene que los druidas de Irlanda sobrevivieron hasta el siglo VII. Augustinus Hibernicus menciona en De Mirabilibus Sacrae, del sigo VII, a unos magos locales que enseñan una doctrina de reencarnación en forma de pájaros.

Durante el primer milenio, la espiritualidad celta y druida fue preservada por sacerdotes cristianos quienes registraron muchas de las historias y mitos que los druidas contaban oralmente. Aquellos que piensan que la religión druida fue destruida con la venida del cristianismo no toman en cuenta la resistencia y el poder de las enseñanzas espirituales cuando son transmitidas mediante mitos y cuentos, y es gracias a los sacerdotes cristianos que hoy día podemos disfrutar de ellas.

Los círculos druidas

Un círculo druida es el nombre popular que se le da a los círculos de grandes piedras verticales como el Stonehenge, el más famoso ejemplo. También son conocidos como “Templos de los druidas”. Además los druidas construían grandes montículos de tierra y piedras donde se llevaba a cabo el ritual del renacimiento con la Tierra, en el cual los iniciados se sentaban en la oscuridad esperando pacientemente su renacimiento. El mejor ejemplo de esto está en Newgrange, Irlanda, el cual está alineado con el amanecer durante el solsticio de invierno, para que los rayos del sol bañen al iniciado luego de su vigilia durante la noche.