Inventados como instrumentos para ver, los anteojos se convirtieron en objetos para ser vistos. Las gafas son accesorios que acompañan a una parte del cuerpo tan expuesta como el rostro y que siguen el ritmo de la moda: marcas, ópticas, armazones, colores y monturas. Personajes de la historia, de la política y famosos del espectáculo han marcado modas en el mundo de las gafas.

Las gafas: historias y leyendas

Los griegos y los romanos usaban, como medio habitual de aumento, los espejos cóncavos. Demóstenes, uno de los grandes oradores de la antigua Grecia, los utilizaba para estudiar los movimientos de la gente durante sus discursos; mientras Arquímedes los aprovechó para incendiar las naves que asediaban Siracusa.

En el siglo I, el emperador romano Nerón, seguía los combates de los gladiadores a través de una gruesa esmeralda, utilizada como monóculo. No se sabe a ciencia cierta si estos fueron los primeros lentes de sol, o si el soberano quería exhibir su riqueza, o si su intención era filtrar el color de la sangre en las luchas; ya que, paradójicamente, aborrecía ver sangre.

Cuándo se inventaron las lentes para ver

En el siglo XI, el físico árabe Alhazen, en su tratado de óptica, observa que mediante un segmento esférico de vidrio se podían obtener imágenes más grandes. Sin embargo, es a una frase del filósofo inglés Roger Bacon, contenida en el Opus Magnus (1267), que algunos le atribuyen el verdadero origen de los anteojos: “Podemos cortar objetos transparentes y disponerlos en modo tal, que a través de ellos se puedan ver hasta las letras más pequeñas”.

No se sabe con certeza quien ha inventado estos indispensables correctores de la visión. Los primeros en poner en práctica las observaciones de Bacon, han sido probablemente los maestros italianos del arte del vidrio del siglo XIII: venecianos y toscanos.

Las primeras gafas

Los primeros anteojos consistían en la unión de dos lentes biconvexas (para corregir la presbicia) unidas por un perno y con un armazón de metal con manija. Eran poco prácticos, sobre todo para los copistas de documentos antiguos, que debían sostenerlos con una mano. El perno fue sustituido por un arco entre las dos lentes, de modo que los anteojos se pudieran apoyar sobre la nariz. La difusión significativa de las lentes, llegó dos siglos más tarde con la invención de la imprenta, responsable de que los libros fueran accesibles a más personas.

En el siglo XV aparecen las lentes para miopes, confeccionadas con cristales bicóncavos.

Benjamín Franklin (1706-1790), inventor de las lentes bifocales

Cansado de cambiar las gafas para ver de cerca y de lejos, el científico y político norteamericano pensó en fabricarse un par de anteojos con dos lentes cortadas por la mitad. En el mismo período, el óptico inglés Edward Scarlett, tuvo la idea de usar una varilla rígida para tener firmes los anteojos. Contemporáneamente, en el pomposo ambiente veneciano y en la corte de Francia, se consolidaba la moda del monóculo. Diversos modelos, no sólo de monóculos, convivieron hasta fines del ‘800, cuando se afirmaron las formas modernas, más prácticas y convencionales.

Las gafas como símbolo de estatus

Sin anteojos, para ver o de sol, muchos personajes famosos no serían los mismos. Imposible imaginar a Gandhi o a John Lennon sin sus pequeñas lentes.

El cantante inglés Elton John no se separa jamás de su colección de 300 anteojos. Elvis Presley fue uno de los primeros en tener gafas personalizadas con sus propias iniciales, y es difícil olvidar a Jacqueline Kennedy, escondida detrás de sus enormes anteojos negros. El mismo Harry Potter, si no mirase detrás de los anteojitos, perdería ese toque que hace más humanos sus extraordinarios poderes.

Con el progreso social y económico que favorece la producción en masa y el precio más bajo, las lentes, no sólo se convirtieron en un objeto al alcance de muchos, sino en verdaderas estrellas en el mundo del diseño.