La segunda Copa de Europa de Selecciones Nacionales, bautizada Henri Delaunay, tenía como objetivo consolidar el certamen, transmitiendo una imagen mucho más seria y profesional que en la ocasión anterior. Se inscribieron 29 federaciones, doce más que la vez pasada, participando Italia e Inglaterra, aunque sorprendentemente, no Escocia. Otra nota negativa fue cómo el técnico germano-occidental, Sepp Herdberger, convenció a los mandatarios de su federación de la inconveniencia de participar en este reciente certamen, y su equipo no acudió.

Grecia abandonó el campeonato

Ni siquiera llegó a jugar. El azar les deparó el combinado de Albania y, debido al estado de guerra existente entre ellos desde principios del s. XX, optaron por abandonar. Además, el equipo de la URSS, vigente campeón, pasó de ronda sin propinar un puntapié al balón y, por cuestiones inherentes al sorteo, las de Austria y Luxemburgo salieron favorecidas, pasando directamente a octavos.

Se empleó el mismo sistema que la vez anterior, rondas eliminatorias a doble partido, empleando el conocido esquema de árbol por arriba y abajo, hasta que solamente quedaran cuatro conjuntos, que durante los días 17 al 21 de junio optarían al trofeo en España, nación que garantizó adecuadamente la estabilidad social y política requerida.

La fase preliminar

El torneo comenzó en junio de 1962, con Noruega perdiendo en casa ante Suecia 0-2; días después, Dinamarca apabulló a Malta por 6-1. En agosto, Irlanda derrotó 4-2 a Islandia a la ida, empatando en septiembre 1-1 a la vuelta.

Entre octubre y diciembre del mismo año se celebraron la gran mayoría de partidos de ida, y algunos de vuelta. Por su parte, Irlanda del Norte ganó sus dos encuentros ante Polonia por idéntico resultado, 2-0; España goleó a Rumanía 6-0 en el Bernabéu, pero se confiaron a la vuelta en Bucarest y a los 61 minutos perdían por un intranquilizador 3-0, aunque Veloso impuso respeto, maquillando el resultado, dejándolo en el definitivo 3-1. Hungría venció 3-1 a Gales; la DDR sorprendió a la finalista del Mundial de Chile-62, Checoslovaquia, venciéndola 2-1; la debutante Inglaterra no pasó del empate 1-1 ante Francia; Dinamarca volvió a vencer a Malta, esta vez por 1-3. Holanda derrotó a Suiza por un concluyente 3-1; la también debutante Italia arrolló al combinado turco por 6-0; Suecia se relajó en el partido de vuelta contra sus vecinos noruegos, obteniendo un empate 1-1 que afortunadamente les bastaba; Yugoslavia consiguió derrotar a los peligrosos belgas, con un postrer gol de Vasovic, por 3-2.

Más interesante fue la eliminatoria entre Bulgaria y Portugal; en Sofía, Eusebio adelantó a los lusos nada más arrancar la segunda parte, pero luego recibieron tres goles en doce minutos, regresando a Lisboa con un 3-1 en contra; a la vuelta, marcaron nada más empezar y ya llevaban un 3-0 a los 51 minutos, hasta que Iliev, muy cerca del final, igualó la eliminatoria. Las espadas quedarían en alto para el desempate de enero en Roma.

En 1963, Hungría contuvo a los galeses, empatando 1-1 en Cardiff, mientras que la República Democrática Alemana daba el campanazo, igualando 1-1 en Praga, eliminando así a una de las favoritas. Para entonces, Francia se había deshecho de los ingleses por 5-2. Holanda empató en Suiza 1-1; Italia volvió a ganar a Turquía, esta vez 0-1, con gol tardío de Sormani; Yugoslavia sorprendió a los belgas venciendo 0-1 en Bruselas, y en el dramático partido de desempate entre Bulgaria y Portugal, Asparuhov marcó en el minuto 86, decantando la balanza hacia los balcánicos.

Los octavos de final

Comenzaba a desgranarse el diagrama de árbol, y por la parte superior, en mayo de 1963, en el estadio de San Mamés, España hubo de conformarse con un estremecedor empate 1-1 ante la exultante Irlanda del Norte. Por el lado bajo, también en junio, Yugoslavia tampoco pudo pasar del 0-0 ante Suecia. Dinamarca goleó sin problemas 4-0 a Albania.

Entre septiembre y noviembre se disputaron el resto de encuentros. El brazo alto del esquema deparó una sorpresa monumental: Luxemburgo se estrenaba empatando 1-1 su partido de ida en Amsterdam ante Holanda, para luego, al mes siguiente, jugar el de vuelta en Rotterdam y ganarlo 1-2. Suecia derrotó 3-2 a Yugoslavia en un emocionante partido, clasificándose. Dinamarca se dejó sorprender por un temprano tanto albanés que fue capaz de remontar, perdiendo 1-0; y España, merced a un gol de Gento, echó fuera a los norirlandeses.

Por la parte baja del árbol, Austria no pasó del empate 0-0 contra Irlanda, quienes consiguieron una agónica victoria por 3-2 merced a un penalti en el último minuto, clasificándose. Tras la clasificación a Chile-62, Bulgaria y Francia coincidieron de nuevo; los galos vencieron 1-0 a la ida; a la vuelta, se adelantaron, pero los balcánicos empataron. Los franceses, seis minutos después del susto, ya ganaban por el 3-1 definitivo. La URSS venció a Italia 2-0, y ganaba 0-1 en Roma, pero Luigi Riva, en el último minuto, empató. La DDR se dejó ganar en Berlín-Este 1-2 casi al final de su encuentro ante Hungría; a la vuelta, se llevaban disputados veintiséis minutos y el marcador reflejaba un emocionante 2-2. Los húngaros hicieron el tercero de penalty a poco de arrancar la segunda mitad, empatando los germano-orientales casi al final, pero el 3-3 definitivo no fue suficiente para ellos y quedaron eliminados.

Los cuartos de final

Se disputaron entre diciembre de 1963 y mayo de 1964. Los primeros en viajar a España (con mucha fortuna, eso sí) fueron los daneses. Luxemburgo no se lo puso nada fácil. El encuentro de ida fue un ejemplo de tomas y dacas que acabó 3-3. Los escandinavos se las prometían muy felices a la vuelta, pero los del Gran Ducado se adelantaron en el marcador. Madsen marcó dos veces, remontando, pero Schmit igualó 2-2 casi al final, provocando un partido de desempate. Éste se celebró días después en Ámsterdam, y esta vez sí, los nórdicos vencieron 1-0, obteniendo un puesto en semifinales.

Por su parte, ya en marzo, España machacó a Irlanda por 5-1, volviendo a ganar 0-2 en abril, clasificándose para su propio torneo. Hungría derrotó dos veces a Francia, 1-3 y 2-1. Por último, Suecia pudo empatar 1-1 en casa al final de su encuentro en Solna, pero cayó derrotada 3-1 en Moscú, permitiendo a los soviéticos defender su trono.

Las semifinales

El primer día, España y Hungría celebraron un partido emocionante en el Bernabéu que acabó 1-1, por lo que hubo que acudir a la prórroga. Amancio, en el minuto 115, desequilibró la balanza a favor de los hispanos. España jugaría la final.

Esa misma noche, en el Nou Camp de Barcelona, la Unión Soviética se deshizo de Dinamarca por un contundente 3-0.

La final, y el gol de Marcelino

El 20 de junio, Hungría y Dinamarca empataron a 1-1, y nuevamente hubo que ir a una prórroga. Novak marcó dos veces en tres minutos, y los magiares obtuvieron el bronce.

Muchos creyeron que al día siguiente España volvería a abandonar por motivos políticos, pero no fue así. Casi ochenta mil espectadores acudieron al Santiago Bernabéu a presenciar la final. A los seis minutos, Pereda adelantó a los hispanos, creando el delirio en las gradas, pero sólo dos minutos más tarde, Khusainov empató. A seis del final, un centro desde la banda derecha fue rematado por Marcelino de cabeza y en plancha, despistando a Yashin, marcando el 2-1 que suponía la victoria española. España era la nueva campeona de Europa.