La Bolsa de valores existe desde cuando se habla de dinero. O de pecunia. La etimología misma de la palabra, del latín pecunia derivado de pecus, significa ganado de bestias, que en la economía primitiva representaba la riqueza y era la base esencial de cualquier intercambio comercial.

Historia de la Bolsa de valores en el Medioevo

A fines del ‘400, William Cely, un mercante inglés, escribía: “Hay poquísima lana de Cotswold a Calais, la han comprado los Lombardi en Inglaterra”. Lombardi se les llamaba a lo italianos del norte de Italia, mercantes que recorrían Gran Bretaña a caballo, mostrándose, a veces, más ricos de lo que en realidad eran comprando grandes partidas de lana. Esta mercadería era llevada a Flandes para revenderla con un descuento del 5% y el dinero era prestado, con intereses, a los mismos ingleses. La filosofía del dinero de aquella época era muy simple: hacer girar el dinero para obtener el máximo beneficio.

Los italianos cotizaban en Bolsa

En el esplendor de las señorías, fueron Florencia y Venecia las plazas financieras más importantes de Europa. Florencia, con los Medici, funcionaba como banco que recolectaba el dinero; Venecia, con su flota mercantil, era la sede de la Bolsa internacional de la época (el nombre proviene de la familia veneciana Della Borsa). La inestabilidad del curso monetario con frecuencia causaba pérdidas a los traficantes, los cuales buscaban escapar de estas presiones y, con el nacimiento de los estados modernos, se desplazaban hacia el centro y norte de Europa. Los Della Borsa emigraron eligiendo una nueva patria: Brujas, en donde se transformaron en los Van der Burse.

Ámsterdam y Londres crecían comercialmente

Holanda, con su imperio colonial fundado sobre compañías mercantiles, se convirtió en el centro propulsor del sistema económico internacional, junto con Inglaterra que cada vez obtenía más peso. Londres en particular, era el santuario de la mediación financiera, con sede en la Lombard Street. Los mercados comerciales se multiplicaban y, con ellos, se difundieron reglas cada vez más precisas: formas de mediación crediticia y comercial, fijación de precios, concesión de préstamos, tasas de cambio y cotización de las divisas. Nacen las primeras sociedades accionarias, como la Compañía de las Indias Occidentales. La fiebre de las acciones llegaba a Francia.

Estados Unidos entra en el juego de la Bolsa

El nacimiento de las Compañías de Occidente, para aprovechar los recursos de Louisiana y Misisipi, con el monopolio del tabaco y el marfil, necesitaba enormes recursos financieros. En la Bolsa de valores de París se vendieron los primeros contratos de prima: las acciones de una compañía valían, en la apertura, una cierta suma y eran compradas en bloque; en breve el precio se desinflaba e inevitablemente caían. Eran las primeras “burbujas” especulativas, después de la de los tulipanes de Bélgica, fenómeno que aún hoy, la teoría económica no ha podido explicar completamente.

La Bolsa de París y Napoleón Bonaparte

Bajo un perfil jurídico, el emperador se jugaba la carta de la exportación de los principios innovadores de la Revolución. Los códigos de las leyes civiles y penales, en sentido moderno, nacieron gracias al impulso de Napoleón. Francia se convirtió en punto de referencia para los mercados financieros. En este escenario fue protagonista la familia Rothschild, banqueros de origen judío-alemán, famosa por la especulación de Waterloo.

La Bolsa en el siglo XIX

En Gran Bretaña en 1855, en Francia en el ’67 y en Alemania en el ’72 se adoptaron legislaciones y las negociaciones de valores de sociedades crecen enormemente y se convierten en las inversiones más importantes. El centro del comercio y de las finanzas internacionales era Londres. El fin de la guerra civil americana y las inversiones en el sector ferroviario, guiaron el ascenso de la Bolsa de Nueva York, reorganizada en 1869.

La Bolsa de Tokio

Después de la Segunda Guerra Mundial, en correspondencia con el crecimiento de la economía japonesa, la Bolsa de Tokio se convirtió en un referente mundial. En 1991 comenzó una lenta caída, sin embargo, el índice Nikkei es uno de los primeros que llega en las mañanas financieras.

En el mundo de hoy, el termómetro de las Bolsas se convirtió en señal de crisis de las finanzas internacionales.