Northumbria, Northumberland en inglés y en Inglés Antiguo Northanhymbre, fue uno de los reinos más importantes de la Inglaterra anglosajona e integrante de la Heptarquía anglosajona. Se extiende al norte del río Humber y fue tal vez el más extenso de aquella época. Durante su período más floreciente, su territorio se extendía desde el Mar de Irlanda hasta el Mar del Norte, entre dos líneas que se forman de oeste-este, en el norte por la costa de Ayrshire y el Firth of Forth y en el sur por el río Ribble, el río Mersey y el Humber.

Formación de Nothumbria

Northumbria fue formada de la fusión de dos reinos anglos originalmente independientes: Bernicia, que era un asentamiento en torno de Bamburgh en la costa de la actual Northumberland y Deira, que se extiende al sur de la anterior. Los reinos se habían integrado con tribus anglas provenientes del sur de lo que ahora es Dinamarca y que habían colonizado esas tierras desde el primer tercio del siglo VI.

Más adelante y ya consolidados, Etelfrido, gobernante de Bernicia (593-616), obtuvo el control de Deira, creando así el reino de Northumbria. Lo mataron en la batalla los partidarios de Edwin, un representante de la casa real de Deira, que entonces pasó a gobernar los dos reinos. Sin embargo, a partir de entonces y sin contar con algunos intervalos muy cortos, Bernicia controlaba una Northumbria unida. El reino se extendió a la costa occidental hacia la segunda mitad del siglo VII y también se expandió rápidamente hacia el norte, a la vez que se extendía hasta el río Tay. Hacia el sur, el poder de una ex colonia de Deira, el reino de Mercia, puso límite a una mayor expansión de Northumbria.

Reyes y apogeo de Northumbria

La fuerza militar de Northumbria era la mayor del siglo VII, cuando la supremacía de tres de sus gobernantes, Edwin (616-632), Oswald (633-641), y Oswiu (641-670), fue reconocida por los reinos anglos y sajones del sur. Pero la contribución más significativa de Northumbria a la historia anglosajona se concretó hacia finales del siglo séptimo y en el siglo octavo, con los logros religiosos, artísticos e intelectuales de lo que a menudo ha sido llamada una época dorada. Los monasterios gemelos de Wearmouth y Jarrow lograron la preeminencia en la vida intelectual, no sólo de Inglaterra, sino también en Europa occidental. Beda el Venerable (fallecido en 735), un teólogo e historiador que ganó fama en toda Europa, fue un monje de Jarrow, donde contaba con una biblioteca notable; fue el que escribió la historia más conocida de los anglosajones desde su llegada a la isla. Los monasterios de Hexham, Whitby y Lindisfarne también fueron centros importantes. El libro de los Evangelios de Lindisfarne (ahora en el Museo Británico) representa el saber de Northumbria y los logros en la escritura y el conocimiento de la época; por otra parte se destacaron la habilidad de los escultores de Northumbria, que hoy sobreviven en la piedra de la Cruz de Bewcastle y de Ruthwell.

La llegada de los vikingos a Northumbria

La vida cultural y la unidad política de Northumbria fueron destruidas por la llegada de los daneses. El llamado "gran ejército" de los daneses capturó York en el 866 y muchos de sus integrantes se establecieron en esa área, iniciando la colonización y asimilación de ese pueblo en esa zona, en las décadas siguientes. Desde principios del siglo X, otros escandinavos entraron y se establecieron en Northumbria occidental hacia el Mar de Irlanda. Mientras tanto, en el norte, el reino recién formado de Escocia marcó el límite de Northumbria de nuevo hacia el río Tweed. Finalmente, los gobernantes del reino sajón del sur, Wessex, impusieron su autoridad en toda Inglaterra. Después de que el último gobernante escandinavo de York fue expulsado en el año 944, Northumbria no dejó de tener gobernantes independientes, hasta que más adelante se convirtió en un condado en el reino de Inglaterra.