Nacido en 849 como quinto hijo del rey Ethelwulfo de Wessex - Wessex era uno de los reinos de los sajones del sur, hacia el centro y sudoeste de Inglaterra -, Alfredo pronto demostró sus dotes de estadista y guerrero consumado, cuando le tocó el turno de reinar a los 22 años, después de que sus hermanos mayores lo hicieran antes sucesivamente.

Su reinado estuvo marcado por la guerra contra los invasores daneses, a los que finalmente derrotó e integró a la sociedad sajona.

Biografía de Alfredo el Grande

De muy chico acompañó a su padre a Roma en peregrinación y de regreso estuvo en la corte carolingia de Carlos el Calvo.

De vuelta en Inglaterra, las correrías de los vikingos daneses se irían intensificando, atento a que usaban como base las tierras que ya habían ocupado en el norte de Inglaterra, en Northumbria, hacia el año 865. Si bien los vikingos habían atacado en toda Europa, su mayor víctima fue Inglaterra, por su cercanía a Escandinavia y porque las riquezas eran rápida y fácilmente transportables hacia sus tierras de origen.

Desde fines del siglo VIII, los vikingos habían logrado infundir un gran temor en todos los países que atacaron debido a que sus victorias y matanzas les generaban una fama de sanguinarios exaltados en la batalla. Esta reputación hizo que muchos estados prefirieran sobornarlos o cederles tierras, incluso pasó con estados poderosos, como el Reino Franco.

En ese sentido, el reino sajón de Wessex fue una excepción, porque casi siempre les hizo frente; si bien tuvieron derrotas y victorias, los vikingos sabían que debian presentar batalla siempre en el reino sajón.

Este estado permanente de beligerancia hizo que Alfredo se convirtiera ya desde antes de su acceso al trono, en un guerrero curtido de varias batallas, en muchas de las cuales ejercía el mando de todo o parte del ejército de Wessex.

Con la muerte de su tercer hermano Etelredo en batalla, a mediados de 871, Alfredo asume en el trono de Wessex desplazando a los hijos menores de aquel: los tiempos no estaban para que las formalidades del traspaso del trono hicieran que se debilitara el reino.

Alfredo mantuvo una política defensiva con algunas escaramuzas durante los primeros años de su reinado, preparándose para los tiempos oscuros que imaginaba que llegarían. Y no se equivocó, porque en la Navidad de 878, un gran ejército danés, comandado por un nuevo jefe, Guthrum, invadió Wessex y tomó por sorpresa la ciudad donde estaba el rey, Chippenham; el rey y un puñado de sus hombres lograron escapar a los pantanos del sur de Inglaterra, donde organizaron la resistencia, casi desde la nada en la que había quedado sumido el reino.

Batalla de Edington

Fueron largos meses de preparativos en una situación desesperada, en la que Wessex y los sajones como pueblo, estuvieron a punto de desaparecer.

Finalmente Alfredo logró reunir una fuerza considerable y enfrentó a los daneses de Guthrum en Edington, en el centro sur de Inglaterra; logró derrotarlos pese a que contaba con menos hombres y su victoria fue uno de los hitos que cambiaron la historia.

Alfredo era un estadista y no un gobernante sanguinario, por lo que convino con Guthrum un límite de los dominios sajón y danés, y la conversión del vikingo y sus oficiales paganos al cristianismo. El mismo Alfredo fue el padrino y Guthrum aceptó cambiarse el nombre por el de Athelstan, más amigable a los oídos sajones.

Los problemas siguieron con otras fuerzas invasoras danesas que no dependían de Guthrum, pero fueron menores por lo menos hasta el año 894, época de la última invasión de envergadura, que también fue vencida.

Legado del reinado de Alfredo el Grande

Esos intervalos en los que pudo gobernar con relativa paz, sobre todo el que ocurrió después de la batalla de Edington, permitieron a Alfredo llevar adelante un reinado que por lejos había sido lo más notable para una época en la que imperaba la zozobra y la barbarie, surgidas de las continuas guerras e invasiones.

Alfredo logró que varias ciudades prosperan en el comercio, entre ellas la fronteriza Londres. Una medida relevante de su gobierno fue la redacción de un cuerpo legal, un Código que sirviera para impartir justicia y que tomaba como antecedentes otros anteriores dictados por gobernantes de la Heptarquía anglosajona.

Alfredo se preocupó por el saber y la educación creando escuelas en la corte y preocupándose por traducir varios libros - entre ellos la Biblia - del latín al inglés antiguo, textos que permitieron un mayor acceso a lo que se entendía por conocimiento en esos días.

A su muerte en el año 899, a los 50 años, Alfredo dejaba un reino sajón encaminado con sólidas bases para hacer perdurar el gobierno, costumbres, derecho e idioma sajones, en los oscuros días que aun sobrevendrían.

Por su profunda piedad y sus acciones en favor del cristianismo en Inglaterra, es venerado como un santo por las iglesias católica, anglicana y ortodoxa, tomándose el día de su fallecimiento, el 26 de octubre, como el día de su recordatorio en el santoral.