Hacia 1065, Guillermo el Bastardo, Duque de Normandía, pretendía desde largo tiempo atrás el dominio sobre Inglaterra. Había asumido como duque desde muy niño, en el año 1034; los riesgos sufridos durante su tormentosa juventud plagada de peligros y conspiraciones, hicieron de Guillermo un gobernante determinado y eficiente, por lo que hacia el año 1065 sabía que tenía la fuerza para ceñir una corona real, la de la cercana Inglaterra - recordemos que solo el Canal de la Mancha separa Inglaterra de Normandía -.

En el año 1066 muere Eduardo El Confesor, el último descendiente de Alfredo el Grande sin descendencia. Asume una nueva dinastía, con Haroldo Godwinson, de origen anglodanés. Guillermo, pese a que tampoco podía presumir derechos para pretender la corona, por lo menos era pariente del difunto rey Eduardo: era su sobrino por parte de la madre del rey. Pero además, las crónicas normandas relatan que Haroldo se había comprometido un tiempo antes a ayudarlo a conseguir el trono, circunstancias que algunos encuadran en el relato épico del momento.

Prolegómenos de la Batalla de Hastings

Con la coronación de Haroldo, Guillermo comienza inmediatamente los preparativos para la invasión. Mientras tanto, en el lejano norte de Inglaterra, ocurre lo más inesperado para Haroldo, una invasión de noruegos al mando de su rey Haroldo Hardrada, aliado con fuerzas locales al mando de Tostig, hermano despechado y exiliado por rey de Inglaterra.

Haroldo debió descuidar la defensa del sur por la esperada invasión normanda y acudir con su ejército para repeler la invasión vikinga, lo que logró hacer en la Batalla de Stamford Bridge, el 25 de septiembre de 1066.

Por su parte Guillermo esperaba los vientos favorables para embarcar su fuerza ya lista para la invasión, y esta circunstancia climática ocurrió justo después de Stamford Bridge.

El desembarco fue el 28 de septiembre de 1066 en las cercanías de la ciudad costera de Hastings. Guillermo que era un gran estratega y sabía que no debía internarse en el país por ahora, por lo que se dedicó a preparar y fortificar su ejército en la costa.

Cuando Haroldo se enteró del desembarco mientras festejaba en el norte su victoria sobre los noruegos, se lanzó hacia el sur a marcha forzada, como desenfrenado, sin dejar descansar a su ejército.

El combate de Hastings

Sin duda es una de las grandes batallas de la humanidad, de las que cambiaron el rumbo del a historia.

Haroldo pasó brevemente por Londres y llegó a la costa meridional el 13 de octubre de 1066, presentando batalla casi inmediatamente.

La fuerza sajona era más numerosa y se hacía fuerte en la infantería – que tenía como arma principal el hacha de combate sajona que usaban desde la época de las invasiones de los anglos y sajones a la propia Inglaterra-. Por su parte los normandos basaban su ejército en 1.500 caballeros montados, una fuerza arrasadora para la época, a la que sumaba la infantería, ambas apoyadas por arqueros con ballestas.

Desoyendo los consejos de algunos de sus lugartenientes sobre la conveniencia de esperar a reunir todo el ejército sajón para el ataque, Haroldo avanzó a presentar batalla, y Guillermo, sabiendo de las debilidades que para su enemigo eso significaba, avanzó para forzarla.

Tomó por sorpresa a los sajones y sin embargo estos lograron armar la línea defensiva, que resistió varios ataques, incluso una fuerte carga de caballería normanda. Cuando la batalla promediaba y las líneas no cedían, Guillermo ordenó una retirada preparada, lo que fue tomado como una victoria por los sajones, que se lanzaron en persecución del enemigo. En un momento, los normandos se dieron la vuelta ordenadamente para combatir y encontraron una horda sajona descontrolada que fue destrozada, incluso en dos oportunidades con la misma estrategia.

No hubo tiempo de rehacer el ejército, tanto Haroldo como sus hermanos fueron muertos en batalla y con ellos buena parte de la flor de la nobleza sajona. Lo que quedó de ese día para los sajones, fue un resto del ejército desperdigado sin jefes, que en poco tiempo se esfumó.

Consecuencias de la batalla de Hastings

En un solo día y en una sola batalla se decidió el futuro de la historia de Inglaterra, cuyo péndulo giró a favor de un gobierno normando, que incluso llega hasta la monarquía actual, cuyos miembros son descendientes de Guillermo, ahora sí, rey de Inglaterra – coronado en la Navidad de 1066 y reinó hasta 1087-, y ahora con nuevo apodo: Guillermo El Conquistador.