Julio César, creador de naciones. Estratega, político, escritor, un personaje que en cualquier era histórica se destacaría. Él vio también el potencial geopolítico de la gran isla de Britania cuando estaba conquistando la Galia. Sus incursiones en los años 55 y 54 a.C no fueron más que una demostración de fuerza, como castigo a los britanos por su intervención a favor de los enemigos de Roma en Galia; adicionalmente quería conseguir la adhesión de algunos reyezuelos locales. Todo esto lo logró. No quedó guarnición romana pero sí el nombre de Roma y la sensación de que Britania pasó a ser una especie de protectorado romano. De todas formas el interés de Roma se centraba en temas geopolíticos y económicos que Britania representaba. Los recursos minerales abundaban y destacaban la riqueza de la isla: yacimientos de oro y estaño en Cornualles y Gales, los de cobre, plata y la producción de bronce eran importantes y Britania llegó a ser la principal zona productiva de plomo durante el Imperio Romano; por su parte los productos agropecuarios, las pieles, los perros de caza y los esclavos significarían una fuente de recursos importante para el dominio de Roma, a lo que se agregaba la cantidad de buenos puertos donde los productos se embarcaban. Para Roma estaban dadas las condiciones para la conquista, que es lo que decidió hacer el emperador Claudio en el año 43 de nuestra era.

Roma conquista Britania

Hacia el año 40 Cunobelino era un jefe britano de la tribu de los cativelaunos de la zona sur de la isla, que había mantenido una cauta alianza con Roma. Uno de sus hijos - Adminio - se había rebelado contra su padre y derrotado y exiliado, había pedido la ayuda de Roma para acceder al trono. Pese a que en ese momento Roma no quiso intervenir se iniciaron los preparativos para la invasión y cualquier pretexto vendría bien. En el año 43 moría Cunobelino y sus otros dos hijos - Caractaco y Togodumno -, pasan a representar el paradigma de lo que Roma consideraba antirromano y de hecho lo eran. Una victoria de Caractaco sobre la tribu vecina de los atrebates, hizo que su jefe, Verica, pidiera la ayuda de Roma, la que no se hizo esperar. El general Aulo Plaucio y 20.000 hombres - unas 4 legiones - desembarcaron en la zona de Kent y ocuparon rápidamente el sur hasta el río Támesis. Haciendo un hábil movimiento de pinzas y empleando el factor sorpresa derrotaron a los hermanos en el río Medway, matando a Togodumno. Una de las legiones estaba comandada por Vespasiano, quien muchos años después llegaría a ser emperador.

La fundación de Londres

En un vado del río Támesis los romanos construyeron un fuerte que con los años llegaría a ser una ciudad y le pusieron el nombre de Londinium, topónimo que provendría de un rey local, Lud. Pese a que la ciudad sería destruida unos años después en la revuelta de la reina Boudica, se reconstruiría y para finales del siglo I sería la principal ciudad de la isla y su centro económico y político. En este sentido, los romanos iniciaron desde Londres una red vial que abarcaría toda la parte de la isla dominada por ellos. La ciudad es un puerto natural al río y al mar y con los siglos, ese endeble fuerte de madera, llegaría a ser la metrópoli más importante del mundo.

La resistencia de los britanos

Caractaco siguió solo la lucha pero la presión de las legiones se hacía insostenible y tuvo que abandonar su capital Camulodunum, a unos 65 kilómetros al noroeste de Londres. La ciudad es la actual Colchester y pasó a ser la capital de Britania. La huida de Caractaco hacia el oeste no impidió que fuera capturado y llevado a Roma junto con su familia, donde fueron bien tratados por el emperador Claudio, un raro ejemplo de tolerancia de esos violentos tiempos antiguos, en los la vida no valía nada y en los que los enemigos eran ejecutados o hechos prisioneros en condiciones degradantes. Lor romanos se fueron afianzando lentamente, asegurando cada región con establecimientos fortificados cada uno con unos cientos de legionarios. En una oportunidad acudió el propio emperador Claudio y aceptó la rendición de varias tribus, proclamando la región conquistada como provincia romana. Pero solo unos años después, en el año 70, la estructura de dominación romana en desarrollo se tambalearía con la rebelión de la reina Boudica o Boadicea, de la tribu de los icenios - ubicada al noreste del Támesis -. La rebelión pondría en jaque a las legiones y casi provoca la aniquilación de los romanos.