El periodista argentino Rolando Hanglin ha escrito una serie de notas en el diario La Nación de Buenos Aires, en las que con abundante documentación prueba el origen chileno de los mapuches o araucanos. En base a estas investigaciones y a otras propias, se escribe este artículo sobre el origen chileno de los mapuches.

El concepto de pueblos originarios de América

Uno de los conceptos más polémicos que se han introducido desde la difusión de la neo leyenda negra es el de los pueblos originarios de América. Se dice que son originarios los descendientes de los primeros habitantes de América, que mantengan costumbres ancestrales y que posean tierras que su pueblo haya ocupado tradicionalmente. Esta idea se fue introduciendo en algunas constituciones de países de América. Argentina es uno de los países que la tiene incluida, pese a que es uno de los países de Iberoamérica que menos pueblos originarios tiene en su territorio: el último censo dio una población originaria de unos 200.000 miembros, sobre una población total del país de 40 millones.

El caso de los mapuches como pueblo originario

El pueblo mapuche es uno de los casos de pueblos originarios más curiosos de América puesto que lograron mantener su independencia en el sur de Chile mediante un tratado firmado con los españoles, cuando éstos conquistaron y gobernaron el territorio de la Capitanía General de Chile.

La zona de origen de los mapuches fue en la región delimitada por los ríos Bío-Bío y Toltén, en territorio chileno.

La cordillera de los Andes como límite entre Argentina y Chile

La cordillera de los Andes fue casi siempre el límite natural que separó los territorios de Chile y Argentina (en aquella época la gobernación de Buenos Aires o en su caso el Virreinato del Río de la Plata, conocido en su parte más fértil del este, como la Pampa). Ocasionalmente la gobernación de Cuyo (Mendoza y San Juan) estuvieron en el dominio de la Capitanía de Chile, pero esto no podía durar demasiado por la infranqueable cordillera, que en esa latitud llega casi a los 7.000 metros de altura.

En la zona del río Bío-Bío también hay montañas pero son más bajas y los pasos hacia el territorio tramontano son más amigables: hay valles y vegas que permitieron a muchos de los mapuches hacer una lenta migración hacia el este, desde fines del siglo XVII.

Causas y consecuencias de la migración de los mapuches a la Argentina

La principal causa que se alega para la migración de los mapuches fue su falta de espacio vital, ahora delimitado al norte por los españoles de la Capitanía General de Chile. Por otra parte, los ganados cimarrones (salvajes) se habían reproducido en grandes cantidades en las inmensas zonas de pastoreo pampeanas y patagónicas, por lo que los mapuches se hicieron diestros en el arreo de este ganado que tomaban y que vendían después en Chile.

Muchos se empezaron a desplazar hacia territorios de la gobernación de Buenos Aires sin que esto fueran un proceso pacífico: esa zona no estaba despoblada sino que había otras tribus que fueron asimiladas o aniquiladas - en caso de resistencia - por los agresivos araucanos. Esos pueblos originarios preexistenes eran los tehuelches, los pampas, los pehuenches, los ranqueles y serranos, entre otros.

La principal zona de asentamiento mapuche en Argentina fue en lo que hoy son las provincias del Neuquén y Río Negro, a la altura de su asentamiento originario en Chile, pero su expansión transitoria llegó hasta las fértiles llanuras pampeanas del este.

Los malones mapuches de los siglos XVIII y XIX

Cuando el ganado cimarrón empezó a quedar diezmado en el siglo XVIII, los mapuches dirigieron su objetivo a los establecimientos ganaderos que ya eran de relativa importancia en el Río de la Plata. Llegaban a caballo en grupos armados con lanzas y boleadoras - estos grupos de asalto eran conocidos como malones - y se llevaban el ganado y todo lo de valor, arrasaban con los establecimientos y mataban a sus moradores, salvo las mujeres y los niños, que eran secuestrados para ser esclavizados por ellos mismos. Por su parte, los hombres, los viejos y los bebés eran asesinados por los malones. La metodología recuerda el accionar de otros esclavistas, como los bandeirantes paulistas.

El ganado robado era llevado hacia Chile por el "camino de los chilenos", donde era comercializado.

La toponimia mapuche en la Argentina

Es por esto que los mapuches que se asentaron en la Pampa argentina fueron escasos e irrelevantes desde el punto de vista demográfico, ya que casi todos venían para robar y se iban. Sin embargo los innumerables malones que se hicieron en este territorio, y que recrudecieron hacia mediados del siglo XIX y se extendieron hasta fines de ese siglo, con más la influencia que ejercían los mapuches sobre otros pueblos indígenas de la zona, hicieron que su presencia dejara huella en esas tierras, sobre todo con algunos nombres de lugares. No es que en esos lugares hubiera asentamientos ni pobladores mapuches, sino que su influencia era conocida y la toponimia lo expresó en el nombre de establecimientos agropecuarios o de fuertes militares - llamados fortines - que tomaron una denominación mapuche por el nombre de a quienes debieron combatir.

En conclusión, la toponimia mapuche en la pampa argentina nunca provino de una dominación o población estable de esa etnia, sino que solo tiene que ver con una concesión de las autoridades argentinas, para avalar el nombre que se le daba antes a un lugar, nombre que en general también había sido asignado por los criollos argentinos.

Asentamientos en la Patagonia argentina

Distinto fue el proceso en la zona lindera al sur de Chile, en las provincia del Neuquén, Río Negro y Chubut, donde sí se asentaron desplazando a otros pueblos como los tehuelches. Pero tal como venimos afirmando en esta nota, estos asentamientos fueron posteriores al siglo XVII, por lo que no pueden considerarse originarios en el estricto sentido de tomar el concepto de originario, como el de ocupación de tierras por una tribu en forma tradicional o ancestral.

Fuentes: propias y Rolando Hanglin de sus artículos en La Nación.