La glándula tiroides, ubicada en la parte anterior del cuello justo debajo de la laringe y en frente de la tráquea, secreta hormonas que controlan el metabolismo. Está dividida en dos: el lóbulo derecho y el izquierdo. Estos lóbulos están unidos por un tejido y en conjunto le proporcionan a la glándula su característica forma de mariposa.

Por el hecho de ser una glándula, la tiroides produce secreciones que el riego sanguíneo distribuye a diversas partes del organismo. Estas secreciones reciben el nombre de hormonas y, en particular, a las producidas por la tiroides se les denomina tiroxina o T4 y triiodotironina o T3.

Funciones de la glándula tiroides

  • Aumenta el tamaño y número de mitocondrias (compartimentos dentro de las células del cuerpo donde se produce energía).
  • Estimula el metabolismo.
  • Controla los niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Controla el peso y el apetito.
  • Aumenta el flujo sanguíneo y control de la función del corazón.
  • Aumenta la capacidad pulmonar.
  • Controla la secreción de los jugos digestivos y movilidad del aparato gastrointestinal.
  • Estimula la función mental (concentración, estado de alerta y memoria entre otros).
  • Equilibra los fluidos del cuerpo.
  • Controla la fuerza muscular.
  • Ayuda a combatir infecciones.

¿Qué es el hipotiroidismo?

El hipotiroidismo es una afección en la cual la glándula tiroides no logra producir suficiente hormona tiroidea para mantener el cuerpo funcionando de manera normal. Las personas hipotiroideas tienen muy poca hormona tiroidea en la sangre, lo cual causa daño a las células y produce una ralentización de casi todas las partes y funciones del cuerpo, incluso del cerebro.

Su sintomatología es muy variada, así que la única manera de saber con seguridad si se tiene hipotiroidismo, es haciéndose las pruebas de sangre. Algunos de los síntomas son:

  • Sensibilidad al frío.
  • Dolor de huesos.
  • Temperatura baja del cuerpo.
  • Falta de memoria.
  • Falta de concentración.
  • Dolores de cabeza.
  • Vista borrosa.
  • Vértigo y mareos.
  • Infecciones frecuentes.
  • Estreñimiento.
  • Retención de líquidos.
  • Depresión.
  • Ansiedad.
  • Apatía.
  • Irritabilidad.
  • Fatiga o sentirse lento; discurso lento.
  • Períodos menstruales irregulares.
  • Infertilidad.
  • Dolor muscular o articular.
  • Palidez o piel reseca (especialmente en pies y manos).
  • Cabello o uñas quebradizas y débiles (caída de cabello).
  • Debilidad.
  • Bajones de azúcar.
  • Anemia.
  • Mala circulación.
  • Alergias alimenticias.
  • Aumento de peso (involuntario) y dificultad para perderlo.
  • Colesterol y triglicéridos altos.
  • Dolor persistente de espalda (zona baja).
  • Disminución del sentido del gusto y el olfato.
  • Ronquera crónica.
  • Congestión nasal.
  • Hinchazón de la cara, las manos y los pies.
  • Acné.
  • Ruido en los oídos.
  • Engrosamiento de la piel.
  • Adelgazamiento de las cejas.
  • Inflamación de glándula tiroidea (abultamiento en cuello - bocio - que puede crear nódulos).

Tratamiento para el hipotiroidismo

No existe una cura para este padecimiento y la mayoría de las personas lo sufren de por vida. Lo que sí es que hay casos donde pacientes con tiroiditis viral recuperan su función tiroidea normal, al igual que algunas pacientes que se recuperan después del embarazo.

Pero el hipotiroidismo puede hacerse más o menos severo y es indispensable seguirse realizando los análisis de sangre para modificar la dosis de tiroxina. Es necesario comprometerse con un tratamiento de por vida, ingerir las pastillas todos los días e ir de la mano con el doctor endocrinólogo para conseguir y mantener la dosis adecuada de hormona tiroidea. Siendo así, los síntomas desaparecerán y los efectos debidos a los desequilibrios hormonales deberán mejorar.

El hipotiroidismo puede ser asumido como parte de la vida de una persona. Es difícil sobre todo al inicio ya que viene un desequilibrio emocional muy fuerte sin saber por qué, tanto así que algunas personas con esta enfermedad lo describen como un sentimiento de bipolaridad; un sube y baja de emociones. Incluso puede ayudar consultar a un psicólogo que sirva de apoyo mientras el paciente hipotiroideo se adapta a su nueva condición.

Es vital buscar continuamente tener calidad de vida y siempre tener salud. Una vez que se equilibra el organismo y los síntomas y malestares desaparezcan, se puede sentir un bienestar hacía tiempo no sentido. Lo importante es conocerse a uno mismo, conocer la enfermedad y saber sobrellevar los síntomas, saber su causa para poder solucionarlo, echarle ganas y no afectar jamás la vida de quienes nos rodean.