El hipopituitarismo se divide en primario y secundario, dependiendo de cuál sea la zona afectada. El hipopituitarismo primario se debe a la ausencia o la destrucción de las células hipofisarias, mientras que en el hipopituitarismo secundario la causa viene motivada por una carencia de estimulación, debido a una alteración del hipotálamo o bien por sección del tallo hipofisario.

Hormonas de la hipófisis y sus funciones

La hipófisis es una pequeña estructura que se halla situada debajo del cerebro y adherida al hipotálamo mediante un tallo. Las hormonas secretadas por la hipófisis y sus funciones son las siguientes:

  • Corticotropina – Es una hormona que estimula la glándula suprarrenal para que secrete cortisol, lo que ayuda a mantener la presión arterial y la glucemia.
  • Prolactina – Estimula la producción de leche en la mujer.
  • Hormona del crecimiento – Estimula el crecimiento tisular y óseo.
  • Hormona antidiurética – Controla la eficacia de los riñones para conservar agua a través de la concentración de orina, estimulante la reabsorción de agua.
  • Hormona luteinizante – Controla la función sexual y reproductiva en hombres y mujeres.
  • Oxitocina – Es una hormona que facilita el parto y la lactancia.
  • Hormona foliculoestimulante – Regula el desarrollo, el crecimiento, la maduración puberal y los procesos reproductivos del cuerpo.
  • Hormona estimulante de la tiroides – Estimula la glándula tiroides a producir las hormonas que afectan al metabolismo del cuerpo.

Etiología del hipopituitarismo

El hipopituitarismo puede ser ocasionado por:

  • Tumor cerebral.
  • Traumatismo craneal.
  • Infecciones del cerebro y de los tejidos adyacentes.
  • Cirugía del cerebro.
  • Radiación.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Hemorragia producida por la ruptura de un aneurisma.
  • Tumores en la hipófisis o el hipotálamo.
Eventualmente, el hipopituitarismo puede deberse a enfermedades metabólicas, o del sistema inmunitario, poco comunes, como por ejemplo:

  • Hemocromatosis.
  • Histiocitosis X.
  • Hipofisitis linfocítica.
  • Sarcoidosis.
El hipopituitarismo puede presentarse tras el embarazo, debido a una rara afección denominada síndrome de Sheehan.

El hipopituitarismo se caracteriza por una falta de una o más hormonas hipofisarias. Esta ausencia conlleva una pérdida de la función en la glándula u órgano que controla.

Sintomatología del hipopituitarismo

Los síntomas no empiezan a apreciarse hasta que se ha destruido el 75% de la glándula. Además pueden variar considerablemente en función del número de hormonas afectadas y de los órganos comprometidos. Su desarrollo puede ser muy lento. Los síntomas principales, en hombre y mujeres, son:

  • Dolor abdominal.
  • Ausencia del periodo menstrual.
  • Pérdida de apetito.
  • Disminución del interés sexual.
  • Incapacidad para secretar leche.
  • Cefaleas.
  • Fatiga.
  • Infertilidad (en mujeres).
  • Pérdida de vello púbico y axilar.
  • Hipotensión.
  • Sensibilidad al frío.
  • Baja estatura durante el periodo de crecimiento.
  • Desarrollo sexual lento en la infancia.
  • Trastornos de la visión.

Diagnóstico y tratamiento del hipopituitarismo

En el diagnóstico del hipopituitarismo se observan bajos niveles hormonales asociados con un problema de la hipófisis. Los exámenes a realizar abarcan la tomografía computarizada del cerebro, una resonancia magnética de la hipófisis, corticotropina, cortisol, estradiol, hormona foliculoestimulante, hormona luteinizante, hormona estimulante de la tiroides y nivel de testosterona en suero.

El tratamiento del hipopituitarismo dependerá de los factores que concurran en la enfermedad. Así pues, en el caso de un tumor es probable que haya que extirparlo, con o sin quimioterapia, y con la probable y subsiguiente reposición de las hormonas dañadas, aun después de la operación. En general, la terapia hormonal será necesaria cuando las hormonas ya no sean producidas por los órganos controlados por la hipófisis, como en el caso de las hormonas sexuales, las hormonas del crecimiento, los corticosteroides o la hormona tiroidea.

Los fármacos también serán necesarios en distintos casos, según sean los órganos afectados. En cuanto al pronóstico de la enfermedad cabe esperar una vida relativamente normal, siempre y cuando se siga el correspondiente tratamiento que, por lo general, será de por vida.

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