La hipercalcemia se produce cuando se superan los valores de referencia, cifrados en 10,5 mg/dl. La importancia del calcio es determinante para el organismo así como varias de sus funciones esenciales, como pueden ser la formación de los huesos, la secreción de hormonas o el funcionamiento del cerebro y los nervios, entre otras.

La hormona paratiroidea (PTH), producida por las glándulas paratiroides, junto a la vitamina D, ayudan a equilibrar el calcio en el cuerpo. Ahora bien, aunque su presencia equilibrada es fundamental, el exceso de calcio supone un problema. La hipercalcemia no es un trastorno frecuente; se estima que afecta a menos del 1% de la población, siendo el sector poblacional de mayor riesgo las mujeres mayores de 50 años.

Etiología de la hipercalcemia

La causa más frecuente de la hipercalcemia es el hiperparatiroidismo primario, que se debe a la secreción excesiva de PTH. Este exceso suele estar relacionado con un agrandamiento de una o más de las glándulas paratiroides, o bien a un tumor –que por lo general no se trata de cáncer– en una de las glándulas. Entre el 80% y el 85% de los casos de hiperparatiroidismo primario se constata la presencia de un adenoma único. Existen, no obstante, otras circunstancias o afecciones que pueden derivar en la aparición de hipercalcemia. Entre ellas están:

  • Insuficiencia de las glándulas suprarrenales.
  • Hipertiroidismo.
  • Insuficiencia renal.
  • Ciertos tumores cancerosos.
  • Trastornos hereditarios relacionados con la incapacidad del organismo para regular el calcio.
  • Algunos medicamentos como el litio o los diuréticos tiacídicos.
  • Un exceso de calcio en la dieta.
  • Exceso de vitamina D, bien por una dieta inadecuada o debido a ciertas enfermedades inflamatorias.
  • Estar postrado en cama durante un prolongado periodo de tiempo.

Sintomatología de la hipercalcemia

La sintomatología asociada a la hipercalcemia abarca un amplio espectro que puede dividirse en diferentes grupos afectados. Por una parte están los síntomas abdominales, como el estreñimiento, dolor, falta de apetito, náuseas y vómitos.

Los síntomas renales comprenden una micción frecuente, dolor en el costado y más sed de lo habitual.

En cuanto a los síntomas musculares, destacan la debilidad general o las fasciculaciones musculares.

Los síntomas esqueléticos se manifiestan a través del dolor óseo, la pérdida de estatura, la curvatura de la columna vertebral, el arqueo de los hombros o fracturas fruto de la propia enfermedad.

También a nivel psicológico hay que contemplar una sintomatología que incluye la depresión, la apatía, la demencia, la irritabilidad o la pérdida de memoria.

Diagnóstico y tratamiento de la hipercalcemia

Para establecer un diagnóstico de la hipercalcemia se procede a una serie de pruebas como el calcio sérico, el nivel de vitamina D en suero, PTHrP en suero (una proteína relacionada con la PTH), hormona paratiroidea en suero y calcio en la orina.

El tratamiento debe estar enfocado sobre todo a la causa que ha provocado la aparición de la hipercalcemia. En los casos más graves de hiperparatiroidismo primario puede requerirse cirugía para extirpar la glándula paratiroide anormal (una de ellas o más). Independientemente de la cirugía, la hipercalcemia grave requerirá otros tratamientos como la calcitonina, la diálisis, diuréticos, administración de líquidos intravenosos, fármacos que detienen la resorción ósea y glucocorticoides.

La hipercalcemia puede ocasionar complicaciones como:

De todos modos, en la actualidad, este tipo de complicaciones son poco frecuentes.

Por lo que respecta al pronóstico hay que decir que está estrechamente relacionado a la causa subyacente. Por ejemplo, para aquellos pacientes con hipercalcemia leve con causa identificada y curable, el pronóstico es favorable, y raramente se presentan complicaciones. En el otro extremo, los pacientes con hipercalcemia derivada de enfermedades como el cáncer o la enfermedad granulomatosa, el pronóstico ya no es tan bueno. Aunque en estos casos, hay que considerar que el mal pronóstico se debe más a la enfermedad subyacente que no a la hipercalcemia en sí.

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