Desde hace más de 13 años en España se comenzó a registrar una problemática relativamente nueva; tras la formación de parejas de diferentes nacionalidades, se produce una separación o divorcio y el progenitor que no es español decide irse con su hijo del país a cualquier parte del mundo y desaparecer.

Hay más de 1.000 niños españoles perdidos en el mundo. Las madres se han organizado en una fundación. La falta de poder adquisitivo, de acceso a los medios de comunicación y de celeridad institucional les impide recuperarlos.

Secuestro interparental

La sustracción de menores por parte de uno de los padres es una realidad que puede afectar a cualquiera y no depende de la raza, ni de la religión ni de la cultura. Consiste en la aprehensión física, con traslado de lugar de su residencia habitual de los hijos menores realizado por uno de sus progenitores.

Su intención es la de apartarlos del otro progenitor, infringiendo los derechos de guarda y custodia o de visita. Sin embargo, el peor de los derechos infringidos es el del menor a tener la atención y el cariño tanto de su padre como de su madre.

Como ya se relatara en la conocida película No sin mi hija, hay muchas víctimas implicadas en la desaparición de unos niños; padres, abuelos, tíos… pero sobre todo, las principales víctimas son los niños, a quienes se les aleja del país en el que han nacido, de la cultura y el medio social en el que están creciendo y de su padre o madre, la otra gran víctima, quién se ve privada del derecho de criar y ver crecer a sus hijos.

Asociación y fundación

La Fundación “Child Care” nace el 2 de febrero del 2008, como sucesora a título universal de la Asociación para la Recuperación de niños sacados de su País, la cual había sido creada por un grupo de madres el 17 de mayo de 1997. “Child Care” es la única organización en España que trabaja en la sustracción interparental de menores y ha conseguido incorporarse a la primera línea de la problemática europea.

Desde comienzos de su andadura, ha asesorado unos 500 casos. De estos, el 32% han sido menores amenazados, el 64% menores sustraídos, y un 4% restante han asesorado preventivamente. De todos ellos, en un 64% se mantiene la sustracción y un 36% se ha producido la recuperación del niño, o niños, porque en 84 de los expedientes, se ha trabajado con casos múltiples, es decir, el secuestro y desaparición de España de grupos de hermanos.

En los últimos años, especialmente en el 2.009, se ha producido un incremento de casos, debido en parte al aumento de la emigración en España, y aunque la situación ha mejorado gracias al trabajo realizado, no se ha logrado erradicar un problema que ningún país ha conseguido resolver.

Child Care ayuda a los padres con atención social, jurídica y psicológica. Orienta a las víctimas, padres o madres desesperados, en cómo deben actuar, los pasos a seguir para reclamar al niño secuestrado y ofrece un protocolo de actuación para minimizar el dolor por lo ocurrido.

Cuestiones jurídicas

La Fundación Child Care está en Madrid, en la calle Castelló, 31. Según María Amparo García, secretaria voluntaria de la misma y ex afectada, puesto que recuperó a su hija y la trajo a España desde Egipto, “estamos seguros de que hay muchos más casos de los que a nosotros nos llegan” puesto que calculan que pueden llegar a los 2000, “hemos trabajado muchos años, la mayor parte de nosotros, de forma desinteresada”.

Junto a Amparo está en la sede Susana, una trabajadora social que sigue de cerca todos los casos. “Si duele perder a un hijo, imagínate el dolor de la impotencia porque esos padres y madres se ven impotentes ante la lentitud y muchas veces el desinterés o la falta de colaboración de las instituciones”. Por eso la Fundación ofrece gratuitamente asesoría jurídica comandada por el abogado especializado Adolfo Alonso.

Cuando uno de los padres se lleva a los hijos tras una separación o divorcio, lo primero que hay que hacer es denunciarlo ante el Ministerio de Justicia por haberse producido una infracción del derecho de custodia. La solicitud de restitución del menor debe presentarse lo antes posible. En todo caso, en el plazo máximo de un año desde la salida del menor de España. La solicitud, tanto de restitución como de derecho de visita, puede ser descargada desde el portal del Ministerio.

Qué hacer en caso de secuestro de un menor

Si el menor se encuentra fuera de territorio español puede acudirse a las autoridades españolas en el extranjero para solicitar la ayuda que éstas puedan ofrecernos en la medida de sus competencias, aunque no siempre actúan con la celeridad que a los padres abandonados les gustaría.

Los Consulados de España en el país de destino del menor pueden prestar toda una gama de servicios jurídicos y administrativos como expedir pasaportes en caso de caducidad, pérdida o robo, informar sobre los servicios legales del país, facilitar información sobre abogados, intérpretes y traductores y prestar servicios jurídicos como registro civil, notaría, remisión de instancias a organismos, españoles, etc.

Los Consulados suelen recabar el apoyo y la colaboración de las autoridades locales competentes pero según el país de que se trate, las facilidades disponibles pueden variar.

Si, además de nuestra nacionalidad, los niños tienen la del país extranjero a donde se les ha trasladado las autoridades locales pueden no considerarles como extranjeros y dificultad su vuelta a España. Y esta es solo una de las muchas dificultades que los padres se pueden encontrar a la hora de recuperar a sus hijos antes de que se pierdan totalmente toda su infancia.