En los últimos tiempos la rutina del hombre tiende a ser sedentaria. Si a ello se le unen las épocas de vacaciones como la Navidad y la Semana Santa en las que los excesos son casi una tradición, la báscula se dispara hasta unos límites, que en ningún caso son lo más aconsejable para una buena salud y hay que empezar a pensar en adelgazar.

Cambiar los hábitos alimentarios y obligarse a practicar algún tipo de deporte sería lo ideal, según todos los especialistas recomiendan, pero la falta de tiempo, e incluso el aburrimiento y la decepción ante las falsas dietas milagro, hacen que cada vez sea más difícil encontrar el momento para empezar.

La naturaleza es una aliada en la batalla contra los kilos

No es cierto que las plantas por sí mismas adelgacen, pero sí pueden ser de gran ayuda para hacer menos duro el inicio y más productivos los efectos de la dieta que decida comenzar. Son herramientas que la naturaleza ofrece para ayudar a aceptar los primeros días de dieta, a ser constantes o a conservar los efectos conseguidos.

Cada vez con más asiduidad, los médicos tradicionales aconsejan plantas como el plantago o el glucomanano, por su alto contenido en fibra, para controlar el excesivo apetito en personas con sobrepeso, dejando de ser ya de uso común sólo para homeópatas o naturistas.

La espirulina y el fucus son algas de efecto saciante que, como la pectina de manzana, disminuyen la sensación de hambre y favorecen el tránsito intestinal. El fucus, además, posee una alta concentración de yodo que facilita la eliminación de la celulitis.

De este grupo de inhibidores del apetito el más completo es sin duda la Garcinia Camboya, su propiedad saciante incide sobre el hígado en vez de en el sistema nervioso, evitando así efectos secundarios como el insomnio, el nerviosismo o la taquicardia que otros productos químicos producen.

Su uso además evita en gran medida que los hidratos se transformen en grasa y previene así su acumulación, lo cual es beneficioso además para aquellas personas que luchan contra el colesterol.

Eliminan líquido y evitan la absorción de grasas

Una de las importantes consecuencias del aumento de peso, es la retención de líquidos. Es necesario beber abundante agua para empezar a eliminarlo y caminar a buen paso durante, al menos, media hora diaria. Pero se pueden potenciar los resultados con algún que otro producto natural.

La Reina de los prados es un depurativo que además de actuar contra los líquidos, viene muy bien para la celulitis. El tallo de piña además de eso, incide sobre los depósitos de grasas para diluirlos.

La alcachofa y el ortosifón actúan sobre el hígado lento o graso, consecuencia de muchos trastornos metabólicos, como recoge la web saludplena.com y sobre las digestiones de grasas, reducen el estreñimiento y depuran nuestro organismo de líquidos acumulados.

El té verde, aunque es también un buen aliado contra el apetito y entre sus propiedades está la de hacer que se quemen mejor las grasas, está contraindicado para personas con la tensión arterial alta y es sólo recomendable si se practica algún ejercicio, dado su contenido en cafeína.

En general todos estos productos son sólo una ayuda para una dieta equilibrada. Es conveniente consultar con un dietista, farmacéutico o médico especialista, para saber cuál es la planta que más le conviene a cada tipo de organismo y, por supuesto, complementar nuestro tratamiento con una buena caminata.

Pero no es menos cierto que con la ayuda de estas plantas, que la naturaleza ofrece, todo puede ser mucho más fácil y efectivo a la hora de afrontar un cambio de conducta alimentaria.