El hidrocele más común, conocido como hidrocele testis, es el que se encuentra dentro de una membrana rodeando el testículo o en el cordón espermático. El hidrocele crónico, cuya causa se desconoce, es el tipo más habitual y ocurre con mayor frecuencia entre hombres de más de 40 años. El líquido se va acumulando en torno al testículo y la masa va creciendo gradualmente. Puede ser de origen quístico y con una consistencia blanda o muy tensa.

El hidrocele es también un problema relativamente común en los varones recién nacidos, aunque suele remitir espontáneamente dentro del primer año de vida. En el caso de que el hidrocele presente un tamaño considerable puede encontrarse intestino en su interior, en cuyo caso habrá que corregirlo mediante cirugía.

Causas del hidrocele testicular

Cuando el desarrollo se lleva a cabo de un modo normal, los testículos bajan a través de un conducto desde el abdomen hasta alcanzar el escroto. La formación de hidroceles se produce cuando dicho conducto no logra cerrarse como es debido, razón por la que el líquido peritoneal drena a través de este conducto abierto, acumulándose y quedando atrapado en el escroto. Por lo general este tipo de hidrocele desaparece al cabo de unos meses aunque, en ocasiones, puede estar asociado con una hernia inguinal.

Los hidroceles también pueden tener su origen en una inflamación o lesión testicular o del epidídimo, siendo este el tipo más habitual entre la población de más edad. Igualmente puede estar causado por radioterapia, tuberculosis u orquitis, entre otras afecciones.

Síntomas y diagnóstico del hidrocele testicular

El síntoma principal asociado al hidrocele consiste en una hinchazón testicular que suele ser indolora. El hidrocele puede estar presente en uno o ambos lados. El diagnóstico se lleva a cabo cuando se constata la presencia de una masa intraescrotal quística de aspecto redondeado y que no presenta sensibilidad, a menos que esté relacionada con un proceso inflamatorio.

Cuando el hidrocele se encuentra en el interior del cordón espermático se notará un bulto quístico en la ingle o en la parte superior del escroto. Ante la duda es conveniente llevar a cabo una sonografía. Esta masa puede ser transluminada, al contrario del hidrocele tenso, al cual hay que distinguir de un tumor en el testículo. Cuando el hidrocele aparece en un hombre joven también será necesaria la sonografía para descartar la presencia de una infección así como de cáncer.

Tratamiento del hidrocele testicular

En principio hay que señalar que la mayoría de hidroceles no representan ningún peligro, pudiéndose tratar, eso sí, cuando ocasionan problemas o molestias, o bien cuando su tamaño compromete el adecuado suministro sanguíneo del testículo.

La vergüenza ante esa anomalía muchas veces se convierte en una razón de peso para tratarse el problema. Para ello existen diferentes opciones. Una de ellas consiste en la retirada del líquido del escroto mediante una aguja, a través de un proceso llamado aspiración. Una vez efectuada la aspiración se inyectan medicamentos esclerosantes, cuya función consiste en endurecer o espesar con el objeto de cerrar la abertura. Aunque hay que decir que, en general, se prefiere la cirugía. La aspiración, entonces, quedaría como una alternativa para todas aquellas personas que presenten ciertos riesgos quirúrgicos.

Otro tipo de hidroceles –los asociados a una hernia inguinal– deben ser reparados lo antes posible mediante la cirugía, al igual que aquellos que no desaparecen de un modo espontáneo al cabo de unos meses.

El pronóstico para este tipo de operaciones casi siempre es muy favorable. Y en cuanto a las complicaciones, pueden darse en algunos casos, bien en forma de coágulos de sangre, infecciones o lesiones del tejido o de las estructuras escrotales.

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