
- H.G.Wells - Archivo
Existe el lugar común entre críticos y escritores de ciencia ficción: pocos autores imaginaron antes de su invención un descubrimiento de tanta trascendencia social como internet. Algunos comentaristas nos aclaran, buscando tres pies al gato, que Julio Verne había imaginado una red telegráfica mundial, o que la alucinación de Borges con la Biblioteca de Babel, preludiaba la red de redes. Pero nada parecido al "conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas", que es la definición más común de internet.
Sin embargo, en 1938, H.G.Wells publicó una obra que recogía una serie de conferencias bajo el título de World Brain, en la que se anticipaba Internet y una Red Mundial de Conocimientos. Dedicó numerosos libros a añejos ejercicios de prospectiva en los que realmente acertaba poco.
Erróneas predicciones
Es poco probable que los aviones lleguen algún día a representar una modificación importante del transporte y las comunicaciones, escribía el en otras ocasiones visionario H.G. Wells en su libro "Anticipations of the Reaction of Mechanical and Scientific Progress upon Human Life and Thought", en 1901. En el mismo libro confesaba: "Mi imaginación, por mucho que la estimulen, se niega a ver que un submarino, del tipo que sea, sirva para algo más que para asfixiar a su tripulación y hundirse hasta el fondo del mar."
Wells anunciaba, en 1928, en el libro "The Way the World is Going: Guesses & Forecasts of the Years Ahead", la completa desaparición de las emisiones de radio. Ochenta años más tarde, sin embargo, gozan de una excelente salud.
Sobre los medios de comunicación escribió un gracioso relato de 1932 sobre objetos fuera de su tiempo, titulado La extraña historia del periódico de Brownlow, que relataba el contenido de un diario de 1972 en el que se preveía el uso del color en sus páginas y la caída del comunismo, que no ocurriría hasta 20 años más tarde, pero nada sobre el uso de computadoras o la importancia de la televisión, un invento que ni siquiera consideró de importancia a pesar de que ya había anticipado este artilugio Hugo Gernsback.
Ni siquiera en uno de sus últimos libros de previsiones futuristas, "The Shape of Things to Come: The Ultimate Revolution", publicado en 1933, llegó a imaginar la televisión, el vuelo espacial, la energía atómica ni los ordenadores.
Predicciones acertadas
Sin embargo, en uno de los ejercicios futuristas más sorprendentes que elaboró, "The World Set Free: A Story of Mankind", en 1914, escribe el imaginario diario de un físico que ha fisionado el átomo y liberado energía atómica, lo cual produce una angustia sobre su futuro uso que preludia los conflictos morales que sufrieron físicos como Enrico Fermi o Robert Oppenheimer.
Además, imagina una guerra entre Alemania y Francia en la que se lanzan "bombas atómicas" desde aviones, y preludia en su final la conquista de la Luna por el ser humano así como los viajes al espacio.
Un cerebro mundial
World Brain no se creó como una obra de ficción, ya que recogía conferencias y artículos en los que desarrollaba sus ideales de paz universal y principios del socialismo fabiano, del que era militante junto con personajes de la época como Bernard Shaw. Wells consideraba que la educación universal era condición imprescindible para conseguir la utopía de un mundo unido y en paz, que la información tenía que ser asimilada a escala mundial para construir un mundo mejor en armonía y progreso.
Para Wells, si la información aumentaba a ritmo exponencial, la mayoría de la población seguía siendo ignorante hasta límites inconcebibles: "la humanidad es una raza situada entre la educación y la catástrofe", sentenciaba.
La solución que planteó Wells la denominó Enciclopedia Mundial Permanente (La idea de una Enciclopedia Mundial Permanente. Contribución de H.G. Wells a la nueva Encyclopédie Française, agosto de 1937). Este artículo y otras conferencias formaron parte del volumen World Brain (1938). Esta Enciclopedia estaría situada en una cámara central que gestionaría toda la información recogida en todas las culturas, para después distribuirla rápidamente por todo el mundo en otras bibliotecas donde se almacenaría en microfilms.
"Parece posible que en un futuro cercano tengamos bibliotecas microscópicas en las que se podrá guardar una fotografía de cada libro y documento importante del mundo, que estaría disponible para que la consulten los estudiantes [...] Está cerca la hora en que cualquier estudiante, en cualquier parte del mundo, podrá sentarse con su proyector en su propio estudio para examinar a voluntad cualquier libro, cualquier documento en una reproducción exacta".
Una organización mundial de conocimientos
No consiguió anticipar los ordenadores, pero si se cambia proyector por computadora, Wells nos estaba describiendo internet con una precisión asombrosa. Cualquier estudiante tiene hoy acceso a imágenes, sonidos y libros de todo el mundo al instante.
"Esta organización enciclopédica -sigue diciendo Wells- no tendría porqué estar concentrada en un solo lugar; podría tener la forma de una red, estaría centralizada mentalmente, pero tal vez no físicamente [...] Representaría el principio material de un auténtico Cerebro Mundial".
"Por una parte, esta organización estaría en contacto directo con todo el pensamiento original y la investigación del mundo; por otra, extendería sus tentáculos informativos hasta los individuos inteligentes de la comunidad: la nueva comunidad mundial".
