El herpes simple es una infección que en sus inicios puede ser asintomático o provocar úlceras bucales. Se trata de una enfermedad muy común provocada por el virus del herpes simple tipo I, con la erupción de pequeñas ampollas más o menos molestas, que aparecen en los labios, en la zona perilabial o en ocasiones en otras zonas circundantes de la cara.

El virus del herpes simple se desarrolla en el tejido nervioso de la cara, pudiéndose reactivar y provocar herpes febril recurrente que, generalmente, se ubica en la misma área pero sin revestir demasiada gravedad. Se trata de una enfermedad de difícil prevención y que no se puede curar, aunque sí aliviar los síntomas asociados.

Causas del herpes bucal

La infección primaria no causa síntomas o, a lo sumo, úlceras en la mucosa oral. En algunos casos, bien sea por cuadros infecciosos, exposición al sol, estrés emocional, traumatismos, menstruación u otras causas, se reactiva originando la aparición de pequeñas ampollas, exudación y costras. Las primeras infecciones suelen afectar a niños y adolescentes.

El virus del herpes es contagioso, pudiéndose transmitir por contacto directo o a través de elementos contaminados, como vasos, toallas, cubiertos u otros utensilios de uso común.

Existen diversos factores que aumentan las posibilidades de padecer un herpes labial, entre ellos el embarazo. En el caso de estar embarazada y padecer un herpes labial conviene consultar con el médico antes de administrar cualquier fármaco, como puede ser el aciclovir, medicamento usualmente empleado para tratar este tipo de afección.

Sintomatología del herpes bucal

Los síntomas del herpes labial suelen aparecer al cabo de una o dos semanas después del contagio. Las lesiones permanecen entre siete y diez días. Posteriormente van desapareciendo para dejar una costra cicatricial. Sin embargo el virus permanece en estado latente en la estructura de los nervios, razón por la que puede reaparecer con relativa frecuencia.

Los síntomas que aparecen en primer lugar son los picores y la sensación de quemazón. Estos síntomas son previos -uno o dos días- a las lesiones anteriormente mencionadas. Los síntomas más comunes son:

  • Erupción de la piel y vesículas en los labios o boca que contienen un líquido amarillento.
  • Ampollas enrojecidas.
  • Dolor y quemazón.
  • Fiebre.
  • Engrosamiento de los ganglios del cuello.

Tratamiento, diagnóstico y cura del herpes bucal

Aunque los síntomas son muy característicos, el médico deberá efectuar un diagnóstico de la lesión mediante un cultivo. También puede encontrarse, a través del examen físico, un agrandamiento considerable de los ganglios linfáticos o de la ingle. El cultivo del virus de la lesión cutánea, que recibe el nombre de prueba de Tzanc, es un medio rápido y fiable que además puede demostrar la existencia de otro tipo de herpes, como puede ser el herpes simple o el herpes zoster.

La evolución del herpes bucal, con o sin tratamiento, suele durar unos diez días. Ahora bien, el tratamiento precoz –antes de la erupción– con antivirales ayudará a disminuir la extensión de la erupción y aliviará notablemente las molestias. Por otra parte, es recomendable mantener al máximo la higiene en la zona –con agua y jabón antiséptico– para prevenir futuras infecciones bacterianas.

La aplicación de hielo y calor ayudarán a reducir el dolor. También, como es obvio, conviene tener la necesaria precaución para no entrar en contacto directo con otras personas ni compartir ciertos utensilios para evitar el contagio. Una de las cosas que nunca debe hacerse es intentar presionar o reventar las ampollas. El tratamiento también es necesario para prevenir que la infección se propague y puede afectar, por ejemplo a los ojos, lo que podría generar complicaciones bastante más graves.

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