Son hombres y mujeres, voluntarios y voluntarias, personas que van a recibir el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia por su "valeroso y ejemplar comportamiento", según el fallo del jurado de la Fundación Príncipe de Asturias. Sin reparo por el grave riesgo que supone para su salud han estado expuestos más que nadie a la radiactividad de la zona. Han arreglado tendidos eléctricos, limpiado accesos a la central nuclear, evacuado a la población civil; pero, sobre todo, fue el contingente que con su rápida reacción, trabajando en el enfriamiento de los reactores, evitó mayores desgracias.

Los jubilados de la Central Nuclear de Fukushima

Al verse desbordado por la titánica tarea de los primeros días, el primer grupo de trabajadores, unos cincuenta, de la empresa Tokyo Electric Power Company (TEPCO), operadora de la central, la mayoría de jubilados y prejubilados de la compañía se presentaron como voluntarios para reforzar el contingente. Al final, entre otros operarios voluntarios de los cuerpos de bomberos, policía y de las fuerzas armadas japonesas, llegaron a trabajar en la contención del desastre radiactivo más de 1.300 personas.

No sólo se ha reconocido este ejemplar coraje y pundonor. El jurado del Príncipe de Asturias ha señalado también, en su declaración de entrega del galardón, que se está valorando con este premio la actitud de estas personas que han encarnado como nadie los principios más afines a la sociedad japonesa, como el sacrificio personal y familiar en aras del bien común, el gran sentido del deber y la dignidad ante la adversidad.

Una imagen vale más que mil palabras

En este caso el tópico vence. Es verdad que es imposible describir en mil palabras la humildad, la generosidad y la dignidad demostrada por los japoneses; y más en concreto por los héroes de Fukushima. Por eso bastaría la imagen vista en todas las televisiones del mundo de unos ciudadanos absortos en su desgracia, pero calmados y respetuosos, aguardando pacientes el turno de ser atendidos en las largas colas de aprovisionamientos tras la devastadora catástrofe natural, de terremoto más tsunami.

El premio de la Concordia a estos hombres y mujeres del Japón significa agasajar a los más altos valores de la condición humana, que en el grupo humano llamado los “héroes de Fukushima” están presentes en el duro día a día de los trabajos para evitar nuevos incidentes en la central y comenzar la reconstrucción de la zona.

Premio propuesto desde la Fundación Consejo España Japón

La candidatura de los héroes del desastre nuclear al Premio Príncipe de Asturias a la Concordia 2011 fue propuesta por el ex ministro Josep Piqué y ahora presidente de la Fundación Consejo España Japón. Otras personalidades que apoyaron la candidatura de los “héroes de Fukushima” fueron el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, el nuevo presidente del principado, Francisco Álvarez-Cascos, entre otros.

A este premio también optaban y estuvieron entre las finalistas las candidaturas de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada este mes de agosto con la visita del Papa, Benedicto XVI, en Madrid, y la "Parents' Circle-Families Forum", ONG formada por israelíes y palestinos, que promueve la paz y la reconciliación de las dos comunidades.

Premio Príncipe de Asturias a la Concordia 2011

Tras las reuniones del jurado a primeros de septiembre, este ha sido el último de los ocho Premios Príncipe de Asturias concedidos en el 2011; galardones que cumplen su trigésimo primera edición.

Los Premios Príncipe de Asturias, cuyas primeras entregas se realizaron en 1981, están dotados con cincuenta mil euros cada uno y con una escultura diseñada y donada expresamente por Joan Miró para la Fundación, además de un diploma y una insignia acreditativos. Los galardones serán entregados, como es tradición, este otoño en Oviedo, en un solemne acto presidido por S.A.R. el Príncipe de Asturias.